Cuando comencé este blog, estaba viviendo una etapa de mi vida. Aún no lo sabía, ni lo que estaba pasando ni lo que se me venía encima. Hoy, miro hacia atrás y pienso que vaya de vueltas que da la vida, casi tantas como las da la Luna que tanto me gusta contemplar, alrededor de la Tierra.
Es difícil asimilar, o mejor dicho, aceptar, los cambios que sobrevienen a cada ciclo que unx vive. Cuesta romper moldes, cambiar las reglas que tantos años fueron usadas, crear algo nuevo de tan solo polvo...que es lo que queda cuando te rompes. Trozos y añicos, polvo de estrellas.Estuve un tiempo mirándome de frente al espejo y no me reconocía. Me escondí en quehaceres, en los "no tengo tiempo" del día a día, en ocupar mi mente en mil millones de cosas...menos en mí.
Y por fin, algo hizo crack en mí. Literalmente. Me terminé de resquebrajar lo poco que quedaba.
Y mientras recogía los trozos del suelo pensé que ya era hora de escucharme. De rehacerme, de reinventarme. Y estoy en ello.
Esta soy la nueva yo.

