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sábado, 14 de marzo de 2015

A cachitos.

Respiras a mi lado, siento tus latidos: tu pálpito.
Desprendiendo calor por cada poro de tu piel, es imposible pasar frío a tu lado.

Tu mano, con mezcla de timidez y ganas, acaricia mi piel. Se me eriza, haciendo amagos de escalofrío.

Y en medio de la oscuridad, decidimos que es buena idea compartirnos, repartirnos a cachitos el uno al otro. Tu me das un poco de tí, yo te doy un poco de mí. Aunque no queramos confiar, en ese momento creo que nos olvidamos un poco de todo. Al menos yo, lo consigo...

Como si hubieses sido hecho a mi medida, encajas perfectamente tu cadera con la mía, sin duda ninguna. Sigues desprendiendo mucho calor, y yo intento retener un poco para no morir helada en medio de la noche. Tus manos se mueven por mi anatomía, reconociendo cada recoveco como si ya hubiesen estado allí desde mucho antes. Y mi corazón se acelera. 

Me envuelves, y te noto en todas y cada una de las esferas posibles. Te escucho. Te toco. Y adentro, me llenas. 

No intentes acallar lo que produces. No vale la pena que intentes ahogar los sonidos que se me escapan en el momento en el que más ahondas. Me agarras tan bien, como para que no me escape, y no sabes que no me quiero ir... A ninguna parte. Porque tienes un puto imán, tú y tu cama, que no me dejan marchar. Y es que ahí, me siento como en casa.



jueves, 4 de abril de 2013

"El definitivo"

Las palabras de La Casi Enfermera resuenan aún en mi mente. Soy capaz de ver su cara, su sonrisa cuando me dijo eso mientras hablábamos un poco de todo, en ese ratito que pasé por la cruz. Aparejando apuntes, esos que ella utilizó en su día, nos contamos un poco cosas del día a día: de sus prácticas, los pacientes... Y la verdad que admiro como lo relata porque se denota esa pasión por la profesión como aquel curso 2005-2006 en el que la conocí y ambas dijimos que queríamos serlo con todas nuestras ganas. Quizá esa pasión haya aumentado, porque al ir conociendo El Sueño, más y más te enamoras... Por que sí, esto es así: te enamoras cada día que estudias un poco más, cuando haces prácticas y lo vives... Lo sabes, sabes que está para tí y es lo tuyo. Y ella es de esas, de las que hace las cosas porque le nace, con la delicadeza que se presta, con una sonrisa no solo en la boca sino tambien en la mirada; ella es una enfermera nata. Y repito, la admiro. Ojalá algún día coincidamos en un equipo de trabajo, pues estoy segura que será un lujo trabajar con ella. 

Me desvío del tema, pero La Casi Enfermera lo merece. Retomando...mientras nos contábamos anécdotas y reíamos un poco comiendo chocolate y almendras, se unió a nosotras La Casi Física, otra chica increíble que tengo la suerte y placer de conocer. Las tres hablamos durante un rato...y, de forma casi inevitable, Le nombré. Casi Enfermera sabía de Él porque días atrás nos vimos y le conté un poco como iba todo. Y como no, parte de razón por la que no se me caiga la sonrisa que llevo por vestido es Él, que forma parte de mi vida. Le conté muy poco...pero hoy le vio en fotos. Hablé de su forma de ser, de tratarme, de aguantar mis estallidos cuando todo se me desborda, la manera en la que cocina, cómo es con los niños pequeños... Y algo en mi cambiaba mientras decía todo esto, todas y cada una de las cosas de él que me remueven por dentro, a la vez que pensaba en sus defectos que también me enamoran porque le hacen ser como es, y yo no le cambio por nadie. Las chicas, tras ver sus fotos, se quedaron extrañadas porque no les sonaba de nada. En cambio al ver a su hermana ambas supieron: las dos la conocían, una del colegio y la otra de las prácticas de primer curso. ¡El mundo es un pañuelo! Les dije que yo tampoco sabía en un inicio de Él, y es verdad. No le recordaba para nada. Es más cuando al fin le ubiqué y supe dónde le había visto por primera vez...mis recuerdos volvieron a aquellos años en los que bailaba sin que me preocupase otra cosa, aquellos años en los que al terminar la danza Él y otros llegaban reclamando espacio para botar un balón. Eran aquellos años en los que no me preocupaba por chicos, y mucho menos por uno que era tan mayor para aquel entonces, con el mar en su mirada además.

Tras hablar un poco de todo, no recuerdo en que parte de la conversación, Casi Enfermera me dijo que el sería el definitivo, que sí. Y tan segura y convencida lo dijo que, una hora después aquí sentada frente a la pantalla, sonrío como no lo hice cuando lo dijo: tonta perdida. Y en mi mente rezo "ojalá". Porque cansa el camino y el caer una y otra vez. Porque nos encontramos de casualidad y posiblemente sea por algo. Porque no me gustaba el mar tanto como ahora. Porque las zarzas se están enredando. Porque son siete los años. PORQUE NO ENCONTRARÉ A NADIE MEJOR QUE ÉL.





viernes, 4 de enero de 2013

"Dame un besito"



♥

Mi niña.

Volví a soñarla hace unas noches. 
Era más mayor, aunque no mucho más que la primera vez que la soñé. De nuevo algo malo ocurría, venían a por ella. Corrimos las dos y la oculté, le pedí que se escondiese y no saliese, que huyera en cuanto yo fuese capaz de despistar a aquellos que nos buscaban. Mi niña...

Desperté bastante mal, abriendo los ojos de par en par como si me hubiese quedado sin respiración y como respuesta mi cuerpo reaccionase despertando y cogiendo una bocanada  de aire de repente. Era ahogo lo que sentía. Y acto seguido, e incluso ahora al recordarlo...lo que más me gustaría es abrazar a esa pequeña, mecerla en mis brazos y decirle suavemente al oído que no pasa nada, que mamá no la va a dejar sola. 

No existes, y no sé si serás como te he soñado ya dos veces. Lo único que sé es que, el día que llegues, te vas a tener que aguantar a un pegoste de madre. Porque, incluso sin existir, ya te echo de menos. Millones de besos, al infinito, al Universo...para mi niña, esa cosita dulce de mirada color mar. 


lunes, 31 de diciembre de 2012

Balances.

Vuelve a ser treinta y uno de diciembre; aunque esta vez de 2012. 

Un año.
La de cosas que pueden pasar en un jodido año...
Lo empiezas de una manera, pensando que quizá las cosas se solucionen y tire todo para adelante, que esa costumbre no se pierda y seas capaz de sobrellevar la tormenta que se cierne sobre tu cabeza; año que empiezas aguantando tus ganas de llorar y posiblemente lo acabes igual, aunque espero que el sentimiento no sea tristeza sino felicidad. 

Enero fue tan caótico: esos primeros exámenes de la universidad y el miedo atroz de no poder con ellos, la indiferencia de aquel que una vez dijo que te quería....y la distancia. 

Febrero, frío y solitario. Mucha gente y una mirada, e historias de un guerrero y una esquimal. Él no lo sabe pero ella le agradecerá siempre, infinitamente, que la escuchase cuando nadie más estuvo ahí para comprenderla. Febrero, mientras las canciones sonaban de fondo en el televisor y una llamada que dejaba claro que las cosas no caminarían más hacia delante. Febrero, de nuevo muchos miedos...

Marzo y sus noches sin dormir; con cara pálida cual muerto, manos muy frías y muy pocas ganas de comer; la tristeza dibujada en el fondo de sus ojos, maquillados en un intento de esconder eso que la apagaba lentamente. Pocos motivos para sonreír, por no decir ninguno. Crónica de una ruptura anunciada.

Abril, vano intento de dar una última oportunidad, pensando que quizá se vuelque más y sea capaz de estar aunque los kilómetros lo alejen...pero no. Esa noche no se dio cuenta de las gotitas saladas que caían como cascada por tus cachetes, no se dio cuenta de que llorabas ni de tus sollozos ni de tu dolor. Fue entonces cuando dijiste "se acabó". Porque para sentirte sola estando con alguien mejor no estar, por mucho que duela. 

Mayo, mes de primavera y en el que, por fin, estás vistiendo de ese color tan puro, con el uniforme nuevo. Feliz como una niña pequeña estrenando su mejor vestido. La tristeza seguía asomando por sus ojos pero no hay nada que una buena sonrisa pueda arreglar: ese es el mejor maquillaje. Intentó evadirse de todo refugiada en aquel edificio de dos plantas, centrada en cada uno de sus clientes y sus problemas, intentando ayudar...se perdía entre esos muros y, a veces, pasaban a saludar sus amigas Tananás...robándole así una sonrisa, a modo de regalo temporal. 

En junio tocaba estudiar y más estudiar, demostrar que puedes con todo aunque quedó pendiente los cálculos y números que siempre costaron un poquito más. Y aquella tarde le dijeron "vente". Y aquella tarde ya le hablaron de G, de sus ojos. Pero Ella no quería saber nada, de nadie...Aunque esa noche finalmente fue y le conoció no reparó en la belleza de su interior. Él también estaba "raro", y aunque Ella llevaba tiempo sin conseguir leer miradas logró entrever (o eso creyó) que a Él también le destrozaron un poquito por dentro. Junio, mes que por primera vez vio a S.A, tan famoso por eso que junta a las personas, y una abuela diciendo "¿y por qué no?".

Julio: coincidiendo más tardes y noches con G, sintiéndose a gusto con ese grupo tan variopinto y mayor, dándose cuenta de que podía volver a sonreír aunque solo fuese por ratitos y costase hacerlo...difícil pero no imposible. Hubo también una noche, la más mágica del año, en la que se atrevió a pedir ayuda y G. le dijo que sí; fueron tres días, tres tardes en las que entendió a los números pero fueron tan pocas para asimilarlos...aunque más que perder ganó, esa paz y calma que le transmitían con cada palabra... Y pasaba algo extraño, un miedo-nervio-nosaberquéhacer. Y antes de que cada uno volase hacía otras tierras una tarde, en un rincón, tumbados en la arena de la playa, Él le preguntó. Y entonces Ella se dio cuenta de lo que ocurría realmente...y ya se vería que estaría por pasar. 

- "...perdí la ilusión..."
+ "...pues habrá que recuperararla..."

Sus miradas se cruzaron y Ella por un momento pensó que no todo estaba perdido, pero que sería difícil. Otro reto más: recuperar su personalidad, su carisma, sus sonrisas, y lo más complicado...la ilusión. 

Entre julio y agosto mil sueños, felicidad infinita por estar donde hacía mucho tiempo quería estar, regresar a esas calles de las que se siente perteneciente; feliz por las personas y lugares que conoció, por lo compartido. Y feliz, porque cada noche al llegar cansada del trabajo se encontraba con mensajes de Él, que aún en la distancia, hacía por estar cerca de Ella...

Agost fue el mes de la llegada y el reencuentro. Cine de playa. Un viernes que decidieron irse a otro logar, noche en la que G. la llevó a ver estrellas desde lo alto, desde ese lugar dónde más de uno echa a volar... Ella quería pero no iba a actuar, Él se moría de ganas y finalmente...le robó un beso, el cual ella correspondió con mucho miedo, pero con mayor ganas. Comenzó lo que hasta hoy sigue siendo...

Septiembre fue la vuelta a la rutina, a la ciudad estudiantil por excelencia, a su otra casa con la novedad de un inquilino diferente venido de tierras no muy lejanas, isla donde el calor abunda... Un nuevo curso, mismos compañeros y algunos nuevos, afianzando relaciones y creando otras. El mes de volver a adaptarse. Y el mes en el que vivió su P.M. agonizante y placentera, transporte hacia otro lugar, donde jamás estuvo...

En Octubre se da cuenta de que las cosas se enfrían con algunas personas que, por elección propia, se alejan. Ella no lo entiende pero sigue con su vida y con quienes sí eligen quedarse. Ella tiene claro que no irá tras de nadie y que quien quiere quedarse lo hace y si no, que se marche. No lo entiende, y le duele pero...cada cual sabe lo que hace. Octubre, cada vez confiando más en G. y creyendo que quizá sí, sí es posible... Escuchó su primer "eo" ;), mezclado con las ganas, pasión y mucho amor. 

Noviembre: son tres, como las mellizas, como la Bonita la Pinta y la Santamaria. Ella se pide no ser la última.... Y ellos, son dos: antítesis totales, un moro y un nórdico. Lo negro frente a lo blanco. Pero ambos dos soles y que, con sus más y menos, llenan el corazón y el cariño de las tres chinijas, de unas más que de otras =) 

Diciembre la vuelve inquieta, porque todos tenemos nuestros límites. Y Ella, también. Cosas que no encajan, personas que tienen más cara que espalda. Ella se muerde la lengua y aguanta, sabiendo que de un momento a otro podría estallar. Ella siempre ha sido buena, pero...se acabó ser tonta. Eso lo decidió hace ya un par de años... Nadie la vacila. Nadie se ríe de Ella, por que no todo son sonrisas. 
Diciembre, mes de Navidad. Cada vez le gusta menos, sobre todo porque a cada año más echa en falta a La Dama de los cabellos negros; extraña su sonrisa y su capacidad para hacer que todo fuese armonioso. Extraña los polvorones de chocolate a medias con una de sus mejores amigas que ya tampoco está...extraña las risas, fruto del recuerdo, que resuenan en sus oídos cada vez que a su mente acude aquellos momentos compartidos con T y con B. Ella sonríe, y les manda un beso...donde quiera que estén. 
Diciembre, mes en el que Ella consigue ser más franca con G, y decirle muchas cosas que antes no se veía capaz de decir. Sus miedos poco a poco se esfuman y se deshace del peso que cargaba sobre ella. Es feliz, porque no imaginaba que Él fuese realmente como es: paciencia infinita y amor. Ella a veces piensa que no se lo merece...

Diciembre, fin de año el día treinta y uno. Otra vez, aquí haciendo balances. De lo bueno y malo, qué más da. Es un año más, otro para sumar. No ha sido de los mejores pero se ha vivido, se ha respirado, se ha sentido, se ha reído y llorado, se ha compartido, se ha disfrutado... Y esta noche es una más como otra cualquiera, en el sentido de que habrán estrellas en el cielo, y la Luna brillando para iluminar la oscuridad. Será una noche más, en la que cenamos, compartiendo en mayor o menor medida, con quien queremos e incluso con quien no nos apetece. Lo diferente es que en cuestión de un simple minuto dejaremos atrás al viejo dos mil doce para dejar paso al nuevo dos mil trece. 

   De todo corazón deseo que este nuevo año que entra sea para cada uno de todos los que me leen (y los que no) un año lleno de ilusiones y esperanzas, porque no todo está perdido. Incluso cuando creemos que sí, vemos pasar una estrella fugaz para regalarnos un instante de sueños...o, en mi caso, escucho a lo lejos sonar a mi estrella, con su tananá, tananá...y si ya consigo verla pasar sonrío, porque me concede ese momento de sueño, mi momento particular. Busca en lo pequeño, fíjate en eso que nadie se da cuenta...porque ahí encontrarás la respuesta para esas preguntas que no te atreves a formular por miedo a no obtener la solución. Las pequeñas cosas, los pequeños detalles, lo que no esperas: miradas, sonrisas, un "he de volver para atrás porque olvidé las llaves", encender la radio y que suene esa canción... No sé, a veces creo en las casualidades aunque también apoyo la causalidad pero...sea como sea...no dejes de soñar, ni de creer. Nunca se sabe por qué pasan las cosas como suceden, como tampoco sabes por qué acabé por decir todo esto que, tal vez, te cambie la visión de tus cosas o...no te haga sentir nada. Es mi pequeño regalo, simple como un consejo que ya lo decían en una de nuestra películas de la infancia: mira más allá de lo que ves.


Feliz 2013.

p.d: ah, y se me olvidaba...IMPROVISA. =)
(con cariño mi postdata para M, que no tiene blog pero me encargaré de que lea esto...y para Evohé)





casualidad la que nos hace conocernos
sin saber que al final nos acabaríamos queriendo
que cosas tan raras tiene el azar
fue una suerte que aquel día nos hubiéramos de cruzar.




martes, 27 de noviembre de 2012

Your hugs.

Me encantan. Son como una bocanada de aire para mí.
¿Y lo mejor? Cuando hundo mi nariz en tu cuello
y aspiro tu olor como si de oxígeno puro se tratase;
y ese olor queda en mí
para recordarte cuando ya te has marchado...
y así, extrañarte un poco menos.

♥

martes, 6 de noviembre de 2012

lunes, 29 de octubre de 2012

Sol.

Eres tan grande, tan bueno. ¿El mejor? No lo sé, aunque tienes bastantes papeletas para que la respuesta sea un sí. Eres brillante, como el Sol. Tanto...que a veces pienso que acabaré quemándome con tu calor. Ojalá que no, ojalá pueda volar a tu alrededor sin perder mis alas: esas que tu me regalaste aquella noche, cuando me robaste un beso; las alas para volver a creer.


Good MOM. Good Nurse.

   En mi mente da vueltas algo, de nuevo al escucharlo activó en mi esa parte que duermo con nanas  (que algún día le cantaré a Ellos), para que espere hasta el momento de despertar y será entonces cuando pueda brillar con su intensidad, esa que escondo siempre pero parece ser que con mis actos inconscientes dejo entrever...

  La primera vez que lo escuché fue hace algunos meses, a 3000 kms de casa, de la voz de unos pequeños de once y siete años. Nos lo dijeron a un buen amigo y a mí, pero concretamente la pequeña, cuando la fui a arropar y dar su respectivo besito de buenas noches, me lo dijo: que sería buena madre. En ese momento me quedé sin palabras, sin saber cómo actuar ni qué decir. ¿Cómo una niña tan pequeña puede decirme eso, si ni si quiera tengo hijos? Algo hubo de ver... Quizá, al echar de menos a su madre (que se encontraba algo lejos en ese momento) se aferraba a mí como su apego seguro. Es verdad que yo la cuidaba con todo mi amor, y hablaba con ella de millones de cosas, como si fuese una parte de mi...pero nacía solo. Al igual que con su hermano, ese saltarín de mente tan aguda y avispada. Fueron mis niños durante unas semanas. Y le echo mucho de menos.

   Pero volviendo al tema, hace tan sólo unos días...
Estaba en casa, estudiando (para variar) y llegó aquel de tierras lejanas, amigo de mi compañero, su antagonista en muchas cosas pero a la vez idéntico en casi todo. Se quejaba de un dolor en las lumbares, posiblemente relacionado con otra lesión que ya sufría. En mi mente se encendió esa bombillita que tengo, y se me ocurrió llevarle una bolsita de semillas que, al calentarla y colocarla sobre la musculatura, relaja y alivia bastante el dolor. Cuando se la llevé se sorprendió, y vi a mi compañero mirarme mientras me regalaba una media sonrisa; acto seguido dijo "serás buena madre". De nuevo, mi tiempo se detuvo. No sé cual fue mi expresión, pero los dos chicos me miraron con la verdad escrita en sus ojos, recordándome a mi pequeña niña andorrana. Sin pensarlo si quiera, pregunté por qué decía eso, a lo que su amigo respondió, como si fuese cosa evidente "Oh, porque te gusta cuidar; si no te gustase no estudiarías lo que estudias: serás buena enfermera". Más bloqueada no pude quedarme. Quizá para muchos sea una soberana tontería pero para mí...significa mucho más que un simple halago. Primero, porque deseo con todas mis ganas ser mamá, aunque shh...todavía no puede ser. Y segundo...porque el día de mañana, si dios quiere, vestiré de blanco para cuidar a todo aquel que no pueda valerse por sí mismo, o necesite mi apoyo en algún área que por sí sólo no pueda cubrir. Ah, y con suerte iré contigo, Tananá, en busca de aquellos que necesiten de tu luz y tu brillo: surcando las carreteras a la velocidad de una estrella fugaz. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Despertador..

Esta mañana no me sonó el despertador. Media hora después, una Tananá me despertaba.  Como un resorte me levanté de la cama, dando un brinco monumental. ¡¡LLego tarde!! Casi, entre carreras y algún traspiés logré prepararme y volar, literalmente, dirección a la escuela.  Y llegué, con suerte, a tiempo.
Gracias colega ;)

jueves, 6 de septiembre de 2012

.


    La escusa sigue siendo la misma, pero camuflada entre palabras, quizá entre un "tengo prisa" o un "¿nos vamos?" al acabar la cena. Volvemos a irnos a las alturas, en busca de ellas, aunque las nubes no nos dejan verlas. Pero, ¿sabes? no me importa. Prefiero perderme en tus ojos para bucear en tus profundidades, en las que también se ven estrellas =)


domingo, 26 de agosto de 2012

"A quinientos besos por hora"

   El chófer del bus rojo fue inteligente aquella noche, dejándola la última en casa. Porque esa pasajera no quería llegar temprano, le apetecía perderse con él, usando esa magnífica escusa que habían inventado hacía una semana. Cuando en el bus sólo quedaba ella, pusieron rumbo indefinido hasta que encontraron aquel lugar donde por un momento parar, para "ver estrellas".


   No sé si prefiero el cielo real, o si prefiero aquel que encuentro en tu mirada; casi mejor seguir el mapa estelar de tu piel, besando tus lunares, a modo de estrellas: aquellos que se esconden en tu cuello...


   Para perderse no hace falta planearlo: basta solo con desearlo. Basta con desear besarte cada centímetro de tu piel, basta con querer entenderte y que me entiendas, para llegar a un acuerdo en mitad de la noche, y  que tras esos besos infinitos, tus ojos brillen en medio de la oscuridad.


   Y a la luz del día, con ese aroma a mar y sabor a sal, robarte unos cuantos besos, hasta alcanzar la velocidad de quinientos besos por hora, entre los que se escapan sonrisas cuando abrimos los ojos y nos reflejamos en los ojos del otro. Reflejos de mar y tierra.

miércoles, 25 de julio de 2012

"¿Anoche tuviste frío?"

   Aquella noche tuvo un sueño, y no suele recordarlos. Soñó que le pedía dormir junto a él, porque tenía frío. Y a la mañana siguiente era lo único que recordaba. Decidió contárselo, y cuando ella leyó su mensaje sonrió. Comenzaba con la pregunta de "¿anoche tuviste frío?" a lo que respondió que sí, que de madrugada lo había sentido. Y él le respondió la parte de su sueño que recordaba,en la que ella le pedía un huequito en su cama, a su lado, en busca de calor.
Ella quedó sorprendida con el sueño, pues sabe que Él jamás recuerda lo que sueña.... Y sonreía, pensando en que las noches anteriores había deseado tenerle a su lado a la hora de dormir, quien sabe si para abrazarle o simplemente mirarle, pero a su vera. Extrañaba la paz de aquella tarde en la playa, en la que contemplaba de reojo como él dormía junto a ella... Suspira, tiene ganas de verle.
Pero de momento solo queda soñar, a ratitos pensar en el momento en el que se vuelvan a reencontrar... Y cuando lo hagan, espera poder darle un abrazo con el que se detenga el tiempo, perderse en las profundidades de su mirada marina, y reír al contemplar su sonrisa. 

jueves, 12 de julio de 2012

Duérmeme.

Acaríciame el camino 
de la frente a la nariz;
háblame de la suerte 
que tienen tus pupilas
por su azul compañía.
Cuéntame que es
lo que ves
cuando te quedas
a oscuras,
porque cerrar los ojos
no significa
no ver.
(Maialen)



jueves, 28 de junio de 2012

6.

   Sin esperarlo, sin imaginarlo, das con Él. 
   Cualquier mañana, la menos pensada, de un día improvisado en el que ni tenías en mente salir de casa, todo gira 180º y has de hacer cosas que ni imaginabas. Y cuando, desde la otra acera, le ves, piensas que es un espejismo y lo único que te sale es encogerte de hombros en un acto mudo de sorpresa, y sonreír. 
   Al tenerle más de cerca lo miras con mucha más atención: sigue tan guapo como siempre. Hablas un rato acerca de varios temas, de cómo van las cosas, de lo que depara el verano...y te despides no sabes ni cuantas veces. Hasta un abrazo se produce, junto con un beso. Y sigues hablando, te ríes, y sigues despidiéndote en un eterno camino hacia el destino que al final, acaba. Pero disfrutaste, reíste. Te alegraste de verle. Hoy estabas (y estás) contenta. Y más aún cuando descubres que...poco a poco, te has ido inmunizando a aquello que removía en tí, quizá por asimilar que no quiere, o que no puede ser. Y te conformas con esos pequeños momentos en los que tienes la oportunidad de verle. Y de verle sonreír.

domingo, 24 de junio de 2012

La noche de San Juan.

   Dije que necesitaba fuego. Y lo encontré. Sentí el calor dentro de mí mientras subía una montaña a lo que daba mi cuerpo, máxima velocidad marcando ritmo, a tope. Respiraciones profundas inundaban mis pulmones mientras sentía agujas clavarse en mis piernas debido a la falta de actividad estos últimos meses, pero no importaba. Cuando llegué a la cima me dieron ganas de gritar "soy el rey del mundo", cosa rara porque tampoco es el pico más alto del lugar pero...me sentía realizada. Las vistas en ese lugar fueron fantásticas: por un lado tenía imponente y escondido entre las nubes a un "Padre" que nos vigila a todos desde su imponente altura de 3718 metros; por otro lado, el Mar, grandiosa inmensidad en la que adoro perderme... Al llegar al lado de la hoguera que en esa cima se encontraba crepitando no sé qué era más cálido, si la hoguera o mi interior. Pasé por su lado y sentí el fuego rozando mi piel, el olor a madera quemada, sentí la brisa fresca de ese lugar, y por un momento recordé a un amigo al que no tenía cerca... Sé que la calidad de mi teléfono móvil deja mucho que desear, pero aún así espero que te gustase la foto que te envié... =)


   Cuando tocó bajar la montaña, al ritmo del tambor, sentía dentro de mí una llamada especial, como si alguien realmente me escuchase cualquier cosa que pensase, sin hablar. Juraría que volví atrás en el tiempo, muy atrás, a un lugar lejano al que tal vez pertenecí. Bajamos bailando, algo tan básico y sencillo, pero que remueve en mi interior cariño, ternura por la tierra en la que nací. Para A, Para V, un T. =)

   La noche era incierta, pues no sabíamos a dónde iríamos, ni lo que haríamos: tocaba improvisar. Y como me gusta poco (ironía), pueeees...! Decidimos bajar allá abajo donde las corrientes son fuertes, la arena muy fina pero el agua es muy rica. Aunque antes de ello fuimos a por alguien que faltaba en ese grupo tan variopinto, de edades tan dispares pero con pequeños detalles en común: las ganas de pasarlo bien, las ganas de reír, de vivir, de sentir...!!! Y una vez todos juntos, tras un pequeño paréntesis en la casa bajo el barrio de la Santa, nos dirigimos hacia esa playa del pueblo de las vistas bonitas (o buenas, como quieras llamarlo). Una vez en la playa ya no pensaba bañarme, pues la brisa poco a poco se llevaba mis ganas con ella. Hacía demasiado frío, y a poco que haga, tiemblo. Por un momento había olvidado el fuego que llevaba conmigo esa noche tras la subida a la montaña y el encuentro con La Hoguera, pero el Mar, mi adorado Mar, tan cercano de mi paraíso, al rozar mis piernas con su espuma blanca, me recordó que podía llegar a ser tan cálido como una hoguera, a pesar de ser agua, elemento tan opuesto al fuego. No me lo pensé, enseguida decidí cambiarme y sumergirme en esas aguas, junto con la gente con la que había decidido compartir esta noche tan especial para mí, tan mágica. Y vamos que si lo fue. Porque hasta el guiño de una estrella fugaz me llevo conmigo, en mi recuerdo....dirección norte, quizá con el mensaje de que aquello que sueño se llega a cumplir, un sueño que hace años no creía posible y que va formándose cada vez mejor a cada día que se acerca julio... No digo más, mi amigo, el de la hoguera, sabe de lo que hablo. Y quizá tú, que me lees ahora, puedas intuirlo. O lo sepas, si te lo llegué a contar =). 


  En aquel momento de la noche, tras incluso una breve conversación en medio de las olas y hasta una ahogadura algo simpática, llegaron a romperse mis ilusiones por un momento. Era la hora de irse, ¿la hora de irse? Pero si es temprano.... Bueno, bajé con ellos, subo con ellos. Pero en mi mente una lucecita se encendió, pedí a alguien un pequeño favor y al final....me acompañó, y llegué al destino tras una breve conducción; breve porque sin tráfico y a esas horas es muy fácil trazar curvas, y más si vas bajando (jé!). Al llegar...mi sonrisa lo decía todo. Gracias a C, que me dijo un rotundo "baja", y a RT, que me envió a un ángel de la guarda, llegué...¡y qué bien lo pasé! No imaginaba que pudiera reír más, después de aquella tarde-noche tan ajetreada sin prisas pero sin pausas. Y bailé, vamos que si bailé. Mi cuerpo pedía a gritos un pequeño paréntesis tras la agotadora semana que llevaba a mis espaldas; la única forma de desconectar era bailando, dando vueltas y riendo. Y más reí cuando intenté aquello que me enseñaron hace una semana, siento no tener tu estilo chaval, se hace lo que se puede. Tu lo haces de forma que quede la chica a tu lado, ya sabemos por qué yo no puedo hacerlo....porque cada uno es como es, jajaja! =D

  Cuando ya la noche tocaba a su fin al son de la orquesta que allí tocaba, nos marchamos. Y no quisieron que llegase en soledad a mi destino, con que tú, sí tú, viniste conmigo. ¿Casualidades? ¿O San Juan lo quiso? Me río porque hay cosas que son mías nada más y aquí nadie leerá, pero es gracioso el desenlace, y más aún cuando ves algo en unos ojos que sabes que están tristes pero...por un momento olvidan y brillan, como si llevasen fuego en ellos...como si por un momento, fuesen felices de nuevo. No olvidaré ese momento, con esa canción resonando en los altavoces de mi coche, la cara de las amigas, la cara de los chicos (sobre todo el del sombrero) y mucho menos olvidaré esa complicidad, esas risas que duraron hasta donde la roca mira de frente al pueblo. Ni tampoco la cara del niño con sueño, por el vaivén del coche (y tal vez, la edad), son sólo un par de años más (já!), pero como si no existiesen. Yo me di cuenta, quizá porque la noche alentó mis sentidos, sé que tú sigues perdid@. Pero esa sonrisa y el brillo de ojos no lo quita nadie, me alegró no verte como sé que estabas, porque yo también estuve ahí y ese lugar no es agradable. Poco a poco, viviendo, respirando y sobre todo, riendo...se recupera aquello que se ha perdido. O al menos, eso espero. 

  Mil y una cosas más podría decir, pero he de irme, a pesar de ser domingo no será ese típico en el que no se hace nada...tengo cosas pendientes que no pueden dejarse estar. Y mientras decido terminar este texto sonrío, porque como le dije a Oavova anoche, estos pequeños respiros que tengo los fines de semana son lo que me dan vida y me hacen reír sola a mitad de semana, cuando siento que se me cae el mundo encima. Y después de La Noche Mágica, sentimientos, sensaciones, el fuego en mi latiendo como antaño, la Mar que acarició mi piel, y unos ojos bien bonitos que ví brillar...puedo darme por satisfecha y sé que esta semana será más llevadera que las anteriores. Por una vez...no lo doy todo por perdido. =) 



- Ya total, podríamos haber seguido hasta....

+ Ja ja, eso mismo dijo...



martes, 29 de mayo de 2012

Casualidades? 43.80 a medianoche...

No lo sé.
Pero llegó, a media noche. Y le pedí un deseo....



"Can we pretend that "ambulances" in the "midnight" are like shooting stars?"


Tananá, mi particular estrella fugaz.



sábado, 24 de marzo de 2012

Son sueños, que son de verdad.

   Jamás pensé que pudiese emocionarme tanto vestirme con esa ropa. Jamás. Sí vale, siempre ha sido Mi Sueño pero en mi vida se me había pasado por la cabeza el mirarme a un espejo y casi ni reconocerme con el "pijama" puesto. El ver mi reflejo al otro lado provocó una sensación en mí que no sabría describir: fue una mezcla de emoción contenida, ilusión de una niña, incredulidad de adulto y felicidad infinita. Porque esa chica ,que me miraba desde el espejo se reía mientras le brillaban los ojos, iba a ser ENFERMERA.