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domingo, 6 de mayo de 2012

Rumbo al lugar en las alturas, desde donde se contempla el valle...

   Hoy necesitaba conducir como nunca...pero no pude hacerlo cuando quise. Sin embargo, horas más tarde, aquel coche oscuro vino a por mi. Su conductor me dejó las llaves, confiando en mi pericia al volante. ¿A dónde íbamos? No lo sabía. Me dejé llevar por el instinto, y algo me decía.... Entonces suena una canción, que me convenció de pasar por delante de aquel número. Y, sin sorprenderme, comprobé que mi intuición no me fallaba, sabiendo que me iba a encontrar allí, por fuera. Lo que no esperé fue un color. Pero eso ya es otra historia...

   Tras una breve parada seguí conduciendo, y me perdí por unas carreteras que conozco bien, pues llevan al bosque, a Mi Bosque....sólo que me aparté en un "mirador" sí así puede llamarse; no llegué hasta aquel bosque porque me detuve a contemplar las luces en la noche, allá abajo tan lejano, mi casa se vislumbraba incluso... De pronto, un ladrido. A mi izquierda. La brisa sopló algo más fuerte, revolviendo mi pelo. Giré la cabeza y...una casa. La casa. Su casa. Un escalofrío me recorrió la espalda. Cerré los ojos, respiré hondo...y me di la vuelta, para seguir contemplando aquel paisaje nocturno, salpicado por pinceladas de luces amarillas y blancas. Incluso por un momento dejé de pensar, concentrándome solamente en el cri cri de los grillos, en el croar de las ranas, algún que otro ladrido....y la brisa, que venía silbando desde lejos muy bajito contando historias de imposibles... Cerré nuevamente mis ojos y envié un beso al viento...tan cerca, y a la vez, tan lejos...

   La carretera me llamaba a gritos, la Luna sugería una visita...y seguí conduciendo un poco más. Al llegar a aquella recta volcánica encontré donde apartarme, y detuve el motor. El cielo tenía un extraño color azul, las estrellas brillaban algo tímidas...y la Luna, madre mía la Luna: casi llena, emitía su luz con todo su explendor, como un ojo gigantesto observando la vida nocturna, observando a la pequeña insignificante de Lunn, que osaba mirarla de frente y sin miedo a la oscuridad que la rodeaba. 

   Aldebarán saludaba, tintineante. Y pronto llegó la hora de regresar; de camino, imponente y magnífico, su sombra, la de El Padre de cualquiera que se sienta de esta tierra tan maravillosa. 

  Y no, no voy a mentir: para qué engañarnos. Quedé con las ganas de hacer aquello, contradicción fatal que no consigo explicar; lucha interna entre mi mente y mi corazón, la razón versus sentimiento. Pero quizá fuese la hora, y tal vez el conocer (o más bien suponer) una respuesta lo que hizo que continuase mi viaje de regreso sin parar antes e ir a buscar aquello que se encontraba escondido en aquel lugar en las alturas para mirar el valle... Esta vez ganó la razón, lo único que no sé es cuanto tiempo quedará mantenido a raya por culpa de la contradicción este pequeño corazón.




miércoles, 25 de abril de 2012

Sniper.


- Un buen francotirador nunca delata su posición.



+ ¿Y sabes que es lo bueno de uno que delata su posición?

- ...



+ Que no se da cuenta de que hay otro apuntándole a la sien.

lunes, 4 de abril de 2011

Everything I do... (Estoy aquí para tí)

   A veces sabemos que hay cosas inevitables, como que el sol salga al amanecer y se esconda al atardecer: es ciencia. Pero otras, que tambien somos conocedores de su naturaleza inevitable, no tienen ciencia: ocurren y son así por que sí, dibujando sonrisas sin sentido o hasta derramando lágrimas de felicidad tras pasar una fría noche bajo un cielo estrellado. 

   Hay momentos en los que podemos no comprender que ocurre, pero el tiempo (al que considero enemigo cuando se me antoja efímero) es un vital aliado para esa comprensión, ya que con su paso vamos aprendiendo a tener paciencia y ver pequeños detalles que se nos pasan imperceptibles en ciertos momentos. Detalles como una llamada inesperada en el momento justo o ir a última hora de la tarde a un lugar jamás visitado; detalles como escuchar cuando antes nadie nunca lo hizo de esa forma o como que estén a tu lado cuando más lo necesitas aún sin haberlo suplicado, detalles como una pequeña flor violeta que es capaz de hacer brotar una pequeña gota salada de agua de mar, detalles como el simple gesto de secar una lágrima incluso antes de que esta salga y un "estoy aquí" en el momento adecuado.


Y además sabemos que es verdad que 
todos estos detalles, todo lo que hacemos 
a veces es...por alguien.


"Estoy aquí para tí"
Entrada dedicada a mi S.S, unos ojitos azules y un angel muy especial.

miércoles, 30 de marzo de 2011

"No quiero a nadie que no seas tú"

   Estaban juntos al fin. Solos. Para disfrutar de la noche que se presumía eterna ante ellos, pero que ambos sabían que el tiempo efímero se les escaparía entre los dedos. Se miraban a los ojos, buscando uno en el otro sus secretos, sus alegrías y miedos. Se miraban leyéndose el alma mutuamente, descubriendo en sus interiores abismos enormes que daban ganas de saltar, descubriendo mil y un colores y luces brillantes que inundaban aquella habitación a oscuras que ni si quiera la Luna se atrevía a iluminar y entorpecer tan bello momento.

  Él se moría por leer braile sobre su piel; ella moría por dejarse hacer. Él se perdía en sus ojos; ella miraba con disumulo sus labios. Ambos querían jugar con el tiempo y hacer durasen para siempre esos instantes, grabando en sus mentes cada detalle imperceptible para otros pero que para ellos era el mayor de los tesoros. No podían ni querían dejar de mirarse, en el diálogo mudo de sus párpados al cerrarse y abrirse tras la cortina de pestañas que, sin éxito, intentaba ocultar esos secretos que sus bocas no pronunciaban pero sus almas gritaban en silencio.

 Al fin, uno habló, y en un susurro dijo:
                   - No quiero a nadie que no seas tú
Hubo un pequeño silencio, previo a la respuesta que no se atrevía a confirmar una certeza.
                   - Ya sabes como soy... - su voz se perdía en entre murmullos susurrantes
En la oscuridad, una sonrisa se dibujó al instante.
                   - Pues por eso mismo.





Dedico este pequeño relato a quién le guste, lo empecé pensando en mi S.S, pero conforme lo fui escribiendo recordé a unas criaturas a las que quiero y admiro, y sé que esto puede gustarles; sé que sabrán que es por y para ell@s.