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jueves, 2 de julio de 2020

Lucerito

Hola pequeña. ¿Cómo estás? 
Sin querer tus grandes ojos color miel están hablando. Otra vez. Brillan mucho, ¿quieres llorar? 
Sabes que conmigo siempre puedes contar. Estamos juntas en esto. Puedo abrazarte hasta que de verdad sueltes todo eso que sé que se te atora en tu barriguita y la garganta. 
Una lágrima. Vaya, bien. Déjalas salir, seamos sus amigas.
¿Qué tienen que contarnos? Quizá hoy no saben muy bien por donde empezar, pero dejarse ver es un buen comienzo. Que salgan, que salgan a jugar con nosotras. Que acabaremos riendo. Porque tu, pequeñita, eres una artista de las sonrisas. Y lo sabes bien. Así que hemos de aprovechar cualquier atisbo de una, como si fuese un rayito de sol que se cuela entre las nubes. 
Te sientes algo mejor, ¿verdad? No estás sola. Puedes sentirte así, pero es eso, un sentimiento. Por ejemplo, yo estoy aquí. Acompañándote. 
Quizá sea normal, tantas veces te has encontrado perdida y sin rumbo; tantas veces has sido tu la que ha tirado del carro de otros y se ha levantado después de una dura caída... resiliencia... Te admiro por todo ello. Porque a pesar de todo, en ocasiones tu inocencia brilla y crees. Y cuando eso pasa, todo es posible. Brillos y purpurina, muchas luces. Y tu girando, bailando, riendo en medio de esa fiesta.
Lucerito, te adoro infinito. 



miércoles, 19 de agosto de 2015

Con C de Coincidencias.

Hace casi un mes, la niña del café escribía acerca de ojos cerrados, concretamente de un “ciego” que no quiere ver, y cielos llenos de estrellas. Hace unas noches, apenas dos o tres, la niña del café miraba, cerca de aquel llano en el cual las meigas bailaban, un cielo estrellado. Con aquel “ciego” particular.  

…había magia en esos bosques…


Anticiparse. Otra de las cosas acerca de las que Miss Cafeína escribió. Y es curioso. Porque aquello que vaticinó, se ha “cumplido”. Quizá sea verdad eso que alguien no hace mucho le dijo, acerca de su extremada sensibilidad...para ver más allá. 

Todo aquello que no la concierne a ella, se va sucediendo.

Y lleva días presintiendo de nuevo a ese ángel que su reloj detuvo cierta noche.  No sabe por qué, pero según le leo en la mirada entiendo que lo que transmite es bueno.  La palabra que parece que susurra el viento es Calma.

Esa y no otra.


Pues ojalá aciertes. Algo me dice que pronto nos veremos en sueños. Como aquella noche de abril. Veremos qué es lo que me tienes que contar esta vez. Cantando una Isa te espero, recordando...


domingo, 29 de marzo de 2015

Vuelven otras vez esas ganas de irme, de marcharme, de escaparme. Mi instinto de huida se activa por momentos...


No sé si tal vez quiera perderme por mis tierras, en busca de un cielo despejado y el olor a tierra mojada.
O quizá quiera mezclarme con el agua, en el océano que me rodea.



Puede ser que quiera volar lejos (o no tan lejos), para ver algo diferente. Para respirar otros aires. Para sentir diferente. Para coger fuerzas... Porque en cuestiones de olvido, ya sé que no va a suceder tal como me gustaría. Es lo que tiene la buena memoria (para algunas cosas)

lunes, 16 de marzo de 2015

El sabor de las cosas.


¿Cuál es el sabor de un primer beso en medio del gentío? 
Beso en ese momento en el que todos bailan intentando ocultar su esencia.


¿A qué sabe el café que prepara tu cafetera?
Café cualquier mañana de febrero, aleatoria.


¿Cómo sabe tu piel después de recorrerla con mis labios?
Tan suave, tan rica, tan apetecible 
desde el momento
en el que dejo de transitarla.


ilustración de Sara Herranz.



Resuélveme.
Como si de un problema matemático me tratase.
Ojo, que hay muchas incógnitas por despejar.
Si no te importa, si tienes tiempo...
Si te gustan los retos.
Averíguame. 

Y si no...siempre puedo
buscarte solución
yo a ti.


Tal vez, te pueda descifrar
besando cada lunar con el que me encuentre
mientras recorra centímetro a centímetro tu geografía.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aprendí a sonreírle a los Lunes.

Hace unos cuatro años venía por aquí a "vaciar mi mente", y uno de los puntos eran los Lunes. No me gustaban para nada. Supongo que porque tenía que enfrentarme a aquellos contra los que no podía; o mejor dicho: aquellos contra los que CREÍA que no podía. Porque sí que les pude. 

Y aquí estoy, pensando en que durante estos cuatro últimos años, en los que se ha ido desarrollando Mi Sueño, much@s me preguntaban cómo era capaz de poner una sonrisa en mi cara a las 8 de la mañana nada más llegar al lugar. Y que durase toda la jornada. 

Este año no ha importado tanto que fuese lunes o no, porque sigo un horario diferente para el resto de los mortales. Hay muchas noches en las que se supone que todos duermen, pero yo estoy despierta, junto a otros que se dedican a lo mismo que hago y haré yo, para velar por los que lo necesiten. Y hay días en los que se supone que el ocio prima y no existen obligaciones, que para mí son como Lunes...y no pierdo mi sonrisa. 

Quizá hayan días en los que se note mi mirada más apagada. O mejor dicho, hubieron días. Semanas atrás era muy evidente, tanto que aquellos a los que cuidaba me lo decían. ¿Cómo podían ver el dolor de mis ojos? Hasta que, poco a poco, han ido recuperando la luz. He tenido que hacerlo, ir aceptando y luchando pequeñas batallas. Aprender de nuevo que hay decepciones, y aprender por primera vez que no todo es por algo que yo haga; los demás también eligen, son quienes deciden si mantener su propio orgullo y alejarse, o quedarse...Ellos también son los que deciden si le sonríen a un Lunes, o no. 

Yo elijo sonreír TODA LA SEMANA. Y nadie me lo va a impedir.
Atte...Lunn

jueves, 13 de febrero de 2014

Escribir y contarlo


[...Mantener secretos tiende a provocar que rumiemos ciertos pensamientos (Wegner y Lane, 1995). Las personas que guardan secretos suelen pensar a menudo en cómo evitar que se les escape información de forma no intencionada. Cuando están con personas que no conocen el secreto, los que intentan ocultarlo pueden llegar a creer que “cualquier pensamiento relativo al secreto puede quedar reflejado en lapsus o en su comportamiento no verbal” (Wegner y Lane, 1995). Esto les lleva a intentar suprimir dichos pensamientos. Lamentablemente, el esfuerzo de supresión tiende a provocar que se introduzcan de forma involuntaria en la conciencia.

Tal como ha demostrado Pennebaker en numerosos estudios, revelar un secreto a alguien o escribir sobre el mismo tiene efectos positivos objetivos sobre la salud. Asimismo, las personas que revelan secretos rumian menos y mejoran su autoestima, aunque sólo cuando la reacción de los que escuchan tales secretos es positiva3. En este sentido, la escritura constituye una alternativa que evita los riesgos de contar a otras personas lo que nos preocupa. La escritura reduce la frecuencia de pensamientos indeseados y ayuda a mejorar el estado de ánimo.]



sábado, 11 de enero de 2014

Untittled.

Ironía, piensa Lunn.
Querer desaparecer, y que otros ya no estén.

Este año no hay balance, ya sea por falta de tiempo o por no saber qué decir. Ni lo sabía ni lo sé. Aquí estoy, resoplando e intentando serenar a mi desbocado corazón, que cuando menos me lo espero se desata y hace que me duela...
Con cerrar los ojos y respirar no vale. Porque "no todos los ojos cerrados duermen". Me ves aquí, física, pero no estoy ni queriendo. Muy lejos, escapando. Maldita sea, ya estamos otra vez. ¿Cuándo narices vas a ser capaz de afrontar, de echarle cara como con otras tantas cosas? Ya lo hiciste antes, ¡vuélvelo a hacer, Lunn!

Que no, que no. Que ya no puedo más. Que solo me queda energía para Mi Sueño, y poco más.
Qué solo eso tengo claro, porque ya no sé ni qué quiero. ¿Será una mala racha, o este inverno que no avisa? Ay Rulo, dame las respuestas. "Bala perdida hecha a mi medida". Gracias. 

Dice que la vida es menos puta si Lunn está a su lado; el problema es que ella no quiere quedarse sentada: quiere echar a volar, como aquel verano inglés en el que voló lejos de casa para descubrir que en el fondo de su alma escondía anhelos profundos y, a base de golpes, se habían hecho añicos. Pensó que podía recuperarse y creer, pero sabe que no. Y me lo dice con sus ojos. Jodida Lunn, ¿qué coño te pasa? Encima, artista de las sonrisas sinceras, no se ve que en el fondo te preocupa todo y más, y te machacas con que todo es tu responsabilidad. Lo dijo...lo dijo aquella persona que sin conocerte y sin verte supo "ver", mejor dicho notar esa ansiedad de tu voz. Maldita sea, se empiezan a ver grietas, piensas.

Cariño, las mariposas no son tan imposibles como piensas. Eres tú la que siempre defendió que es posible, a pesar de las caídas, de tener mil y un esguinces en el alma por correr detrás de ilusiones y cuentos infantiles. Fabrícate tu propio cielo, crece y cree que puedes, como hasta ahora. El miedo no es buen compañero, nunca lo fue. Te bloquea, y lo sabes. Te ahoga...

¿Seguiré siendo eterna? Luis Ramiro dice que confie en que todo saldrá bien. Pero yo...estoy aquí sin estar, dejándome mojar por la lluvia que se mezcla con lágrimas de impotencia al ver que se me escapa la vida entre los dedos...


lunes, 23 de diciembre de 2013

Ángeles


Quería tener una escusa para escribir, pero no esta. No quería venir por aquí dar malas noticias...


Esta tarde, sin razón ninguna, lloré. Echando de menos a mi particular ángel de la guarda, pidiéndole que bajase un ratito del cielo para sentirla cerca e imaginar un abrazo... Tanto te echo de menos...

Cuando las lágrimas surcaban mis mejillas, sin dejar de mirar al cielo buscándola, me acordé de otros ángeles que están allá arriba también. Mandé besos volados para todos y cada uno de ellos, incluso para aquellos que jamás conocí pero sé que no están... Y cuando más lloré, en ese momento sentí que me faltaba alguien por saludar, por mandarle un beso de feliz navidad... Y no sabía quién me faltaba, no lo supe hasta unas horas después...

LLegué a casa, y mi madre me dice "tengo que darte una mala noticia". Mi mente enseguida pensó "¿quién se murió?", pero no esperaba que fuese... una Ángel con mayúscula, igual que dice su nombre...
- ¿Cuándo murió?
- Esta tarde.

Escalofrío.

- ¿Se le paró el corazón?
- No lo sé, llevaba días malita...


Y entonces comprendí quien me había faltado cuando lloraba sin cesar, a quien me faltó darle un beso. Perder a una abuela es lo peor que hay, y lo sé por experiencia. Y más cuando ha sido madre, más que abuela. 

Fuimos allí, donde todos la velaban. El frío era insoportable, como si allí tuviese que hacer más que en cualquier otro lugar. No quise verla, a pesar de que mis ojos aguados se dirigieron a su cama de madera... Y a pesar de haber aguantado estoicamente cuando abracé a sus nietas, no pude seguir aguantando cuando abracé a su hija, una gran mujer que en ese momento se me antojó frágil como una hoja de árbol de otoño, a punto de caer. 

Ninguna fecha es buena para perder a un ser querido, porque siempre te acuerdas por muchos años que pasen. Pero creo que estas fechas son las peores, porque siempre recordarás que en Navidad no está, que eligió esos días para marcharse...

No tengo mucho más que decir, solo que no hay palabras para describir sentimientos, ni mucho menos para consolar. Por eso, para mi gusto, un abrazo es suficiente. Y la presencia.

DEP "Abuela".


lunes, 6 de mayo de 2013

Qué NO hacer.

Hoy sujeté a mi otro yo, a la parte rebelde que ante las injusticias se rebela. Y más cuando atañen a un ser humano, no soporto que al desvalido le traten mal o incluso le ignoren. No va con mi carácter y menos con mi futura profesión. Como dice un gran compañero, "debemos aprender qué NO hacer". Y desde luego hoy lo aprendí. Junto con el saber morderme la lengua. Pero...si de nuevo veo esa actitud me da igual no ser nadie, ser una simple alumna...que no dejaré que a ese ser humano le traten como si no sirviese para nada. Somos humanos, y tarde o temprano llegaremos a ese estado. Y seguramente nos gustará que nos traten bien. Da igual quienes o que seamos: merecemos respeto y calidad de atención, sobre todo en momentos de enfermedad. Porque a nadie le gusta estar en un hospital.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Muchas cosas por decir.

  Últimamente escribo mucho, quizá demasiado para lo que acostumbro. ¿Será por que tengo mucho que decir? Desde luego. Soy consciente de muchas cosas que me guardo, preguntas que a veces temo hacer y sentimientos que no consigo terminar de expresar... Y es raro. Quien me conozca un poco sabe que soy de soltarlo todo, hablarlo y luego meditarlo. Pues bien, no sé que me pasa pero estoy dándome cuenta de que lo estoy haciendo al revés. 

  Sé que no me hace nada bien callarme, y ojalá pudiera decir todo lo que me pasa por la mente como hacía antes, de forma ordenada y clara. Resulta que de claro poco, y de ordenado mucho menos. Siento que el caos se adueña de esa parte de mí, Esa con mayúsculas. De mi yo más básico, ese que tiene que ver con mi personalidad y carácter. Y no me mola. Porque de un modo u otro afecta a mi comportamiento y...yo no soy así. 

   Creo que todo empezó hace cosa de un año. Y no es por echarle culpas a nadie, pero la situación fue el desencadenante. No supe hacer ciertas cosas conmigo misma. Y ahora me pasan factura. Más que lo que no supiera hacer supongo que también las experiencias me marcan un poco el paso, aunque no quiera. De repente tuve la posibilidad de ser yo y en cierto modo me recuperé. Pero por otro lado...me freno a mí misma. Antes me frenaban y ahora soy yo la que me obstaculizo. Es ridículo. 

   El problema más evidente que veo es que no soy capaz de decir las cosas a quien he de decírselas en el momento que he de hacerlo. A veces no existe oportunidad, pero eso no es escusa: puedo crearla. Cuando me veo en esa encrucijada sobre si decir o no decir algo, me freno en seco y no avanzo. Miedo. Con eme mayúscula. Y ahora al escribirlo maldigo y sonrío, que tenga que ser así...es irónico. Es cosa mía, y no sé ni explicarla, pero sé que va en mi. Alguna explicación tendrá...sólo tengo que encontrarla. Y sólo espero que no dure mucho la búsqueda, porque cada día que pasa sin quererlo me voy autodestruyendo, creciente dolor de pecho. Jodido dolor ciego.

Suspiro. 


Y no se me ocurre nada más que decir, por ahora.


sábado, 2 de marzo de 2013

Demasiado complicado.

Para llegar y escribirlo. Porque es caos. Y aunque en parte se haya disipado esa jodidas nubes de tormenta que llevaban ya su tiempo formándose...los charcos siguen. Poco a poco se absorberá esa agua, se evaporará. No encuentro palabras, al igual que anoche cuando ellos pararon y el verde preguntó. Y eso es lo más simple de todo: el detalle de. Porque, aunque "estén para ayudar" y sea su trabajo...no todo el mundo  lo hubiese hecho. Porque conozco uno que NO lo hace, uno que a pocos kilómetros de allí se supone que dormía. Quizá por eso escaparon lágrimas de mis ojos porque es irónico que un desconocido lo haga y quién me conoce haga más de un año que no sabe de mi, ni yo de él. 
CRÍA CUERVOS, QUE TE SACARÁN LOS OJOS. 

Y luego esas cosas...esas cartas que no te envié, esas cartas con aquello que no te dije. Y los miedos de mi mano. Y los fantasmas, que no se van y hacen daño. Y de nuevo pequeños detalles, palabras...que matan, que hacen daño. No quisiera ser alguien que no soy pero...me bloqueo en mi y no salgo. Y tal vez todavía no sabes lo grande que es esto. No, no lo sabes.

lunes, 28 de enero de 2013

Algo raro pasa.

No es lo mismo. O yo no lo siento. Estoy enfadada, eso si lo reconozco. Y tal vez no debería estarlo, pero lo estoy. Será por siempre aguantar hasta el límite más insospechado y, cuando llega el día, se rompe esa delgada línea que me mantiene en el lado de la paciencia y las mil sonrisas. 
Me fastidia un poco, que seas tú. Pero...¿sabes? Muchas veces actúas egoístamente y yo tengo que comerme las uñas y morderme la lengua, aguantando; estar ahí para sacarte adelante y decirte todo aquello que necesitas oír. Me cansé. Me aburrí de hacer cosas por y para tí, y que hasta te parezca mal. Ahora te toca un poco de tu misma medicina: indiferencia y mala cara cuando yo tenga un mal día. Lo siento...de tanto recibir al final aprendí a responder igual, contigo.



viernes, 4 de enero de 2013

Mi niña.

Volví a soñarla hace unas noches. 
Era más mayor, aunque no mucho más que la primera vez que la soñé. De nuevo algo malo ocurría, venían a por ella. Corrimos las dos y la oculté, le pedí que se escondiese y no saliese, que huyera en cuanto yo fuese capaz de despistar a aquellos que nos buscaban. Mi niña...

Desperté bastante mal, abriendo los ojos de par en par como si me hubiese quedado sin respiración y como respuesta mi cuerpo reaccionase despertando y cogiendo una bocanada  de aire de repente. Era ahogo lo que sentía. Y acto seguido, e incluso ahora al recordarlo...lo que más me gustaría es abrazar a esa pequeña, mecerla en mis brazos y decirle suavemente al oído que no pasa nada, que mamá no la va a dejar sola. 

No existes, y no sé si serás como te he soñado ya dos veces. Lo único que sé es que, el día que llegues, te vas a tener que aguantar a un pegoste de madre. Porque, incluso sin existir, ya te echo de menos. Millones de besos, al infinito, al Universo...para mi niña, esa cosita dulce de mirada color mar. 


jueves, 3 de enero de 2013

Tan simple como...

Tan simple como hablar. Lo más básico. Hacer saber al otro que se le escucha, y responderle. Buscar la manera de comunicar, de recibir comunicación si no la entendemos. Feed-back. 
Si uno quiere, puede. Si te importa alguien, buscas ese momento: luchas y no dejas que te olvide. 
Algunas personas se ganan a pulso el destrozar lo más bello que puede tenerse. Y luego lloran, lamentan lo perdido e incluso le echan la culpa a otros. Qué poca vergüenza, qué poca elegancia y poco saber perder. En sus palabras escupidas suciamente y sin control se puede entrever esa rabia contenida que se escapa, al saberse perdedores, de algo tan grande que quizá jamás vuelvan a encontrar.


Creo que será de lo último que te escriba. Pensé dejarte en el 31 de diciembre de 2012 pero a veces aún me persigues...creo que hasta abril, cuando se cumpla un año, no seré capaz de deshacerme del todo de tí. Poco a poco. Mejor echo fuera todo lo que se me ocurra en el momento, y esto es una de esas cosas que Lunn no se quiere guardar porque sabe que a la larga hace daño. Aunque jamás lo leas, le vale a sí misma el escribir. El soltarlo. Hay personas que la conocen menos de lo que tú la conociste un día y ya saben lo importante que es para ella el hablar, el estar. Y tú, que tanto decías que dabas por ella, tanto que decías que la querías...la dejaste E.S.C.A.P.A.R.




lunes, 31 de diciembre de 2012

Balances.

Vuelve a ser treinta y uno de diciembre; aunque esta vez de 2012. 

Un año.
La de cosas que pueden pasar en un jodido año...
Lo empiezas de una manera, pensando que quizá las cosas se solucionen y tire todo para adelante, que esa costumbre no se pierda y seas capaz de sobrellevar la tormenta que se cierne sobre tu cabeza; año que empiezas aguantando tus ganas de llorar y posiblemente lo acabes igual, aunque espero que el sentimiento no sea tristeza sino felicidad. 

Enero fue tan caótico: esos primeros exámenes de la universidad y el miedo atroz de no poder con ellos, la indiferencia de aquel que una vez dijo que te quería....y la distancia. 

Febrero, frío y solitario. Mucha gente y una mirada, e historias de un guerrero y una esquimal. Él no lo sabe pero ella le agradecerá siempre, infinitamente, que la escuchase cuando nadie más estuvo ahí para comprenderla. Febrero, mientras las canciones sonaban de fondo en el televisor y una llamada que dejaba claro que las cosas no caminarían más hacia delante. Febrero, de nuevo muchos miedos...

Marzo y sus noches sin dormir; con cara pálida cual muerto, manos muy frías y muy pocas ganas de comer; la tristeza dibujada en el fondo de sus ojos, maquillados en un intento de esconder eso que la apagaba lentamente. Pocos motivos para sonreír, por no decir ninguno. Crónica de una ruptura anunciada.

Abril, vano intento de dar una última oportunidad, pensando que quizá se vuelque más y sea capaz de estar aunque los kilómetros lo alejen...pero no. Esa noche no se dio cuenta de las gotitas saladas que caían como cascada por tus cachetes, no se dio cuenta de que llorabas ni de tus sollozos ni de tu dolor. Fue entonces cuando dijiste "se acabó". Porque para sentirte sola estando con alguien mejor no estar, por mucho que duela. 

Mayo, mes de primavera y en el que, por fin, estás vistiendo de ese color tan puro, con el uniforme nuevo. Feliz como una niña pequeña estrenando su mejor vestido. La tristeza seguía asomando por sus ojos pero no hay nada que una buena sonrisa pueda arreglar: ese es el mejor maquillaje. Intentó evadirse de todo refugiada en aquel edificio de dos plantas, centrada en cada uno de sus clientes y sus problemas, intentando ayudar...se perdía entre esos muros y, a veces, pasaban a saludar sus amigas Tananás...robándole así una sonrisa, a modo de regalo temporal. 

En junio tocaba estudiar y más estudiar, demostrar que puedes con todo aunque quedó pendiente los cálculos y números que siempre costaron un poquito más. Y aquella tarde le dijeron "vente". Y aquella tarde ya le hablaron de G, de sus ojos. Pero Ella no quería saber nada, de nadie...Aunque esa noche finalmente fue y le conoció no reparó en la belleza de su interior. Él también estaba "raro", y aunque Ella llevaba tiempo sin conseguir leer miradas logró entrever (o eso creyó) que a Él también le destrozaron un poquito por dentro. Junio, mes que por primera vez vio a S.A, tan famoso por eso que junta a las personas, y una abuela diciendo "¿y por qué no?".

Julio: coincidiendo más tardes y noches con G, sintiéndose a gusto con ese grupo tan variopinto y mayor, dándose cuenta de que podía volver a sonreír aunque solo fuese por ratitos y costase hacerlo...difícil pero no imposible. Hubo también una noche, la más mágica del año, en la que se atrevió a pedir ayuda y G. le dijo que sí; fueron tres días, tres tardes en las que entendió a los números pero fueron tan pocas para asimilarlos...aunque más que perder ganó, esa paz y calma que le transmitían con cada palabra... Y pasaba algo extraño, un miedo-nervio-nosaberquéhacer. Y antes de que cada uno volase hacía otras tierras una tarde, en un rincón, tumbados en la arena de la playa, Él le preguntó. Y entonces Ella se dio cuenta de lo que ocurría realmente...y ya se vería que estaría por pasar. 

- "...perdí la ilusión..."
+ "...pues habrá que recuperararla..."

Sus miradas se cruzaron y Ella por un momento pensó que no todo estaba perdido, pero que sería difícil. Otro reto más: recuperar su personalidad, su carisma, sus sonrisas, y lo más complicado...la ilusión. 

Entre julio y agosto mil sueños, felicidad infinita por estar donde hacía mucho tiempo quería estar, regresar a esas calles de las que se siente perteneciente; feliz por las personas y lugares que conoció, por lo compartido. Y feliz, porque cada noche al llegar cansada del trabajo se encontraba con mensajes de Él, que aún en la distancia, hacía por estar cerca de Ella...

Agost fue el mes de la llegada y el reencuentro. Cine de playa. Un viernes que decidieron irse a otro logar, noche en la que G. la llevó a ver estrellas desde lo alto, desde ese lugar dónde más de uno echa a volar... Ella quería pero no iba a actuar, Él se moría de ganas y finalmente...le robó un beso, el cual ella correspondió con mucho miedo, pero con mayor ganas. Comenzó lo que hasta hoy sigue siendo...

Septiembre fue la vuelta a la rutina, a la ciudad estudiantil por excelencia, a su otra casa con la novedad de un inquilino diferente venido de tierras no muy lejanas, isla donde el calor abunda... Un nuevo curso, mismos compañeros y algunos nuevos, afianzando relaciones y creando otras. El mes de volver a adaptarse. Y el mes en el que vivió su P.M. agonizante y placentera, transporte hacia otro lugar, donde jamás estuvo...

En Octubre se da cuenta de que las cosas se enfrían con algunas personas que, por elección propia, se alejan. Ella no lo entiende pero sigue con su vida y con quienes sí eligen quedarse. Ella tiene claro que no irá tras de nadie y que quien quiere quedarse lo hace y si no, que se marche. No lo entiende, y le duele pero...cada cual sabe lo que hace. Octubre, cada vez confiando más en G. y creyendo que quizá sí, sí es posible... Escuchó su primer "eo" ;), mezclado con las ganas, pasión y mucho amor. 

Noviembre: son tres, como las mellizas, como la Bonita la Pinta y la Santamaria. Ella se pide no ser la última.... Y ellos, son dos: antítesis totales, un moro y un nórdico. Lo negro frente a lo blanco. Pero ambos dos soles y que, con sus más y menos, llenan el corazón y el cariño de las tres chinijas, de unas más que de otras =) 

Diciembre la vuelve inquieta, porque todos tenemos nuestros límites. Y Ella, también. Cosas que no encajan, personas que tienen más cara que espalda. Ella se muerde la lengua y aguanta, sabiendo que de un momento a otro podría estallar. Ella siempre ha sido buena, pero...se acabó ser tonta. Eso lo decidió hace ya un par de años... Nadie la vacila. Nadie se ríe de Ella, por que no todo son sonrisas. 
Diciembre, mes de Navidad. Cada vez le gusta menos, sobre todo porque a cada año más echa en falta a La Dama de los cabellos negros; extraña su sonrisa y su capacidad para hacer que todo fuese armonioso. Extraña los polvorones de chocolate a medias con una de sus mejores amigas que ya tampoco está...extraña las risas, fruto del recuerdo, que resuenan en sus oídos cada vez que a su mente acude aquellos momentos compartidos con T y con B. Ella sonríe, y les manda un beso...donde quiera que estén. 
Diciembre, mes en el que Ella consigue ser más franca con G, y decirle muchas cosas que antes no se veía capaz de decir. Sus miedos poco a poco se esfuman y se deshace del peso que cargaba sobre ella. Es feliz, porque no imaginaba que Él fuese realmente como es: paciencia infinita y amor. Ella a veces piensa que no se lo merece...

Diciembre, fin de año el día treinta y uno. Otra vez, aquí haciendo balances. De lo bueno y malo, qué más da. Es un año más, otro para sumar. No ha sido de los mejores pero se ha vivido, se ha respirado, se ha sentido, se ha reído y llorado, se ha compartido, se ha disfrutado... Y esta noche es una más como otra cualquiera, en el sentido de que habrán estrellas en el cielo, y la Luna brillando para iluminar la oscuridad. Será una noche más, en la que cenamos, compartiendo en mayor o menor medida, con quien queremos e incluso con quien no nos apetece. Lo diferente es que en cuestión de un simple minuto dejaremos atrás al viejo dos mil doce para dejar paso al nuevo dos mil trece. 

   De todo corazón deseo que este nuevo año que entra sea para cada uno de todos los que me leen (y los que no) un año lleno de ilusiones y esperanzas, porque no todo está perdido. Incluso cuando creemos que sí, vemos pasar una estrella fugaz para regalarnos un instante de sueños...o, en mi caso, escucho a lo lejos sonar a mi estrella, con su tananá, tananá...y si ya consigo verla pasar sonrío, porque me concede ese momento de sueño, mi momento particular. Busca en lo pequeño, fíjate en eso que nadie se da cuenta...porque ahí encontrarás la respuesta para esas preguntas que no te atreves a formular por miedo a no obtener la solución. Las pequeñas cosas, los pequeños detalles, lo que no esperas: miradas, sonrisas, un "he de volver para atrás porque olvidé las llaves", encender la radio y que suene esa canción... No sé, a veces creo en las casualidades aunque también apoyo la causalidad pero...sea como sea...no dejes de soñar, ni de creer. Nunca se sabe por qué pasan las cosas como suceden, como tampoco sabes por qué acabé por decir todo esto que, tal vez, te cambie la visión de tus cosas o...no te haga sentir nada. Es mi pequeño regalo, simple como un consejo que ya lo decían en una de nuestra películas de la infancia: mira más allá de lo que ves.


Feliz 2013.

p.d: ah, y se me olvidaba...IMPROVISA. =)
(con cariño mi postdata para M, que no tiene blog pero me encargaré de que lea esto...y para Evohé)





casualidad la que nos hace conocernos
sin saber que al final nos acabaríamos queriendo
que cosas tan raras tiene el azar
fue una suerte que aquel día nos hubiéramos de cruzar.




miércoles, 5 de diciembre de 2012

Saber lo que es no me deja más tranquila,
si no el saber donde estás
y que allí, te cuidan.


martes, 4 de diciembre de 2012

STAND BY.

    Me llaman por teléfono. Y me lo dicen. Me quedo en stand by, notando como mi temperatura corporal baja y mi tensión también desciende; siento mareos y al mirarme en el espejo en mi cara se refleja eso que siento. No sé si es miedo, o que simplemente me he paralizado al recibir una información e intentar procesarla. Aunque tal vez ya lo supiera, incluso desde hace años lo esperaba...fuck intuitions.

Lo sabía, claro que lo sabía. Con ocho años lo ví, joder. Intuí que esto avanzaría. Pero, ¿y los adultos? ¿por qué en todos estos años no han hecho nada? ¿por qué algunos miraron hacia otro lado cuando debieron actuar? Yo era una niña. Y ahora, ahora que lo sé, hasta donde ha llegado...joder.

Curioso, muy curioso. Hace unos días l@ pensé, y hablé de su persona. Y en las clases, en Esas Clases, también por mi mente pasaron algunos pensamientos dedicados a esos comportamientos que una vez ví o me contaron...y lo que una vez creí que no estaba bien en ese momento lo confirmé...

Y quizá por eso no me sorprendió la noticia, porque años atrás lo vaticiné...solo era cuestión de tiempo. Y hoy...me quedé helada, y no por el frío que hace, sino porque aquello que una vez pensé y quise rechazar de mi mente...se ha convertido en realidad.

Después de una hora de charla con S19, intentando apartar de mi cabeza las preocupaciones, sentía la necesidad imperiosa de escuchar música. Música clásica. Un piano... Y la primera canción que escojo de forma aleatoria resulta ser Fairytale, de Ludovico....un piano, y acompañándole, un violín. No puedo, sencillamente no puedo retenerlas...y por mis mejillas escapan, a prisa, las lágrimas que contenía desde hacía rato...

Miro al cielo, y en mi mente se repite"no l@ dejes sol@"...y como respuesta a mi plegaria se escucha a lo lejos un "tananá". Gracias.

Lo que más me duele es la sensación de no poder hacer nada...y de sentir, en el fondo, que sé que esos pensamientos en forma de intuición o predicción...acaban por cumplirse. 






miércoles, 24 de octubre de 2012

Cansada.

De todas y cada una de esas personas a las que parece que hay que justificarles todo. Sí, sí, esas que dan por sentado algo, o lo dan por hecho sin preguntarse qué ocurre. Comienzan a actuar del modo en el que lo hacen de repente y claro, ellos a tí no te entienden pero tú a ellos si tienes que entenderles. Una mierda. Lo siento pero hoy estoy realmente enfadada. Y eso que no sé ni la mitad de la historia, pero...es lo que hay: así me siento. Estoy cansada ya. Y de paso citar la pena, penita, pena...que me da todavía cuando me cuentan (y confirmo con mis ojos) esas cosas tan .... (no encuentro adjetivo que las defina, ¿penosas quizá?) que escribes. ¿Madurez? Claro, claro...siempre yo la inmadura. Creo que no te has dado cuenta que con tus comentarios eres tú quien luce algo más niño. De nada ;) 


martes, 2 de octubre de 2012

La última vez.

   Sé que no lo hiciste queriendo, sé que fue espontánea la expresión. Y sin poder evitarlo, mi mente volvió a ese stand by que hacía ya cosa de semanas había ido dejando atrás. Por un momento, todo lo que había ganado, todo el camino recorrido, se deshizo. Y yo me quedé en nada: mirando la luz de la farola, amarilla, casi apagada... Apagada, como me quedé yo después de aquello. ¡¡Soberana tontería!! Si no fue nada...no debería serlo... ¿Por qué será que detesto que me comparen con otras personas? Umm, será porque "cada uno es como es", ¿no?. Tu lo dices mucho. Repito que sé que no hiciste aquel comentario con maldad pero...ella fue ella, y yo soy yo. Igual que él fue él, y tú eres tú. Son pasado, somos presente. 


Menos mal, menos mal...que al menos no es enfermera.