miércoles, 29 de abril de 2015

te odio.

Ya lo dice Luis Ramiro, "te odio como nunca quise a nadie". 

Anoche me volvió a ocurrir: volví a abrir los ojos y mirarte por un rato. Como sube y baja tu pecho cuando respiras, tu carita morena en un intento de relajarse durmiendo. El calor de tu cuerpo, tu corazón latiendo.
Y de repente se me antoja darte un beso en la frente y surrurarte... [...] Pero solo resuena el eco en mi mente. 

Y miedo.

Y ganas de abrazarte y no soltarte.

Pero vuelvo a besarte 
y desear
que duermas plácidamente
porque tienes algo muy importante que hacer
y aunque no te pueda ver
deseo con toda mi alma
que te salga bien.



te odio. infinitamente.


y una vez leí que "odiar a alguien es darle demasiada importancia"
Pues blanco, y en botella...Gota.

martes, 28 de abril de 2015

Cuidar su sueño.

Mientras un rap suena, ella piensa...
Veo como se le va la mirada a la nada, perdida.
Tal y como ella se siente ahora mismo.



Vuelve a querer solo dormir, pero cuando duerme se despierta asustada y a veces, llorando.
Está volviendo a hablar en sueños.


Por eso, por esas pesadillas que la persiguen, le dan las tantas sin dormir, acompañada por el insomnio. Ese que una vez fue quien le hizo sentarse a escribir en la medianoche, cuando a pesar del cansancio no era capaz de entregarse a los brazos de Morfeo.




Me cuenta que, muy a su pesar, está siendo consciente de que la única forma para dormir, o al menos dejarse ir en la madrugada al mundo de los sueños, es si siente que él respira a su lado. Sólo cuidando su sueño es cuando siente que es capaz de reposar, aunque no sea del tirón porque no sea su cama. Me dice que le da igual, que le vale mil veces más abrir los ojos y verle sonreír en sueños, sentir el calor de su piel cerca de la suya como de una hoguera se tratase...


Ella piensa...
Demasiado.

[no pienses tanto]



Quiere dejar que todo fluya, que la pasión que la caracteriza cuando algo la remueve por dentro aflore. Y al fin me ha confirmado que su mayor miedo es la reacción de él. Se siente cobarde por no arriesgarse, pero es que me reconoce que le importa más de lo que en su momento pensó. Se le ha escapado de las manos la situación, se siente vulnerable a sus propios sentimientos y... Y yo no sé que aconsejarle.