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viernes, 22 de mayo de 2020

Volver


Volver.
Qué bonita palabra, ahora que lo pienso.

Llevo mucho tiempo con ganas de retomar el blog. Como hace algunos años, que escribía a cualquier hora de la madrugada. Ahora es que no aguanto despierta: a las 11-12 estoy ya KO. ¿Los años? Seguramente.

Siempre he pensado que escribir es una terapia. Sin realmente pensarlo mucho, a loa 6 años escribí mi primer poema. Algún día lo compartiré por aquí.
Sobre los 8 años, empecé mi primer diario. Cuántos más escribiría, contando mis aventuras en clase y mis penas de amores. Era (y creo que aún lo soy) muy romanticona. Aunque las experiencias a lo largo de la vida me hicieron menos ñoña. Me costó muchas caídas, muchos resquebrajos de cristal, muchas lágrimas y muchas horas aprender. Heme aquí. En el que defino como "mi año" (que no sé tu, pero en mis planes no entraba una pandemia) y en el que quiero hacer mil y una cosas. Y la primera es mostrarme al mundo como verdaderamente siento que soy.

Estudié enfermería. Es mi vocación. Lo redescubro cada día que voy al trabajo, y me sorprendo a mi misma hablándole dulcemente a un paciente. Explicando dudas en un lenguaje sencillo. "Jale por el resuello" es una de mis frases top. Y vaya que si me entienden. Inspire, señora (traducción al castellano correcto, porque el canario del norte dudo que muchos lo entiendan)

Adoro la danza. Quien me conoce bien sabe que me pierdo entre las notas de música de una melodía, interpretándola y viviéndola hasta el final. Me queda la espina clavada de algo más de ella; aunque quizá debería atreverme... todo es intentarlo. Creer para crear.

La música. El violín. Mi otro gran amor.  Midori me acompaña desde, más o menos, los 12 años. Y le he dejado algo abandonado por la enfermería. Este año me he propuesto hacerle sonar de nuevo. Intuyo que pueden salir cosas hermosas de los dos, al volvernos a juntar.

Dibujar. De niña pasaba horas y horas entretenida, dibujando casas, bosques, animalitos... Y tan feliz. ¿Dónde estará mi carpeta de dibujos? Quien sabe. Es un misterio que aún no he logrado resolver.

Escribir. Aprendí a leer con 4 años y a escribir con 5. Con 6, como dije un poco más atrás, recuerdo escribir una poesía. Se me rompió la punta del lápiz, la tiré por la ventana...y surgió la rima. Curioso, ahora que lo pienso, siendo tan pequeña y no saber de poemas. Ay, puntita de lápiz...
Desde aquel día, comencé a escribir. He tenido temporadas de enganche máximo, y temporadas de olvidarlo por completo. El verano pasado, no me quedó más remedio que retomar los diarios (terapéuticos) sin elegirlo yo. Pero gracias a ello, se encendió en mi la chispa de volver a juntar letras. Me quede bonito o no, es un buen comienzo. Así que aquí estoy.

Viernes 22 de mayo. Las 18.30h. Too Brodie sonando de fondo. Balto jugando. Los gatos, durmiendo.
Y yo...siendo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Hace frío fuera.



Hace mucho frío fuera, cariño. No salgamos, quedémonos bajo el nórdico jugando a hacer hogueras con dos piedras, jugando a conseguir que el calor que desprendemos se mantenga. 

Si los soñadores no mueren mientras mantienen su sueño, larga vida a ellos. 

No quiero perder la razón, quiero seguir siendo cuerda. No me interesa para las manecillas del reloj, porque eso no me permite parar el tiempo así que...a seguir, adelante, caminante. Sentir con la cabeza y no pensar con el corazón. 

Hace frío fuera. 
Y yo no quiero salir de debajo de mi manta.






domingo, 16 de noviembre de 2014

Aprendí a sonreírle a los Lunes.

Hace unos cuatro años venía por aquí a "vaciar mi mente", y uno de los puntos eran los Lunes. No me gustaban para nada. Supongo que porque tenía que enfrentarme a aquellos contra los que no podía; o mejor dicho: aquellos contra los que CREÍA que no podía. Porque sí que les pude. 

Y aquí estoy, pensando en que durante estos cuatro últimos años, en los que se ha ido desarrollando Mi Sueño, much@s me preguntaban cómo era capaz de poner una sonrisa en mi cara a las 8 de la mañana nada más llegar al lugar. Y que durase toda la jornada. 

Este año no ha importado tanto que fuese lunes o no, porque sigo un horario diferente para el resto de los mortales. Hay muchas noches en las que se supone que todos duermen, pero yo estoy despierta, junto a otros que se dedican a lo mismo que hago y haré yo, para velar por los que lo necesiten. Y hay días en los que se supone que el ocio prima y no existen obligaciones, que para mí son como Lunes...y no pierdo mi sonrisa. 

Quizá hayan días en los que se note mi mirada más apagada. O mejor dicho, hubieron días. Semanas atrás era muy evidente, tanto que aquellos a los que cuidaba me lo decían. ¿Cómo podían ver el dolor de mis ojos? Hasta que, poco a poco, han ido recuperando la luz. He tenido que hacerlo, ir aceptando y luchando pequeñas batallas. Aprender de nuevo que hay decepciones, y aprender por primera vez que no todo es por algo que yo haga; los demás también eligen, son quienes deciden si mantener su propio orgullo y alejarse, o quedarse...Ellos también son los que deciden si le sonríen a un Lunes, o no. 

Yo elijo sonreír TODA LA SEMANA. Y nadie me lo va a impedir.
Atte...Lunn

martes, 10 de junio de 2014

Lunn vuelve.

   Sinceramente, hacía tiempo que estaba algo perdida. Reconozco que he estado buscándome, junto mi otra "yo", esa que siempre sonríe (y que últimamente no lo hacía tanto). Admito que han sido meses duros. Con sus más o sus menos, siempre he pensado que no debemos quejarnos de "boberías", porque hay personas que están peor...o, simplemente, no están. Pero a veces...necesitamos que nos escuchen. Porque nuestras "boberías" sumando al final son grandes losas que aplastan a uno. Y vaya que si son pesadas, ya que no hay peor carga que la responsabilidad. O eso pienso.
Me he perdido entre el asfalto de mi tierra, en un afán de intentar encontrarme. Y en una de esas tantas madrugadas, crucé mi mirada con una criatura que se me ha vuelto vital desde entonces...porque me hizo pararme en seco y entender muchas cosas. Siempre estuvo ahí, siempre, siempre...de un modo u otro, como mis Tananás cuando he necesitado "señales"... Desde aquella Madrugada, con eme mayúscula, me acompaña a modo de amuleto. Estoy aprendiendo...y terminaré por ser libre de todo aquello que me pesa porque esa es una de sus características: la libertad.

No hace mucho que reaprendí algo, porque me volvieron a recordar que he de hacer lo que quiero y sienta que es bueno para mi. Que viva, el momento y mis días como quiera y sin preocuparme por lo que no debo. Sentir... Cosa más bonita, no hay. Y gracias a la ilusión y buenas vibraciones que sentí cuando vi unos ojos brillar, he recargado pilas. Que la vida es muy bonita como para perder el tiempo estando triste, porque un día sin sonreír es un día perdido. Y sin bailar, que no me olvide yo de la danza, que también ayuda a descargar...



He tardado en escribir esto. He desconectado con la música, dejándola fluir y sonriendo... Porque quería sentarme a plasmar algo y no sabía qué, y esta noche encontré la excusa perfecta. Espero que sirva de algo y ayude, el fin para el cual antes de venir por aquí me enfrasqué en la tarea de encontrar palabras para intentar expresar lo que un alma quiere. Puse todas mis ganas, mi mejor intención...y ahora estoy agotada. No vacía, ojo. Estoy totalmente llena, de una extraña alegría, quizá la satisfacción de poder haber contribuído en algo bonito. No lo sé....es tarde ya, la medianoche llega y el sueño me invade. Así que ya que Morfeo me llama para que vaya directa a sus brazos, lo haré. Pero, aunque me vaya esto es solo temporal. Porque Lunn vuelve...y quiere quedarse. 




jueves, 20 de marzo de 2014

Soy yo.

Os encuentro. Sin quererlo a veces. Y os miro. Os veo. Esas sonrisas, más o menos ciertas. Vuestras vidas, cada día. Con o sin alguien caminando al lado. Instantes. Y sonrío.

A veces me digo "no te acuses porque sí". Pero es inevitable. No es victimismo. Es realidad. O falsa realidad, la que quiere creer mi mente. No lo sé.

Pero es que no puede ser casualidad, que siempre...siempre, siempre... sea por mi. (¿?)

Ya una vez lo dije, y (últimamente) lo he vuelto a pensar: soy yo la que no encaja en este lugar.






lunes, 10 de marzo de 2014

No elegimos...

No elegimos dónde nacer. Ni quiénes serán nuestros padres. Ni nuestra familia. LLegamos y ¡boom! Hola mundo. Lo vemos todo borroso y vamos aprendiendo por el tacto que nos rodea, hasta que enfocamos la sonrisa de mamá, si  es que tenemos la suerte de poder hacerlo...
No elegimos el curso de nuestra vida, pues aunque creamos que con nuestras decisiones controlamos el destino estamos muy equivocados: pienso que el nos controla a nosotros. La ilusión de control solo es eso, una simple ilusión que creemos tener a la hora de elegir qué camiseta ponernos y a dónde salir a pasear. El resto de cosas, como que al lugar al que has ido a pasear haya decidido ir medio pueblo, o que alguien se fije en tí por esa camisa roja tan llamativa que te has puesto, no lo controlas tú. 

No elegimos de quién nos enamoramos. A veces intentamos racionalizar un poco eso que llaman "amor", sobre todo después de malas experiencias. Creemos que la persona que sea así o asá será aquella que nos conviene. Pero a veces no es así; a veces no importa que sea guapo o guapa, no importa que tenga estudios universitarios, no importa que tenga infinita paciencia o que se le dé el jardín; no importa que un día pareciese que te entendías con él o ella... Porque a veces necesitamos que nos den un poco de guerra; no necesariamente te completa aquel o aquella con un trabajo y buen sueldo, quizá sea la persona más cafre del universo pero...si te da aquello que te falta, ES. Y entonces surgen las dudas, de si haces bien o mal, de si te vas a volver a equivocar, y el miedo asoma por tus ojos como queriendo escapar... No elegimos que el corazón entre en una taquicardia sinusal al ver a alguien, no elegimos pasar noches en vela por el café de unos ojos, no elegimos el momento en el que aparece alguien y te recoge los pedazos esparcidos por el suelo, que otro olvidó atrás.

No elegimos el momento de la muerte, ni tampoco cómo será. A veces llega de repente, y otras avisa. Y para quien no haya sentido su presencia cerca, solo puedo decir que es un frío helado que te roza suavemente, como para recordarte que la vida es tan efímera como un suspiro, como para decirte que no te pierdas nada ni un solo minuto en el que tu corazón lata y tus pulmones intercambien oxígeno...


jueves, 13 de febrero de 2014

Escribir y contarlo


[...Mantener secretos tiende a provocar que rumiemos ciertos pensamientos (Wegner y Lane, 1995). Las personas que guardan secretos suelen pensar a menudo en cómo evitar que se les escape información de forma no intencionada. Cuando están con personas que no conocen el secreto, los que intentan ocultarlo pueden llegar a creer que “cualquier pensamiento relativo al secreto puede quedar reflejado en lapsus o en su comportamiento no verbal” (Wegner y Lane, 1995). Esto les lleva a intentar suprimir dichos pensamientos. Lamentablemente, el esfuerzo de supresión tiende a provocar que se introduzcan de forma involuntaria en la conciencia.

Tal como ha demostrado Pennebaker en numerosos estudios, revelar un secreto a alguien o escribir sobre el mismo tiene efectos positivos objetivos sobre la salud. Asimismo, las personas que revelan secretos rumian menos y mejoran su autoestima, aunque sólo cuando la reacción de los que escuchan tales secretos es positiva3. En este sentido, la escritura constituye una alternativa que evita los riesgos de contar a otras personas lo que nos preocupa. La escritura reduce la frecuencia de pensamientos indeseados y ayuda a mejorar el estado de ánimo.]



sábado, 15 de junio de 2013

Ya lo sé.

Definitivamente la sospecha está confirmada. Si te creías que era taaaan ingenua como para creerme esa trola tuya la llevabas clara. No entiendo por qué lo has hecho. Pero tus razones tendrás... Eso sí, te creía una personas más clara y directa. Podrías haberme dicho "mira no quiero saber más nada de tí". Y ya. Tanto suponer de mí, tú y tu hermano, y tus amigos...y no me conocen. Ni lo más mínimo. 

Soy de las que cree que tarde o temprano el tiempo hace que las cosas sucedan. Nos vamos a ver cuando menos lo esperemos, sobre todo tú. Porque yo ya estoy preparada para dar con tus jodidos ojos de frente. Y este mundo no es tan grande como para perderse...


..i'm a warrior.


viernes, 3 de mayo de 2013

Si no te gusta, no mires.


Que yo no hago las cosas para agradar a nadie. 
Si no te gusta quien soy y cómo soy, voltéate.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Muchas cosas por decir.

  Últimamente escribo mucho, quizá demasiado para lo que acostumbro. ¿Será por que tengo mucho que decir? Desde luego. Soy consciente de muchas cosas que me guardo, preguntas que a veces temo hacer y sentimientos que no consigo terminar de expresar... Y es raro. Quien me conozca un poco sabe que soy de soltarlo todo, hablarlo y luego meditarlo. Pues bien, no sé que me pasa pero estoy dándome cuenta de que lo estoy haciendo al revés. 

  Sé que no me hace nada bien callarme, y ojalá pudiera decir todo lo que me pasa por la mente como hacía antes, de forma ordenada y clara. Resulta que de claro poco, y de ordenado mucho menos. Siento que el caos se adueña de esa parte de mí, Esa con mayúsculas. De mi yo más básico, ese que tiene que ver con mi personalidad y carácter. Y no me mola. Porque de un modo u otro afecta a mi comportamiento y...yo no soy así. 

   Creo que todo empezó hace cosa de un año. Y no es por echarle culpas a nadie, pero la situación fue el desencadenante. No supe hacer ciertas cosas conmigo misma. Y ahora me pasan factura. Más que lo que no supiera hacer supongo que también las experiencias me marcan un poco el paso, aunque no quiera. De repente tuve la posibilidad de ser yo y en cierto modo me recuperé. Pero por otro lado...me freno a mí misma. Antes me frenaban y ahora soy yo la que me obstaculizo. Es ridículo. 

   El problema más evidente que veo es que no soy capaz de decir las cosas a quien he de decírselas en el momento que he de hacerlo. A veces no existe oportunidad, pero eso no es escusa: puedo crearla. Cuando me veo en esa encrucijada sobre si decir o no decir algo, me freno en seco y no avanzo. Miedo. Con eme mayúscula. Y ahora al escribirlo maldigo y sonrío, que tenga que ser así...es irónico. Es cosa mía, y no sé ni explicarla, pero sé que va en mi. Alguna explicación tendrá...sólo tengo que encontrarla. Y sólo espero que no dure mucho la búsqueda, porque cada día que pasa sin quererlo me voy autodestruyendo, creciente dolor de pecho. Jodido dolor ciego.

Suspiro. 


Y no se me ocurre nada más que decir, por ahora.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Balances.

Vuelve a ser treinta y uno de diciembre; aunque esta vez de 2012. 

Un año.
La de cosas que pueden pasar en un jodido año...
Lo empiezas de una manera, pensando que quizá las cosas se solucionen y tire todo para adelante, que esa costumbre no se pierda y seas capaz de sobrellevar la tormenta que se cierne sobre tu cabeza; año que empiezas aguantando tus ganas de llorar y posiblemente lo acabes igual, aunque espero que el sentimiento no sea tristeza sino felicidad. 

Enero fue tan caótico: esos primeros exámenes de la universidad y el miedo atroz de no poder con ellos, la indiferencia de aquel que una vez dijo que te quería....y la distancia. 

Febrero, frío y solitario. Mucha gente y una mirada, e historias de un guerrero y una esquimal. Él no lo sabe pero ella le agradecerá siempre, infinitamente, que la escuchase cuando nadie más estuvo ahí para comprenderla. Febrero, mientras las canciones sonaban de fondo en el televisor y una llamada que dejaba claro que las cosas no caminarían más hacia delante. Febrero, de nuevo muchos miedos...

Marzo y sus noches sin dormir; con cara pálida cual muerto, manos muy frías y muy pocas ganas de comer; la tristeza dibujada en el fondo de sus ojos, maquillados en un intento de esconder eso que la apagaba lentamente. Pocos motivos para sonreír, por no decir ninguno. Crónica de una ruptura anunciada.

Abril, vano intento de dar una última oportunidad, pensando que quizá se vuelque más y sea capaz de estar aunque los kilómetros lo alejen...pero no. Esa noche no se dio cuenta de las gotitas saladas que caían como cascada por tus cachetes, no se dio cuenta de que llorabas ni de tus sollozos ni de tu dolor. Fue entonces cuando dijiste "se acabó". Porque para sentirte sola estando con alguien mejor no estar, por mucho que duela. 

Mayo, mes de primavera y en el que, por fin, estás vistiendo de ese color tan puro, con el uniforme nuevo. Feliz como una niña pequeña estrenando su mejor vestido. La tristeza seguía asomando por sus ojos pero no hay nada que una buena sonrisa pueda arreglar: ese es el mejor maquillaje. Intentó evadirse de todo refugiada en aquel edificio de dos plantas, centrada en cada uno de sus clientes y sus problemas, intentando ayudar...se perdía entre esos muros y, a veces, pasaban a saludar sus amigas Tananás...robándole así una sonrisa, a modo de regalo temporal. 

En junio tocaba estudiar y más estudiar, demostrar que puedes con todo aunque quedó pendiente los cálculos y números que siempre costaron un poquito más. Y aquella tarde le dijeron "vente". Y aquella tarde ya le hablaron de G, de sus ojos. Pero Ella no quería saber nada, de nadie...Aunque esa noche finalmente fue y le conoció no reparó en la belleza de su interior. Él también estaba "raro", y aunque Ella llevaba tiempo sin conseguir leer miradas logró entrever (o eso creyó) que a Él también le destrozaron un poquito por dentro. Junio, mes que por primera vez vio a S.A, tan famoso por eso que junta a las personas, y una abuela diciendo "¿y por qué no?".

Julio: coincidiendo más tardes y noches con G, sintiéndose a gusto con ese grupo tan variopinto y mayor, dándose cuenta de que podía volver a sonreír aunque solo fuese por ratitos y costase hacerlo...difícil pero no imposible. Hubo también una noche, la más mágica del año, en la que se atrevió a pedir ayuda y G. le dijo que sí; fueron tres días, tres tardes en las que entendió a los números pero fueron tan pocas para asimilarlos...aunque más que perder ganó, esa paz y calma que le transmitían con cada palabra... Y pasaba algo extraño, un miedo-nervio-nosaberquéhacer. Y antes de que cada uno volase hacía otras tierras una tarde, en un rincón, tumbados en la arena de la playa, Él le preguntó. Y entonces Ella se dio cuenta de lo que ocurría realmente...y ya se vería que estaría por pasar. 

- "...perdí la ilusión..."
+ "...pues habrá que recuperararla..."

Sus miradas se cruzaron y Ella por un momento pensó que no todo estaba perdido, pero que sería difícil. Otro reto más: recuperar su personalidad, su carisma, sus sonrisas, y lo más complicado...la ilusión. 

Entre julio y agosto mil sueños, felicidad infinita por estar donde hacía mucho tiempo quería estar, regresar a esas calles de las que se siente perteneciente; feliz por las personas y lugares que conoció, por lo compartido. Y feliz, porque cada noche al llegar cansada del trabajo se encontraba con mensajes de Él, que aún en la distancia, hacía por estar cerca de Ella...

Agost fue el mes de la llegada y el reencuentro. Cine de playa. Un viernes que decidieron irse a otro logar, noche en la que G. la llevó a ver estrellas desde lo alto, desde ese lugar dónde más de uno echa a volar... Ella quería pero no iba a actuar, Él se moría de ganas y finalmente...le robó un beso, el cual ella correspondió con mucho miedo, pero con mayor ganas. Comenzó lo que hasta hoy sigue siendo...

Septiembre fue la vuelta a la rutina, a la ciudad estudiantil por excelencia, a su otra casa con la novedad de un inquilino diferente venido de tierras no muy lejanas, isla donde el calor abunda... Un nuevo curso, mismos compañeros y algunos nuevos, afianzando relaciones y creando otras. El mes de volver a adaptarse. Y el mes en el que vivió su P.M. agonizante y placentera, transporte hacia otro lugar, donde jamás estuvo...

En Octubre se da cuenta de que las cosas se enfrían con algunas personas que, por elección propia, se alejan. Ella no lo entiende pero sigue con su vida y con quienes sí eligen quedarse. Ella tiene claro que no irá tras de nadie y que quien quiere quedarse lo hace y si no, que se marche. No lo entiende, y le duele pero...cada cual sabe lo que hace. Octubre, cada vez confiando más en G. y creyendo que quizá sí, sí es posible... Escuchó su primer "eo" ;), mezclado con las ganas, pasión y mucho amor. 

Noviembre: son tres, como las mellizas, como la Bonita la Pinta y la Santamaria. Ella se pide no ser la última.... Y ellos, son dos: antítesis totales, un moro y un nórdico. Lo negro frente a lo blanco. Pero ambos dos soles y que, con sus más y menos, llenan el corazón y el cariño de las tres chinijas, de unas más que de otras =) 

Diciembre la vuelve inquieta, porque todos tenemos nuestros límites. Y Ella, también. Cosas que no encajan, personas que tienen más cara que espalda. Ella se muerde la lengua y aguanta, sabiendo que de un momento a otro podría estallar. Ella siempre ha sido buena, pero...se acabó ser tonta. Eso lo decidió hace ya un par de años... Nadie la vacila. Nadie se ríe de Ella, por que no todo son sonrisas. 
Diciembre, mes de Navidad. Cada vez le gusta menos, sobre todo porque a cada año más echa en falta a La Dama de los cabellos negros; extraña su sonrisa y su capacidad para hacer que todo fuese armonioso. Extraña los polvorones de chocolate a medias con una de sus mejores amigas que ya tampoco está...extraña las risas, fruto del recuerdo, que resuenan en sus oídos cada vez que a su mente acude aquellos momentos compartidos con T y con B. Ella sonríe, y les manda un beso...donde quiera que estén. 
Diciembre, mes en el que Ella consigue ser más franca con G, y decirle muchas cosas que antes no se veía capaz de decir. Sus miedos poco a poco se esfuman y se deshace del peso que cargaba sobre ella. Es feliz, porque no imaginaba que Él fuese realmente como es: paciencia infinita y amor. Ella a veces piensa que no se lo merece...

Diciembre, fin de año el día treinta y uno. Otra vez, aquí haciendo balances. De lo bueno y malo, qué más da. Es un año más, otro para sumar. No ha sido de los mejores pero se ha vivido, se ha respirado, se ha sentido, se ha reído y llorado, se ha compartido, se ha disfrutado... Y esta noche es una más como otra cualquiera, en el sentido de que habrán estrellas en el cielo, y la Luna brillando para iluminar la oscuridad. Será una noche más, en la que cenamos, compartiendo en mayor o menor medida, con quien queremos e incluso con quien no nos apetece. Lo diferente es que en cuestión de un simple minuto dejaremos atrás al viejo dos mil doce para dejar paso al nuevo dos mil trece. 

   De todo corazón deseo que este nuevo año que entra sea para cada uno de todos los que me leen (y los que no) un año lleno de ilusiones y esperanzas, porque no todo está perdido. Incluso cuando creemos que sí, vemos pasar una estrella fugaz para regalarnos un instante de sueños...o, en mi caso, escucho a lo lejos sonar a mi estrella, con su tananá, tananá...y si ya consigo verla pasar sonrío, porque me concede ese momento de sueño, mi momento particular. Busca en lo pequeño, fíjate en eso que nadie se da cuenta...porque ahí encontrarás la respuesta para esas preguntas que no te atreves a formular por miedo a no obtener la solución. Las pequeñas cosas, los pequeños detalles, lo que no esperas: miradas, sonrisas, un "he de volver para atrás porque olvidé las llaves", encender la radio y que suene esa canción... No sé, a veces creo en las casualidades aunque también apoyo la causalidad pero...sea como sea...no dejes de soñar, ni de creer. Nunca se sabe por qué pasan las cosas como suceden, como tampoco sabes por qué acabé por decir todo esto que, tal vez, te cambie la visión de tus cosas o...no te haga sentir nada. Es mi pequeño regalo, simple como un consejo que ya lo decían en una de nuestra películas de la infancia: mira más allá de lo que ves.


Feliz 2013.

p.d: ah, y se me olvidaba...IMPROVISA. =)
(con cariño mi postdata para M, que no tiene blog pero me encargaré de que lea esto...y para Evohé)





casualidad la que nos hace conocernos
sin saber que al final nos acabaríamos queriendo
que cosas tan raras tiene el azar
fue una suerte que aquel día nos hubiéramos de cruzar.




sábado, 1 de septiembre de 2012

De nuevo, un poquito de miedo.

No voy a escribir acerca de ello, no tengo ni cabeza ni fuerzas ahora mismo pero...me ronda en la mente. Aunque tú, con tus besos...logras hacer que desaparezca.



jueves, 30 de agosto de 2012

De nuevo en mi mente: ellos.

    Sin esperarlo, y caminando de puntillas, ese pensamiento acude a mi mente de nuevo. Hacía tiempo que no lo tenía, y que mucho menos sentía, esas ganas de serlo. Se encuentra bajo control, y por ello intento no mirar a los niños que están en el parque, no deleitarme con sus risas y sus juegos. Intento no imaginarme que, tal vez algún día, una pequeña parte de mi corretee por esos lugares, por los que antes otros lo hicieron.

    Habrán personas que lean esto y al no saber mi edad no les escandalice. Pero, quizá otras, que me conocen un poco mejor, si se asusten. Porque no es normal que piense en ellos, en tenerlos: no ahora. Por lo menos sé que Ojitos Azules me entiende, porque a ella le pasa igual que a mí =) ¡quizá hasta más fuerte!.

    He llegado a plantearme qué es lo que pasa, qué me pasa, para sentir ese "no se qué" que me hacen tener tantas ganas de ser mamá. No lo sé, ¿cosas de mujeres? ¿el reloj biológico? ¡Quién sabe!. Solo sé que siento una ternura infinita hacia los niños, sean pequeños o algo mayores. Y esa ternura se acrecenta si se me ocurre imaginarme a mis futuros retoños. Sonrío al pensarles. No es una novedad que quiera tener tres. Me imagino sus caritas, y casi puedo oír su risa, y hasta sus peleas entre ellos. 

  ¿Puede echarse de menos algo que no conoces? Porque yo les echo de menos. Eso tampoco es novedad. Una vez, hace tiempo, escribí acerca de ello. Pero poco a poco fui matando esos pensamientos, y el sentimiento, para tenerlo bajo control el tiempo que sea necesario. Sé que no es el momento: tengo demasiadas cosas pendientes y las he de hacer antes. Les quiero, claro que les quiero. Y precisamente por eso hay que esperar, porque si quiero darles todo y más...tengo que estar preparada. Un hijo te cambia la vida, y quizá nunca se está preparado del todo para afrontar la responsabilidad que tenerlo conlleva. Por lo pronto soy consciente de que por muchas ganas que tenga y lo mucho que me gustaría sentir en mi interior su corazón...todavía quedan unos años. Igualmente ellos saben, dqqe que...mylqM! 


sábado, 11 de agosto de 2012

"Todo pasa por algo"


   No es media noche, pero Lunn se sienta ante la pantalla a escribir. Quiere reflejar muchas cosas, pero sabe que hoy no es el día, aunque siente que debe dejar algo escrito. Quiere contar una historia, quiere plasmar sentimientos. Pero hay veces que ciertas cosas no pueden escribirse, y si la musa falta… Ella sabe que cuando regrese a su hogar verá todo desde otra perspectiva, y podrá redactar las líneas que tanto desea. Por lo pronto, enciende su reproductor de música y se dispone a dejar que al ritmo de la música las palabras fluyan desde su mente al teclado del ordenador…

   Esta madrugada, a las cinco y media de la mañana, abrí mis ojos. La luz inundaba la habitación, pero sabía que aún me quedaban horas de sueño. Mi estómago se removía con cierto nerviosismo, no en vano esperaba tener suerte. De un salto, bajé de la cama y me dispuse a ir a desayunar: un poco de té con tostadas, sin el baicon típico del lugar. Tras ello, una buena ducha para despejar la mente y hacer tiempo hasta ese momento en el que me llegase el sí, o el no. Y llegó el no. “Bueno” pensé  “si esta vez no ha sido será por algo”. Me relajé un poco al saber que no tenía prisa por llegar a ese lugar en el que la música sonaría y ellas, diosas de la danza, ejecutarían sus bailes. Me quedaba cierta pena por dentro, por estar tan cerca y a la vez tan lejos, pero otra parte de mi me decía “Estás aquí, jamás lo hubieses imaginado, tu sueño de volver se ha cumplido, estás aquí y has aprendido a sobrevivir sola, has conocido gente maravillosa, te has movido por las calles de esta ciudad como si fuese la tuya propia, has confirmado que podrías vivir aquí aunque también te has dado cuenta de cuánto amas a tu tierra, has echado inmensamente de menos al Mar, y contra todo pronóstico también a una mirada;  echas de menos los juegos y riñas con tu hermano, a tu madre y sus abrazos, a la pequeña que cada mañana te alegra el despertar con un “beso”; extrañas enormemente saber que ese gigante te observa desde sus tres mil setecientos dieciocho metros, echas de menos tu paraíso… Pero oye, que no todo es echar de menos: estás viviendo una experiencia gratificante, conociendo mundo y, mejor aún, conociéndote a ti misma. Sabías que eras capaz de dar pero no sabías que podías dar más, pensabas que llegaste a tu límite aquel día en el que luchaste por tu Sueño, pero hay más sueños por los que luchar”.  Sonrío, porque siento que es así, que con suerte tengo una vida por delante y podré hacer, de un modo u otro, todo lo que me proponga. El secreto está en no desistir en la lucha por lo que uno realmente desea; sé que es posible lograrlo. Tal vez tardemos dos años de más y el camino tome curvas sinuosas que nos hagan replantearnos seguir pero…como dije antes el secreto está en no abandonar, no desistir si realmente creemos que para nosotros vale la pena. A veces las cosas no suceden como queremos, ocurre diferente a como imaginamos... pero a pesar de como sea, si tienes un sueño, lúchalo. Mi Sueño, aquel del que hablaba al crear este pequeño rincón nocturno, da sus primeros pasos. Este sueño, el que vivo ahora, de estar aquí, en esta inmensa isla, con esta ciudad que adoro…pronto terminará, pero sé que tendrá segunda parte. Y un sueño que ronda mi mente, el verlas danzar…sé que tarde o temprano se cumplirá. Hoy no será posible, pero no desistiré. Lunn no abandona; todo sucede por algo, quizá esta historia cambie su rumbo por algún motivo oculto del que ahora no soy consciente.

sábado, 21 de julio de 2012

En medio de todo (y de nada)

Perdida en medio de ninguna parte, me perdí y me encontré. Reconozco cada calle, los olores, miradas... Pero no niego mi origen, no niego que mi corazón late a ritmo de un tajaraste, aunque se inquieta cuando escucha música irlandesa, celta. Unos días en este lugar han hecho que me dé cuenta de muchas cosas, incluso de cosas que no sabía. Y extraño con todo mi ser a aquellos que no puedo tener a mi lado, pero también sé que aquí está mi lugar, o por lo menos de una pequeña parte de mi. La otra quiere volver a casa, a la tierra que me vio nacer. Aún no puedo, pasarán los días antes de que vuelve hacia la tierra del vino. Por lo pronto decir que estoy viva, disfrutando cada momento junto con los que me rodean en esta ciudad increíble....y guardando instantes en mi mente. 


domingo, 24 de junio de 2012

La noche de San Juan.

   Dije que necesitaba fuego. Y lo encontré. Sentí el calor dentro de mí mientras subía una montaña a lo que daba mi cuerpo, máxima velocidad marcando ritmo, a tope. Respiraciones profundas inundaban mis pulmones mientras sentía agujas clavarse en mis piernas debido a la falta de actividad estos últimos meses, pero no importaba. Cuando llegué a la cima me dieron ganas de gritar "soy el rey del mundo", cosa rara porque tampoco es el pico más alto del lugar pero...me sentía realizada. Las vistas en ese lugar fueron fantásticas: por un lado tenía imponente y escondido entre las nubes a un "Padre" que nos vigila a todos desde su imponente altura de 3718 metros; por otro lado, el Mar, grandiosa inmensidad en la que adoro perderme... Al llegar al lado de la hoguera que en esa cima se encontraba crepitando no sé qué era más cálido, si la hoguera o mi interior. Pasé por su lado y sentí el fuego rozando mi piel, el olor a madera quemada, sentí la brisa fresca de ese lugar, y por un momento recordé a un amigo al que no tenía cerca... Sé que la calidad de mi teléfono móvil deja mucho que desear, pero aún así espero que te gustase la foto que te envié... =)


   Cuando tocó bajar la montaña, al ritmo del tambor, sentía dentro de mí una llamada especial, como si alguien realmente me escuchase cualquier cosa que pensase, sin hablar. Juraría que volví atrás en el tiempo, muy atrás, a un lugar lejano al que tal vez pertenecí. Bajamos bailando, algo tan básico y sencillo, pero que remueve en mi interior cariño, ternura por la tierra en la que nací. Para A, Para V, un T. =)

   La noche era incierta, pues no sabíamos a dónde iríamos, ni lo que haríamos: tocaba improvisar. Y como me gusta poco (ironía), pueeees...! Decidimos bajar allá abajo donde las corrientes son fuertes, la arena muy fina pero el agua es muy rica. Aunque antes de ello fuimos a por alguien que faltaba en ese grupo tan variopinto, de edades tan dispares pero con pequeños detalles en común: las ganas de pasarlo bien, las ganas de reír, de vivir, de sentir...!!! Y una vez todos juntos, tras un pequeño paréntesis en la casa bajo el barrio de la Santa, nos dirigimos hacia esa playa del pueblo de las vistas bonitas (o buenas, como quieras llamarlo). Una vez en la playa ya no pensaba bañarme, pues la brisa poco a poco se llevaba mis ganas con ella. Hacía demasiado frío, y a poco que haga, tiemblo. Por un momento había olvidado el fuego que llevaba conmigo esa noche tras la subida a la montaña y el encuentro con La Hoguera, pero el Mar, mi adorado Mar, tan cercano de mi paraíso, al rozar mis piernas con su espuma blanca, me recordó que podía llegar a ser tan cálido como una hoguera, a pesar de ser agua, elemento tan opuesto al fuego. No me lo pensé, enseguida decidí cambiarme y sumergirme en esas aguas, junto con la gente con la que había decidido compartir esta noche tan especial para mí, tan mágica. Y vamos que si lo fue. Porque hasta el guiño de una estrella fugaz me llevo conmigo, en mi recuerdo....dirección norte, quizá con el mensaje de que aquello que sueño se llega a cumplir, un sueño que hace años no creía posible y que va formándose cada vez mejor a cada día que se acerca julio... No digo más, mi amigo, el de la hoguera, sabe de lo que hablo. Y quizá tú, que me lees ahora, puedas intuirlo. O lo sepas, si te lo llegué a contar =). 


  En aquel momento de la noche, tras incluso una breve conversación en medio de las olas y hasta una ahogadura algo simpática, llegaron a romperse mis ilusiones por un momento. Era la hora de irse, ¿la hora de irse? Pero si es temprano.... Bueno, bajé con ellos, subo con ellos. Pero en mi mente una lucecita se encendió, pedí a alguien un pequeño favor y al final....me acompañó, y llegué al destino tras una breve conducción; breve porque sin tráfico y a esas horas es muy fácil trazar curvas, y más si vas bajando (jé!). Al llegar...mi sonrisa lo decía todo. Gracias a C, que me dijo un rotundo "baja", y a RT, que me envió a un ángel de la guarda, llegué...¡y qué bien lo pasé! No imaginaba que pudiera reír más, después de aquella tarde-noche tan ajetreada sin prisas pero sin pausas. Y bailé, vamos que si bailé. Mi cuerpo pedía a gritos un pequeño paréntesis tras la agotadora semana que llevaba a mis espaldas; la única forma de desconectar era bailando, dando vueltas y riendo. Y más reí cuando intenté aquello que me enseñaron hace una semana, siento no tener tu estilo chaval, se hace lo que se puede. Tu lo haces de forma que quede la chica a tu lado, ya sabemos por qué yo no puedo hacerlo....porque cada uno es como es, jajaja! =D

  Cuando ya la noche tocaba a su fin al son de la orquesta que allí tocaba, nos marchamos. Y no quisieron que llegase en soledad a mi destino, con que tú, sí tú, viniste conmigo. ¿Casualidades? ¿O San Juan lo quiso? Me río porque hay cosas que son mías nada más y aquí nadie leerá, pero es gracioso el desenlace, y más aún cuando ves algo en unos ojos que sabes que están tristes pero...por un momento olvidan y brillan, como si llevasen fuego en ellos...como si por un momento, fuesen felices de nuevo. No olvidaré ese momento, con esa canción resonando en los altavoces de mi coche, la cara de las amigas, la cara de los chicos (sobre todo el del sombrero) y mucho menos olvidaré esa complicidad, esas risas que duraron hasta donde la roca mira de frente al pueblo. Ni tampoco la cara del niño con sueño, por el vaivén del coche (y tal vez, la edad), son sólo un par de años más (já!), pero como si no existiesen. Yo me di cuenta, quizá porque la noche alentó mis sentidos, sé que tú sigues perdid@. Pero esa sonrisa y el brillo de ojos no lo quita nadie, me alegró no verte como sé que estabas, porque yo también estuve ahí y ese lugar no es agradable. Poco a poco, viviendo, respirando y sobre todo, riendo...se recupera aquello que se ha perdido. O al menos, eso espero. 

  Mil y una cosas más podría decir, pero he de irme, a pesar de ser domingo no será ese típico en el que no se hace nada...tengo cosas pendientes que no pueden dejarse estar. Y mientras decido terminar este texto sonrío, porque como le dije a Oavova anoche, estos pequeños respiros que tengo los fines de semana son lo que me dan vida y me hacen reír sola a mitad de semana, cuando siento que se me cae el mundo encima. Y después de La Noche Mágica, sentimientos, sensaciones, el fuego en mi latiendo como antaño, la Mar que acarició mi piel, y unos ojos bien bonitos que ví brillar...puedo darme por satisfecha y sé que esta semana será más llevadera que las anteriores. Por una vez...no lo doy todo por perdido. =) 



- Ya total, podríamos haber seguido hasta....

+ Ja ja, eso mismo dijo...



sábado, 23 de junio de 2012

Fire in my veins, fire in my soul...light it!

Soy de Tierra. Y adoro el Agua. 
Me encanta perderme en mi bosque particular...al igual que en las profundidades de esas aguas azules de mi paraíso. 
Pero hoy...necesito Fuego. 



martes, 19 de junio de 2012

"Qué harías sí" II: la respuesta (mi respuesta)

Como dije en "Qué harías sí" I, vendría a dar mi propia respuesta la pregunta. Por si alguien no la recuerde, es la siguiente...
¿Qué harías si la persona a la que quieres, o la persona que más te gusta, alguien a quien le tienes mucho cariño...te pide que la dejes en paz, tranquila, que no la agobies, que dará señales cuando todo pase?

   Para empezar, habría que ver de quién se trata, el tipo de relación que existe y qué necesita el otro o la otra, por qué nos pide lejanía... Creo que hay que saber cuándo es "hasta aquí", y si nos piden espacio, soledad, intimidad, cero agobios...hay que darlo, aunque cueste. Aunque te estés muriendo por descolgar el teléfono y llamar tan sólo para escuchar su voz. Si te pide espacio, DÁSELO. Yo lo haría así. Sería mi reto, el soportar no saber nada, o saberlo por terceros, o por una red social. Si a quién más quiero me dice "déjame unos días", lo respetaría. Si encima me dice que en una semana me llama, aguantaría como fuese por respetarse esos siete días de calma que necesita; porque si quieres de verdad, lo haces. Aunque eso suponga que tú morirás por dentro, mientras que la otra persona esté bien...lo demás, no importa.

martes, 29 de mayo de 2012

Casualidades? 43.80 a medianoche...

No lo sé.
Pero llegó, a media noche. Y le pedí un deseo....



"Can we pretend that "ambulances" in the "midnight" are like shooting stars?"


Tananá, mi particular estrella fugaz.