Pequeña Daisy

Ojitos azules ♥


   Tú y yo tenemos una historia. Una historia desde muy pequeñas, tal vez sin que tengamos un recuerdo nítido de ella. Pero tenemos una historia. Yo siempre comienzo a recordarla en aquellas tardes en las que nos calzábamos las punteras y salíamos al tapiz a bailar. O por lo menos, a intentarlo. Recuerdo uno de los primeros montajes, recuerdo que te quedabas atrás. Y recuerdo esos grandes ojitos azules, cómo brillaban. Tú no decías nada, pero ellos se encargaban de hablar por tí misma. Sólo que por aquel entonces yo todavía no había aprendido a leer miradas. 

  Con el paso del tiempo nos distanciamos. Tengo un recuerdo vago sobre ello: quizá dejaste de ir por las tardes a bailar, por razones que creo intuir. Y cuando yo abandoné el arte de la danza tú volviste. Y no coincidimos por ese entonces. 

  Siguieron pasando los años. Nos volvimos a ver en el instituto, aunque no tengo conciencia clara de ello, sé que estabas allí porque recuerdo cruces por los pasillos y alguna que otra coincidencia, sobre todo en la cafeteria (cómo no!!). Y entonces...un chico. Un chico, y dos tauros. Mala cosa!! Nunca lo supe hasta cierto tiempo después, aunque intuí algo siempre. 

  Forzadamente, tuvimos que convivir. Sé que no te caía bien, por ese pasado, llamémosle León (xD). Me rio al recordar lo que yo pensaba de tí; en realidad, nada malo. Pero era una mezcla de recuerdos de muchos años atrás sumados a un interrogante acerca de tí. Porque por aquel entonces, apenas hablabas. No sabíamos nada una de la otra, a pesar de creer conocernos al menos un poco. Y es en ese momento cuando yo hago una equis, cuando marco realmente cuando comenzó una amistad que creo que nosotras no imaginamos que llegaría a este punto. Porque yo no te siento como una amiga, sino como algo más...como una hermana.

  Desde aquel verano hemos pasado muchas cosas. Quizá no seamos las típicas amigas que hacen todo juntas, no somos las típicas con la misma personalidad y los mismos gustos idénticos para todo; no por que yo vaya a un sitio tú irás y viceversa. 

  Por eso y muchas cosas más pienso que eres como una hermana: porque estás ahí siempre, aunque pasemos días sin saber una de la otra. Porque tenemos cosas en común y nos parecemos en mucho (no sólo en el físico) y a pesar de ello cada una tiene su propia personalidad, sin absorver a la otra. Aunque no siempre estemos en el mismo lugar, yo he llegado a pensar que te llevo conmigo, como eso que dicen que los gemelos que están separados sienten a su otra parte consigo. Yo lo siento así. Te siento aquí.

  Ahora al redactar estas líneas acabo de recordar el episodio del baño. Sonrío. ¿¿En qué estaba pensando al arriesgarme a que me dieras dos tortas?? Creo que lo hice porque no soportaba verte sufrir. Queria que descargases, que gritases, pataleases, me pegases si hiciera falta...No creo que sepas jamás la impotencia que sentí al verte así. Pero...¡¡mira donde has llegado!! A esos que muy poco o nada dieron por ti...deberian cerrar su boquita. Porque no hay nada imposible, tú eres una prueba de ello. El que quiere algo, lo acaba logrando....o eso dicen =) No lo olvides nunca: que vales mucho, más incluso de lo que tu te valoras, más incluso de lo que los demás saben apreciar...

  Mejor voy terminando ya, aunque es posible que revise esto que te escribo para modificarlo y hacerlo aún más bonito...aunque no hay palabras para poder expresarte cuando significas para mí. Porque siempre, incluso cuando tú estás mal, tienes una mano para darme; me escuchas y me aconsejas; eres capaz de acompañarme al fin del mundo e incluso morirte de frío para que yo haga algo que el alma me pide; me acoges en tu casa.... mil y una cosas más que puedo escribir que ahora se me enredan en la mente. Porque es pensar en tí y...no tengo palabras. Porque eres Daisy, mi dulce hermana pequeña gemela =) 

Ojalá que ahora y siempre.






 

Escrito escuchando a Yiruma. =)
dec10