martes, 12 de noviembre de 2013

Oniria.

Hay veces que solo en los sueños vemos a quien hace mucho tiempo no nos encontramos. Y, con suerte, se produce una sonrisa y un abrazo, aunque al principio sea difícil, o no quiera. 
Sorprendentemente Rubia sonrió, y hasta era simpática. Si el sueño fuese realidad...tal vez no estaría tan mal.
Para no variar, Moreno sigue en sus trece. Aunque al final...sucumbió ante un buen abrazo. 

¡Ay, Oniria! Que solo en tí son posibles ciertas cosas...

viernes, 8 de noviembre de 2013

El ataúd de flores.

Una vez vi un anuncio, creo recordar que de CocaCola, en el que mostraban a un hombre que hacia unos ataúdes curiosos. Si mal no recuerdo, eran algo que siempre había querido el difunto, o lo que había regido su vida. Aún no estoy en la mitad de la mia pero pensé que de poder elegir, el mío tendría una enorme sonrisa. Si, una boca sonriente con todos sus dientes, blancos y brillantes; el símbolo de la alegría. 

Miré la caja embalada. Era perfecta. Al principio pensé "¿flores?". Pero si. Flores. Porque ese pequeñín consiguió con su canto que en casa hubiese siempre una eterna primavera. Gracias, pequeño antipático de cantos dulces. Feliz vuelo...


(Doble T.)

domingo, 3 de noviembre de 2013

Nos hacemos grandes.

Hoy le conté a mi Mar que una amiga de había ido a vivir con el novio. Y tan sin apenas inmutarse me dijo "¿y?", como si fuese lo más normal del mundo. Y yo le dije, simplemente, que nos hacemos grandes. Quizá para él no sea tan extraño, al fin y al cabo sus ojos llevan viendo mundo algo de tiempo más que los míos... Pero me sorprende, al igual que me sorprendí cuando semanas atrás una vieja colega me anunció que se casaba, y hace meses otra amiga a la que le saco dos años me dio la noticia de que iba a ser mamá. Nos hacemos grandes... Y las veintitrés velas cada vez también están más cerca.