viernes, 31 de enero de 2014

La armadura.

   A veces nos ponemos encima mil y una capas para contraatacar lo que nos viene de fuera, normalmente lo malo...pero olvidamos que también dejamos fuera lo bueno, al aislarnos. Queremos evitar por todos los medios las heridas que nos causan los cuchillos que nos lanza, y olvidamos que las heridas que la soledad nos causa, que nos causamos nosotros mismos, son tan malas o incluso peores que las que otros nos causan. 

Nos atacamos, no somos indulgentes y nos flagelamos. "Somos lo peor", pensamos. Y así, bajo nuestra armadura, nos debilitamos... Nos vamos quedando a oscuras, porque nos vamos matando poco a poco entrando en ese pozo oscuro y profundo, y no dejando que nuestra piel reciba el cálido abrazo de los rayos del sol. 

Pero entonces...damos con alguien que deja caer su armadura, tal vez por una corazonada que sintió al mirar bien adentro de nuestros ojos y ver cosas que una olvida que puede ser que tenga dentro: luz... Y es entonces, cuando se te sinceran en medio de una penumbra de ese lugar compuesto de mármol blanco y frío, a las tantas horas de la madrugada, sintiendo la sal nacer desde las pestañas, sintiendo un corazón latiendo un poco más rápido...

Hágase la luz, pero afuera está oscuro. Los resquicios de la armadura dejan ver los rayos tímidos que alumbran, para ver esos ojos que fueron tan valientes de decir su verdad. Y la sal, corrosiva para ese material del escudo, fue terminando de rajar las rendijas por las que se escapaba ya un poco ese nuevo ser despierto...

Por un momento la respiración se detiene, porque escucha su tambor...y el de quien tiene a escasos dos cm de distancia. LLevan el mismo ritmo, laten en sincronía. Y entonces, sonríe. La armadura ya no existe.


sábado, 25 de enero de 2014

Su olor.

Abrió los ojos aquella mañana, con la sensación de falta oprimiéndole el pecho. Se revolvió en su cama, aún media dormida y abrazada a la almohada, buscando su olor entre las sábanas. Allí estaba, dulce fragancia llegada de tierras áridas y desiertas, pero con vida en ellas: latir de volcanes, que bajo sus lavas esconde un corazón... Tan cerca y a la vez tan lejos, dicen...

Muuuuuuuuaaaaack!!

sábado, 11 de enero de 2014

Untittled.

Ironía, piensa Lunn.
Querer desaparecer, y que otros ya no estén.

Este año no hay balance, ya sea por falta de tiempo o por no saber qué decir. Ni lo sabía ni lo sé. Aquí estoy, resoplando e intentando serenar a mi desbocado corazón, que cuando menos me lo espero se desata y hace que me duela...
Con cerrar los ojos y respirar no vale. Porque "no todos los ojos cerrados duermen". Me ves aquí, física, pero no estoy ni queriendo. Muy lejos, escapando. Maldita sea, ya estamos otra vez. ¿Cuándo narices vas a ser capaz de afrontar, de echarle cara como con otras tantas cosas? Ya lo hiciste antes, ¡vuélvelo a hacer, Lunn!

Que no, que no. Que ya no puedo más. Que solo me queda energía para Mi Sueño, y poco más.
Qué solo eso tengo claro, porque ya no sé ni qué quiero. ¿Será una mala racha, o este inverno que no avisa? Ay Rulo, dame las respuestas. "Bala perdida hecha a mi medida". Gracias. 

Dice que la vida es menos puta si Lunn está a su lado; el problema es que ella no quiere quedarse sentada: quiere echar a volar, como aquel verano inglés en el que voló lejos de casa para descubrir que en el fondo de su alma escondía anhelos profundos y, a base de golpes, se habían hecho añicos. Pensó que podía recuperarse y creer, pero sabe que no. Y me lo dice con sus ojos. Jodida Lunn, ¿qué coño te pasa? Encima, artista de las sonrisas sinceras, no se ve que en el fondo te preocupa todo y más, y te machacas con que todo es tu responsabilidad. Lo dijo...lo dijo aquella persona que sin conocerte y sin verte supo "ver", mejor dicho notar esa ansiedad de tu voz. Maldita sea, se empiezan a ver grietas, piensas.

Cariño, las mariposas no son tan imposibles como piensas. Eres tú la que siempre defendió que es posible, a pesar de las caídas, de tener mil y un esguinces en el alma por correr detrás de ilusiones y cuentos infantiles. Fabrícate tu propio cielo, crece y cree que puedes, como hasta ahora. El miedo no es buen compañero, nunca lo fue. Te bloquea, y lo sabes. Te ahoga...

¿Seguiré siendo eterna? Luis Ramiro dice que confie en que todo saldrá bien. Pero yo...estoy aquí sin estar, dejándome mojar por la lluvia que se mezcla con lágrimas de impotencia al ver que se me escapa la vida entre los dedos...