Vuelve a ser treinta y uno de diciembre; aunque esta vez de 2012.
Un año.
La de cosas que pueden pasar en un jodido año...
Lo empiezas de una manera, pensando que quizá las cosas se solucionen y tire todo para adelante, que esa costumbre no se pierda y seas capaz de sobrellevar la tormenta que se cierne sobre tu cabeza; año que empiezas aguantando tus ganas de llorar y posiblemente lo acabes igual, aunque espero que el sentimiento no sea tristeza sino felicidad.
Enero fue tan caótico: esos primeros exámenes de la universidad y el miedo atroz de no poder con ellos, la indiferencia de aquel que una vez dijo que te quería....y la distancia.
Febrero, frío y solitario. Mucha gente y una mirada, e historias de un guerrero y una esquimal. Él no lo sabe pero ella le agradecerá siempre, infinitamente, que la escuchase cuando nadie más estuvo ahí para comprenderla. Febrero, mientras las canciones sonaban de fondo en el televisor y una llamada que dejaba claro que las cosas no caminarían más hacia delante. Febrero, de nuevo muchos miedos...
Marzo y sus noches sin dormir; con cara pálida cual muerto, manos muy frías y muy pocas ganas de comer; la tristeza dibujada en el fondo de sus ojos, maquillados en un intento de esconder eso que la apagaba lentamente. Pocos motivos para sonreír, por no decir ninguno. Crónica de una ruptura anunciada.
Abril, vano intento de dar una última oportunidad, pensando que quizá se vuelque más y sea capaz de estar aunque los kilómetros lo alejen...pero no. Esa noche no se dio cuenta de las gotitas saladas que caían como cascada por tus cachetes, no se dio cuenta de que llorabas ni de tus sollozos ni de tu dolor. Fue entonces cuando dijiste "se acabó". Porque para sentirte sola estando con alguien mejor no estar, por mucho que duela.
Mayo, mes de primavera y en el que, por fin, estás vistiendo de ese color tan puro, con el uniforme nuevo. Feliz como una niña pequeña estrenando su mejor vestido. La tristeza seguía asomando por sus ojos pero no hay nada que una buena sonrisa pueda arreglar: ese es el mejor maquillaje. Intentó evadirse de todo refugiada en aquel edificio de dos plantas, centrada en cada uno de sus clientes y sus problemas, intentando ayudar...se perdía entre esos muros y, a veces, pasaban a saludar sus amigas Tananás...robándole así una sonrisa, a modo de regalo temporal.
En junio tocaba estudiar y más estudiar, demostrar que puedes con todo aunque quedó pendiente los cálculos y números que siempre costaron un poquito más. Y aquella tarde le dijeron "vente". Y aquella tarde ya le hablaron de G, de sus ojos. Pero Ella no quería saber nada, de nadie...Aunque esa noche finalmente fue y le conoció no reparó en la belleza de su interior. Él también estaba "raro", y aunque Ella llevaba tiempo sin conseguir leer miradas logró entrever (o eso creyó) que a Él también le destrozaron un poquito por dentro. Junio, mes que por primera vez vio a S.A, tan famoso por eso que junta a las personas, y una abuela diciendo "¿y por qué no?".
Julio: coincidiendo más tardes y noches con G, sintiéndose a gusto con ese grupo tan variopinto y mayor, dándose cuenta de que podía volver a sonreír aunque solo fuese por ratitos y costase hacerlo...difícil pero no imposible. Hubo también una noche, la más mágica del año, en la que se atrevió a pedir ayuda y G. le dijo que sí; fueron tres días, tres tardes en las que entendió a los números pero fueron tan pocas para asimilarlos...aunque más que perder ganó, esa paz y calma que le transmitían con cada palabra... Y pasaba algo extraño, un miedo-nervio-nosaberquéhacer. Y antes de que cada uno volase hacía otras tierras una tarde, en un rincón, tumbados en la arena de la playa, Él le preguntó. Y entonces Ella se dio cuenta de lo que ocurría realmente...y ya se vería que estaría por pasar.
- "...perdí la ilusión..."
+ "...pues habrá que recuperararla..."
Sus miradas se cruzaron y Ella por un momento pensó que no todo estaba perdido, pero que sería difícil. Otro reto más: recuperar su personalidad, su carisma, sus sonrisas, y lo más complicado...la ilusión.
Entre julio y agosto mil sueños, felicidad infinita por estar donde hacía mucho tiempo quería estar, regresar a esas calles de las que se siente perteneciente; feliz por las personas y lugares que conoció, por lo compartido. Y feliz, porque cada noche al llegar cansada del trabajo se encontraba con mensajes de Él, que aún en la distancia, hacía por estar cerca de Ella...
Agost fue el mes de la llegada y el reencuentro. Cine de playa. Un viernes que decidieron irse a otro logar, noche en la que G. la llevó a ver estrellas desde lo alto, desde ese lugar dónde más de uno echa a volar... Ella quería pero no iba a actuar, Él se moría de ganas y finalmente...le robó un beso, el cual ella correspondió con mucho miedo, pero con mayor ganas. Comenzó lo que hasta hoy sigue siendo...
Septiembre fue la vuelta a la rutina, a la ciudad estudiantil por excelencia, a su otra casa con la novedad de un inquilino diferente venido de tierras no muy lejanas, isla donde el calor abunda... Un nuevo curso, mismos compañeros y algunos nuevos, afianzando relaciones y creando otras. El mes de volver a adaptarse. Y el mes en el que vivió su P.M. agonizante y placentera, transporte hacia otro lugar, donde jamás estuvo...
En Octubre se da cuenta de que las cosas se enfrían con algunas personas que, por elección propia, se alejan. Ella no lo entiende pero sigue con su vida y con quienes sí eligen quedarse. Ella tiene claro que no irá tras de nadie y que quien quiere quedarse lo hace y si no, que se marche. No lo entiende, y le duele pero...cada cual sabe lo que hace. Octubre, cada vez confiando más en G. y creyendo que quizá sí, sí es posible... Escuchó su primer "eo" ;), mezclado con las ganas, pasión y mucho amor.
Noviembre: son tres, como las mellizas, como la Bonita la Pinta y la Santamaria. Ella se pide no ser la última.... Y ellos, son dos: antítesis totales, un moro y un nórdico. Lo negro frente a lo blanco. Pero ambos dos soles y que, con sus más y menos, llenan el corazón y el cariño de las tres chinijas, de unas más que de otras =)
Diciembre la vuelve inquieta, porque todos tenemos nuestros límites. Y Ella, también. Cosas que no encajan, personas que tienen más cara que espalda. Ella se muerde la lengua y aguanta, sabiendo que de un momento a otro podría estallar. Ella siempre ha sido buena, pero...se acabó ser tonta. Eso lo decidió hace ya un par de años... Nadie la vacila. Nadie se ríe de Ella, por que no todo son sonrisas.
Diciembre, mes de Navidad. Cada vez le gusta menos, sobre todo porque a cada año más echa en falta a La Dama de los cabellos negros; extraña su sonrisa y su capacidad para hacer que todo fuese armonioso. Extraña los polvorones de chocolate a medias con una de sus mejores amigas que ya tampoco está...extraña las risas, fruto del recuerdo, que resuenan en sus oídos cada vez que a su mente acude aquellos momentos compartidos con T y con B. Ella sonríe, y les manda un beso...donde quiera que estén.
Diciembre, mes en el que Ella consigue ser más franca con G, y decirle muchas cosas que antes no se veía capaz de decir. Sus miedos poco a poco se esfuman y se deshace del peso que cargaba sobre ella. Es feliz, porque no imaginaba que Él fuese realmente como es: paciencia infinita y amor. Ella a veces piensa que no se lo merece...
Diciembre, fin de año el día treinta y uno. Otra vez, aquí haciendo balances. De lo bueno y malo, qué más da. Es un año más, otro para sumar. No ha sido de los mejores pero se ha vivido, se ha respirado, se ha sentido, se ha reído y llorado, se ha compartido, se ha disfrutado... Y esta noche es una más como otra cualquiera, en el sentido de que habrán estrellas en el cielo, y la Luna brillando para iluminar la oscuridad. Será una noche más, en la que cenamos, compartiendo en mayor o menor medida, con quien queremos e incluso con quien no nos apetece. Lo diferente es que en cuestión de un simple minuto dejaremos atrás al viejo dos mil doce para dejar paso al nuevo dos mil trece.
De todo corazón deseo que este nuevo año que entra sea para cada uno de todos los que me leen (y los que no) un año lleno de ilusiones y esperanzas, porque no todo está perdido. Incluso cuando creemos que sí, vemos pasar una estrella fugaz para regalarnos un instante de sueños...o, en mi caso, escucho a lo lejos sonar a mi estrella, con su tananá, tananá...y si ya consigo verla pasar sonrío, porque me concede ese momento de sueño, mi momento particular. Busca en lo pequeño, fíjate en eso que nadie se da cuenta...porque ahí encontrarás la respuesta para esas preguntas que no te atreves a formular por miedo a no obtener la solución. Las pequeñas cosas, los pequeños detalles, lo que no esperas: miradas, sonrisas, un "he de volver para atrás porque olvidé las llaves", encender la radio y que suene esa canción... No sé, a veces creo en las casualidades aunque también apoyo la causalidad pero...sea como sea...no dejes de soñar, ni de creer. Nunca se sabe por qué pasan las cosas como suceden, como tampoco sabes por qué acabé por decir todo esto que, tal vez, te cambie la visión de tus cosas o...no te haga sentir nada. Es mi pequeño regalo, simple como un consejo que ya lo decían en una de nuestra películas de la infancia: mira más allá de lo que ves.
Feliz 2013.
p.d: ah, y se me olvidaba...IMPROVISA. =)
(con cariño mi postdata para M, que no tiene blog pero me encargaré de que lea esto...y para Evohé)
casualidad la que nos hace conocernos
sin saber que al final nos acabaríamos queriendo
que cosas tan raras tiene el azar
fue una suerte que aquel día nos hubiéramos de cruzar.