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domingo, 1 de marzo de 2015


"No te fíes de nadie; ten cuidado."

Resuenan en mi mente esas palabras. Tanto que golpean una y otra vez mi cabecita, y pienso que es verdad, que mejor no hacerlo. Que luego "pum", y duele. 

Siempre fui de pensar que no todo el mundo es tan malo. Pero es que ultimamente me he dado cuenta de que tampoco es tan bueno. Es un 50-50 que aunque parezca equilibrado, no lo está para nada. ¿Cuándo es el momento para dejar de estar a la defensiva y relajarse? Quizá cuando menos lo esperas. El caso es saber reconocer el momento. Y aunque a veces sea evidente, no nos quitamos la armadura que nos hemos puesto. LLámese miedo, llámese ganas de no volver a pasar por lo mismo, llámese X. 




Me ajusto la armadura, para que no se me caiga en el momento menos pensado. El yelmo sobre mi cabeza, la lanza sujeta por mi puño. Y en el otro lado, el escudo. Siento que estoy preparada para no dejar que nada ocurra, aunque espero que la graja se equivoque por una vez. 

jueves, 4 de abril de 2013

"El definitivo"

Las palabras de La Casi Enfermera resuenan aún en mi mente. Soy capaz de ver su cara, su sonrisa cuando me dijo eso mientras hablábamos un poco de todo, en ese ratito que pasé por la cruz. Aparejando apuntes, esos que ella utilizó en su día, nos contamos un poco cosas del día a día: de sus prácticas, los pacientes... Y la verdad que admiro como lo relata porque se denota esa pasión por la profesión como aquel curso 2005-2006 en el que la conocí y ambas dijimos que queríamos serlo con todas nuestras ganas. Quizá esa pasión haya aumentado, porque al ir conociendo El Sueño, más y más te enamoras... Por que sí, esto es así: te enamoras cada día que estudias un poco más, cuando haces prácticas y lo vives... Lo sabes, sabes que está para tí y es lo tuyo. Y ella es de esas, de las que hace las cosas porque le nace, con la delicadeza que se presta, con una sonrisa no solo en la boca sino tambien en la mirada; ella es una enfermera nata. Y repito, la admiro. Ojalá algún día coincidamos en un equipo de trabajo, pues estoy segura que será un lujo trabajar con ella. 

Me desvío del tema, pero La Casi Enfermera lo merece. Retomando...mientras nos contábamos anécdotas y reíamos un poco comiendo chocolate y almendras, se unió a nosotras La Casi Física, otra chica increíble que tengo la suerte y placer de conocer. Las tres hablamos durante un rato...y, de forma casi inevitable, Le nombré. Casi Enfermera sabía de Él porque días atrás nos vimos y le conté un poco como iba todo. Y como no, parte de razón por la que no se me caiga la sonrisa que llevo por vestido es Él, que forma parte de mi vida. Le conté muy poco...pero hoy le vio en fotos. Hablé de su forma de ser, de tratarme, de aguantar mis estallidos cuando todo se me desborda, la manera en la que cocina, cómo es con los niños pequeños... Y algo en mi cambiaba mientras decía todo esto, todas y cada una de las cosas de él que me remueven por dentro, a la vez que pensaba en sus defectos que también me enamoran porque le hacen ser como es, y yo no le cambio por nadie. Las chicas, tras ver sus fotos, se quedaron extrañadas porque no les sonaba de nada. En cambio al ver a su hermana ambas supieron: las dos la conocían, una del colegio y la otra de las prácticas de primer curso. ¡El mundo es un pañuelo! Les dije que yo tampoco sabía en un inicio de Él, y es verdad. No le recordaba para nada. Es más cuando al fin le ubiqué y supe dónde le había visto por primera vez...mis recuerdos volvieron a aquellos años en los que bailaba sin que me preocupase otra cosa, aquellos años en los que al terminar la danza Él y otros llegaban reclamando espacio para botar un balón. Eran aquellos años en los que no me preocupaba por chicos, y mucho menos por uno que era tan mayor para aquel entonces, con el mar en su mirada además.

Tras hablar un poco de todo, no recuerdo en que parte de la conversación, Casi Enfermera me dijo que el sería el definitivo, que sí. Y tan segura y convencida lo dijo que, una hora después aquí sentada frente a la pantalla, sonrío como no lo hice cuando lo dijo: tonta perdida. Y en mi mente rezo "ojalá". Porque cansa el camino y el caer una y otra vez. Porque nos encontramos de casualidad y posiblemente sea por algo. Porque no me gustaba el mar tanto como ahora. Porque las zarzas se están enredando. Porque son siete los años. PORQUE NO ENCONTRARÉ A NADIE MEJOR QUE ÉL.





miércoles, 31 de octubre de 2012

Dicen que el tiempo cura...

Por si acaso así no sea, siempre podemos probar con nuestros besos.