jueves, 13 de febrero de 2014

Escribir y contarlo


[...Mantener secretos tiende a provocar que rumiemos ciertos pensamientos (Wegner y Lane, 1995). Las personas que guardan secretos suelen pensar a menudo en cómo evitar que se les escape información de forma no intencionada. Cuando están con personas que no conocen el secreto, los que intentan ocultarlo pueden llegar a creer que “cualquier pensamiento relativo al secreto puede quedar reflejado en lapsus o en su comportamiento no verbal” (Wegner y Lane, 1995). Esto les lleva a intentar suprimir dichos pensamientos. Lamentablemente, el esfuerzo de supresión tiende a provocar que se introduzcan de forma involuntaria en la conciencia.

Tal como ha demostrado Pennebaker en numerosos estudios, revelar un secreto a alguien o escribir sobre el mismo tiene efectos positivos objetivos sobre la salud. Asimismo, las personas que revelan secretos rumian menos y mejoran su autoestima, aunque sólo cuando la reacción de los que escuchan tales secretos es positiva3. En este sentido, la escritura constituye una alternativa que evita los riesgos de contar a otras personas lo que nos preocupa. La escritura reduce la frecuencia de pensamientos indeseados y ayuda a mejorar el estado de ánimo.]



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