Mostrando entradas con la etiqueta Nube Gris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nube Gris. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de marzo de 2013

Muchas cosas por decir.

  Últimamente escribo mucho, quizá demasiado para lo que acostumbro. ¿Será por que tengo mucho que decir? Desde luego. Soy consciente de muchas cosas que me guardo, preguntas que a veces temo hacer y sentimientos que no consigo terminar de expresar... Y es raro. Quien me conozca un poco sabe que soy de soltarlo todo, hablarlo y luego meditarlo. Pues bien, no sé que me pasa pero estoy dándome cuenta de que lo estoy haciendo al revés. 

  Sé que no me hace nada bien callarme, y ojalá pudiera decir todo lo que me pasa por la mente como hacía antes, de forma ordenada y clara. Resulta que de claro poco, y de ordenado mucho menos. Siento que el caos se adueña de esa parte de mí, Esa con mayúsculas. De mi yo más básico, ese que tiene que ver con mi personalidad y carácter. Y no me mola. Porque de un modo u otro afecta a mi comportamiento y...yo no soy así. 

   Creo que todo empezó hace cosa de un año. Y no es por echarle culpas a nadie, pero la situación fue el desencadenante. No supe hacer ciertas cosas conmigo misma. Y ahora me pasan factura. Más que lo que no supiera hacer supongo que también las experiencias me marcan un poco el paso, aunque no quiera. De repente tuve la posibilidad de ser yo y en cierto modo me recuperé. Pero por otro lado...me freno a mí misma. Antes me frenaban y ahora soy yo la que me obstaculizo. Es ridículo. 

   El problema más evidente que veo es que no soy capaz de decir las cosas a quien he de decírselas en el momento que he de hacerlo. A veces no existe oportunidad, pero eso no es escusa: puedo crearla. Cuando me veo en esa encrucijada sobre si decir o no decir algo, me freno en seco y no avanzo. Miedo. Con eme mayúscula. Y ahora al escribirlo maldigo y sonrío, que tenga que ser así...es irónico. Es cosa mía, y no sé ni explicarla, pero sé que va en mi. Alguna explicación tendrá...sólo tengo que encontrarla. Y sólo espero que no dure mucho la búsqueda, porque cada día que pasa sin quererlo me voy autodestruyendo, creciente dolor de pecho. Jodido dolor ciego.

Suspiro. 


Y no se me ocurre nada más que decir, por ahora.


lunes, 28 de enero de 2013

Algo raro pasa.

No es lo mismo. O yo no lo siento. Estoy enfadada, eso si lo reconozco. Y tal vez no debería estarlo, pero lo estoy. Será por siempre aguantar hasta el límite más insospechado y, cuando llega el día, se rompe esa delgada línea que me mantiene en el lado de la paciencia y las mil sonrisas. 
Me fastidia un poco, que seas tú. Pero...¿sabes? Muchas veces actúas egoístamente y yo tengo que comerme las uñas y morderme la lengua, aguantando; estar ahí para sacarte adelante y decirte todo aquello que necesitas oír. Me cansé. Me aburrí de hacer cosas por y para tí, y que hasta te parezca mal. Ahora te toca un poco de tu misma medicina: indiferencia y mala cara cuando yo tenga un mal día. Lo siento...de tanto recibir al final aprendí a responder igual, contigo.