jueves, 30 de agosto de 2012

De nuevo en mi mente: ellos.

    Sin esperarlo, y caminando de puntillas, ese pensamiento acude a mi mente de nuevo. Hacía tiempo que no lo tenía, y que mucho menos sentía, esas ganas de serlo. Se encuentra bajo control, y por ello intento no mirar a los niños que están en el parque, no deleitarme con sus risas y sus juegos. Intento no imaginarme que, tal vez algún día, una pequeña parte de mi corretee por esos lugares, por los que antes otros lo hicieron.

    Habrán personas que lean esto y al no saber mi edad no les escandalice. Pero, quizá otras, que me conocen un poco mejor, si se asusten. Porque no es normal que piense en ellos, en tenerlos: no ahora. Por lo menos sé que Ojitos Azules me entiende, porque a ella le pasa igual que a mí =) ¡quizá hasta más fuerte!.

    He llegado a plantearme qué es lo que pasa, qué me pasa, para sentir ese "no se qué" que me hacen tener tantas ganas de ser mamá. No lo sé, ¿cosas de mujeres? ¿el reloj biológico? ¡Quién sabe!. Solo sé que siento una ternura infinita hacia los niños, sean pequeños o algo mayores. Y esa ternura se acrecenta si se me ocurre imaginarme a mis futuros retoños. Sonrío al pensarles. No es una novedad que quiera tener tres. Me imagino sus caritas, y casi puedo oír su risa, y hasta sus peleas entre ellos. 

  ¿Puede echarse de menos algo que no conoces? Porque yo les echo de menos. Eso tampoco es novedad. Una vez, hace tiempo, escribí acerca de ello. Pero poco a poco fui matando esos pensamientos, y el sentimiento, para tenerlo bajo control el tiempo que sea necesario. Sé que no es el momento: tengo demasiadas cosas pendientes y las he de hacer antes. Les quiero, claro que les quiero. Y precisamente por eso hay que esperar, porque si quiero darles todo y más...tengo que estar preparada. Un hijo te cambia la vida, y quizá nunca se está preparado del todo para afrontar la responsabilidad que tenerlo conlleva. Por lo pronto soy consciente de que por muchas ganas que tenga y lo mucho que me gustaría sentir en mi interior su corazón...todavía quedan unos años. Igualmente ellos saben, dqqe que...mylqM! 


miércoles, 29 de agosto de 2012

El sabor de tus labios.

   Qué ganas tengo de besarte. Sí, todavía me quedan ganas, después de los mil besos que anoche nos dimos. El sabor de tus labios es adictivo, muy adictivo. Consigues que me concentre solo en tí, en las caricias de tus manos que provocan escalofríos en mi ser; olvido al mundo por un instante que no sé definir cuanto dura, pero que se me antoja eterno. Consigues que me pierda en tu boca, que me muera por seguir besándote una vez más. Y cuando te miro y veo que tú también me miras...me da esa timidez momentánea, vergüenza por mostrarme tal cual soy, más frágil de lo que me gustaría ser... 

   No podría describir lo que siento cada vez que te veo mirarme y tus ojos sonríen. No puedo, ni quiero hacerlo. Me guardo para mi esa sensación, eso que transmites. Es precioso, algo que, cuando lo recuerdo, me hace sonreír y me eriza la piel. ¿Qué me haces? Es todo tan raro, como si lo estuviese soñando...por eso, chico, abro los ojos cuando te beso. Para ver si realmente todo esto es de verdad. Y encontrarme con tu mar cuando los abro me confirma que sí, que aunque parezca increíble, son tus besos los que consiguen que no me mueva del sitio y solo quiera estar contigo.


"Bésame"



Voy, contra el viento sideral 

Revoluciones que vendrán 

Pero una estrella lleva tu nombre 

You are the only way 


domingo, 26 de agosto de 2012

"A quinientos besos por hora"

   El chófer del bus rojo fue inteligente aquella noche, dejándola la última en casa. Porque esa pasajera no quería llegar temprano, le apetecía perderse con él, usando esa magnífica escusa que habían inventado hacía una semana. Cuando en el bus sólo quedaba ella, pusieron rumbo indefinido hasta que encontraron aquel lugar donde por un momento parar, para "ver estrellas".


   No sé si prefiero el cielo real, o si prefiero aquel que encuentro en tu mirada; casi mejor seguir el mapa estelar de tu piel, besando tus lunares, a modo de estrellas: aquellos que se esconden en tu cuello...


   Para perderse no hace falta planearlo: basta solo con desearlo. Basta con desear besarte cada centímetro de tu piel, basta con querer entenderte y que me entiendas, para llegar a un acuerdo en mitad de la noche, y  que tras esos besos infinitos, tus ojos brillen en medio de la oscuridad.


   Y a la luz del día, con ese aroma a mar y sabor a sal, robarte unos cuantos besos, hasta alcanzar la velocidad de quinientos besos por hora, entre los que se escapan sonrisas cuando abrimos los ojos y nos reflejamos en los ojos del otro. Reflejos de mar y tierra.

miércoles, 22 de agosto de 2012

"Devuélveme a mi musa, y llévame contigo"

   Después de escribirte una nota casi interminable (y que con toda seguridad leerás dos veces) me vengo por aquí. Siento unas ganas irrefrenables de escribir, de plasmar algo que guardo dentro. ¿Dónde está mi musa? Por más que la busco, no la encuentro. Siento que las palabras se atascan en mi cabeza y no terminan de fluir por mi, hasta llegar a mis manos para redactarlas con este teclado. 

   Repito, ¿dónde está mi musa? Creo que tengo la respuesta: se ha quedado perdida en tu mar, como una sirena en medio de las profundidades, porque tu mirada atrapa. Atrapa de tal manera que te quedas subyugado a ella, como cuando la marea te arrastra con su oleaje: es igual. Mi musa decidió bucear en tus ojos, por eso no acude a mi llamada. Pero la entiendo, entiendo que no regrese porque yo, cada vez que te miro, me duermo en ellos: en tu mirada marina, profundidades azules.


domingo, 19 de agosto de 2012

La escusa perfecta es ir a ver estrellas...

Cuando estoy contigo no quiero marcharme, y ni tu tampoco. Si fuese por nosotros ya sabríamos que haríamos, y precisamente volver a casa no sería la opción que escogeríamos. Siempre tendré la escusa de ir a mirar el cielo, la escusa perfecta de ir a ver estrellas y así...abrazarte y que me abraces, y como quien no quiere la cosa acariciarte el caminito de la frente a la nariz, que me hagas cosquillitas en el ombligo, que se nos escape un beso en la nariz...


(2)

viernes, 17 de agosto de 2012

Recordé...

   Esta noche recordé, gracias a Ojitos Azules, a otros ojos que en sueños me visitaron. Quizá fuese casualidad que ella fuese quien me lo recordase sin querer, sentadas al ladito del mar... Sin poder evitarlo la piel se me puso de gallina, porque recordé...recordé que había soñado con ella, y tenia los ojos azul mar, azul mar profundo...(*). Hace meses que soñé con ella, y supe al despertar que era una pequeña parte de mi. Ahora, cuando ha pasado el tiempo y casi lo había olvidado, el recuerdo de aquel sueño me golpea. ¿Casualidad? No lo sé. No sé por qué, solo sé que...si ella algun dia es real, le contaré que una vez la soñé.

mtq,ede. Lcl

Home, sweet home.

   Al fin en casa. Dos días después, sigo mirando a mi alrededor extrañada por estar al fin aquí. Olores conocidos me llegan desde cada habitación, sonidos del ambiente que hacía un mes no escuchaba resonar en mis oídos...Y mi ventana, desde la cual veo a ese grandísimo Azul, al que también extrañé en aquellos días en los que me encontraba a 3500 kilómetros de casa. 

   Tengo muchas cosas que contar, que plasmar con palabras, pero no encuentro el momento de calma para hacerlo: ahora mismo he de salir, iré a pasear por el pueblo y ver qué ha cambiado en este mes que estuve fuera, ¡a ver si me sorprendo!. Prometo volver, y escribir no solo una, si no quizá dos y hasta tres entradas. Quiero y necesito hacerlo: necesito recordar cada día, para no olvidarlo. Para revivir sensaciones, aunque eso suponga volver a sentir que estoy dividida... (to be continued)

sábado, 11 de agosto de 2012

"Todo pasa por algo"


   No es media noche, pero Lunn se sienta ante la pantalla a escribir. Quiere reflejar muchas cosas, pero sabe que hoy no es el día, aunque siente que debe dejar algo escrito. Quiere contar una historia, quiere plasmar sentimientos. Pero hay veces que ciertas cosas no pueden escribirse, y si la musa falta… Ella sabe que cuando regrese a su hogar verá todo desde otra perspectiva, y podrá redactar las líneas que tanto desea. Por lo pronto, enciende su reproductor de música y se dispone a dejar que al ritmo de la música las palabras fluyan desde su mente al teclado del ordenador…

   Esta madrugada, a las cinco y media de la mañana, abrí mis ojos. La luz inundaba la habitación, pero sabía que aún me quedaban horas de sueño. Mi estómago se removía con cierto nerviosismo, no en vano esperaba tener suerte. De un salto, bajé de la cama y me dispuse a ir a desayunar: un poco de té con tostadas, sin el baicon típico del lugar. Tras ello, una buena ducha para despejar la mente y hacer tiempo hasta ese momento en el que me llegase el sí, o el no. Y llegó el no. “Bueno” pensé  “si esta vez no ha sido será por algo”. Me relajé un poco al saber que no tenía prisa por llegar a ese lugar en el que la música sonaría y ellas, diosas de la danza, ejecutarían sus bailes. Me quedaba cierta pena por dentro, por estar tan cerca y a la vez tan lejos, pero otra parte de mi me decía “Estás aquí, jamás lo hubieses imaginado, tu sueño de volver se ha cumplido, estás aquí y has aprendido a sobrevivir sola, has conocido gente maravillosa, te has movido por las calles de esta ciudad como si fuese la tuya propia, has confirmado que podrías vivir aquí aunque también te has dado cuenta de cuánto amas a tu tierra, has echado inmensamente de menos al Mar, y contra todo pronóstico también a una mirada;  echas de menos los juegos y riñas con tu hermano, a tu madre y sus abrazos, a la pequeña que cada mañana te alegra el despertar con un “beso”; extrañas enormemente saber que ese gigante te observa desde sus tres mil setecientos dieciocho metros, echas de menos tu paraíso… Pero oye, que no todo es echar de menos: estás viviendo una experiencia gratificante, conociendo mundo y, mejor aún, conociéndote a ti misma. Sabías que eras capaz de dar pero no sabías que podías dar más, pensabas que llegaste a tu límite aquel día en el que luchaste por tu Sueño, pero hay más sueños por los que luchar”.  Sonrío, porque siento que es así, que con suerte tengo una vida por delante y podré hacer, de un modo u otro, todo lo que me proponga. El secreto está en no desistir en la lucha por lo que uno realmente desea; sé que es posible lograrlo. Tal vez tardemos dos años de más y el camino tome curvas sinuosas que nos hagan replantearnos seguir pero…como dije antes el secreto está en no abandonar, no desistir si realmente creemos que para nosotros vale la pena. A veces las cosas no suceden como queremos, ocurre diferente a como imaginamos... pero a pesar de como sea, si tienes un sueño, lúchalo. Mi Sueño, aquel del que hablaba al crear este pequeño rincón nocturno, da sus primeros pasos. Este sueño, el que vivo ahora, de estar aquí, en esta inmensa isla, con esta ciudad que adoro…pronto terminará, pero sé que tendrá segunda parte. Y un sueño que ronda mi mente, el verlas danzar…sé que tarde o temprano se cumplirá. Hoy no será posible, pero no desistiré. Lunn no abandona; todo sucede por algo, quizá esta historia cambie su rumbo por algún motivo oculto del que ahora no soy consciente.