jueves, 3 de enero de 2013

Tan simple como...

Tan simple como hablar. Lo más básico. Hacer saber al otro que se le escucha, y responderle. Buscar la manera de comunicar, de recibir comunicación si no la entendemos. Feed-back. 
Si uno quiere, puede. Si te importa alguien, buscas ese momento: luchas y no dejas que te olvide. 
Algunas personas se ganan a pulso el destrozar lo más bello que puede tenerse. Y luego lloran, lamentan lo perdido e incluso le echan la culpa a otros. Qué poca vergüenza, qué poca elegancia y poco saber perder. En sus palabras escupidas suciamente y sin control se puede entrever esa rabia contenida que se escapa, al saberse perdedores, de algo tan grande que quizá jamás vuelvan a encontrar.


Creo que será de lo último que te escriba. Pensé dejarte en el 31 de diciembre de 2012 pero a veces aún me persigues...creo que hasta abril, cuando se cumpla un año, no seré capaz de deshacerme del todo de tí. Poco a poco. Mejor echo fuera todo lo que se me ocurra en el momento, y esto es una de esas cosas que Lunn no se quiere guardar porque sabe que a la larga hace daño. Aunque jamás lo leas, le vale a sí misma el escribir. El soltarlo. Hay personas que la conocen menos de lo que tú la conociste un día y ya saben lo importante que es para ella el hablar, el estar. Y tú, que tanto decías que dabas por ella, tanto que decías que la querías...la dejaste E.S.C.A.P.A.R.




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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
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