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sábado, 16 de enero de 2016

kill u by kissing.

Me haces ir, y venir.
Marcharme, regresar.

Me tienes pendiendo de un fino hilo...que a pesar de ceder, no se rompe.

Es un "no quiero sin ti, pero no puedo contigo"


No puedo, porque no quieres. No aún.





Y ya yo mostré mis cartas.
Ya yo te dije que el ritmo de este vals lo marcas tú.

Siempre se me dio bien sentarme a esperar que cosas que escapan de mi control se sucedan solas. Porque hay cosas que sí, que tarde o temprano llegan. Y si no llegan, su sentido tendrá...aunque en una primera instancia no lo entienda. Eso me lo ha enseñado la experiencia.

Y aquí estoy, sentada mirando a las estrellas en este frío balcón, sonriendo porque eres un jodido bicho que consigue sacarme de mis casillas y...y que me dan ganas de matarte. A besos.






miércoles, 19 de agosto de 2015

Con C de Coincidencias.

Hace casi un mes, la niña del café escribía acerca de ojos cerrados, concretamente de un “ciego” que no quiere ver, y cielos llenos de estrellas. Hace unas noches, apenas dos o tres, la niña del café miraba, cerca de aquel llano en el cual las meigas bailaban, un cielo estrellado. Con aquel “ciego” particular.  

…había magia en esos bosques…


Anticiparse. Otra de las cosas acerca de las que Miss Cafeína escribió. Y es curioso. Porque aquello que vaticinó, se ha “cumplido”. Quizá sea verdad eso que alguien no hace mucho le dijo, acerca de su extremada sensibilidad...para ver más allá. 

Todo aquello que no la concierne a ella, se va sucediendo.

Y lleva días presintiendo de nuevo a ese ángel que su reloj detuvo cierta noche.  No sabe por qué, pero según le leo en la mirada entiendo que lo que transmite es bueno.  La palabra que parece que susurra el viento es Calma.

Esa y no otra.


Pues ojalá aciertes. Algo me dice que pronto nos veremos en sueños. Como aquella noche de abril. Veremos qué es lo que me tienes que contar esta vez. Cantando una Isa te espero, recordando...


sábado, 30 de mayo de 2015

"La posibilidad de Soñar"

El ser humano sueña. Dormido, usualmente, aunque a veces no se recuerde. Pero, la mayoría de las veces, lo hace despierto... 




No he venido precisamente a escribir acerca de dormir, o de qué podemos llegar a soñar en medio de la noche, cuando nos abandonamos a los brazos de Morfeo en un intento de búsqueda de descanso o tal vez escape de la realidad. No. Estoy aquí porque...he venido a (intentar) contar la historia de unos sueños repetidos, de una niña que ya no lo es tanto... Una niña que hace tiempo dejó olvidada esa fantasía, pero que hace no mucho la vuelve a visitar y no la deja tranquila. 








Últimamente, Lux siente que aquellos sueños que se le repetían de pequeña no son casualidad; que tal vez querían contarle algo que en ese momento no supo entender y que tal vez ahora le haga falta saber. En ellos, siendo muy pequeña, seguía a un niño que vestía completamente de negro. No recuerda por qué iba tras él, porque de eso hace mucho tiempo... Y siguió creciendo, y otra vez de nuevo, él la visitó en sueños. Recuerda vagamente que le extendía la mano, que le pedía que la siguiese sin articular ni una sola palabra...y no le veía la cara. O si tal vez lo hizo, fue de forma borrosa. Y el paso del tiempo ha hecho que no sea capaz de recordarle. Esa noche, otra vez el muchacho vestía de negro. Delgado, moreno. Y manos de pianista. Eso sí que lo recuerda muy bien. 

La última vez que le vio recuerda que fue un sueño en el que le pedía que no siguiera tras él, porque era un sicario. Y todos sabemos lo que hacen los sicarios... No quería que le siguiese, porque al final le iba a ocurrir algo a ella, y él no quería que le pasase nada malo. Lux recuerda despertarse asustada, con miedo por ese chico que, desconocido como era, tenía la ligera sensación de que le conocía. Y no de esta vida. 

Lux olvidó, con el paso del tiempo, esos sueños. Aunque siguieron latentes en su mente, porque ahora me cuenta que acuden en ocasiones. Ha vuelto a verle en sueños, de negro (para no perder las costumbres). Y a sus ojos. Nada más, ni un ápice de su cara. Pero sí a su mirada. Y está segura de que no anda muy lejos. 
Ella sabe que no le sueña, por más que ella si lo haga con él. Pero ni a mí ni a Lux no sorprende...porque este tipo de sueños solo le pertenecen a las meigas como nosotras. 

Hasta entonces, hasta que tal vez se crucen y se reconozcan, seguirá la duda flotando en el aire. El interrogante sobre su cabeza, y el no querer volver a equivocarse cuando siente el pálpito (frase que no es de ninguna de nosotras y espero que a su dueño no le importe que la usemos), cuando siente ese latido diferente al encontrarse con el segundo sexto signo de su vida, el cual quizá ha servido para darse cuenta de que no se equivocó aquella vez...y tal vez esta sea la oportunidad de no cometer el mismo error. Tal vez, sea la oportunidad de no solo tener la posibilidad de soñar, si no que sea esta la oportunidad de convertir un sueño en realidad. 






Lux no tiene prisa. 
Cree que él también lo sabe.
Donde quiera que esté.
Cerca, lejos.

Mientras tanto...
sonreír, y vivir.
Y dejar que el tiempo (que bien sabe)
ponga a cada cosa en el sitio que cabe.



martes, 26 de mayo de 2015

L & N.


   Andaban por el mundo sin buscarse. Cada cual en su universo paralelo al del otro, enfrentados desde siempre: tan cerca, y a la vez tan lejos. Tal vez si se buscaron, y estoy casi segura de que ambos creyeron encontrarse en otra piel, pero no. Quizá se equivocaron, pero la vida es para vivirla, sentir y aprender de aquello que puede ser (o no) un fallo. 

Siempre Soñaron. Porque a ambos, a su modo, les gusta hacerlo. Lux se deja llevar por los impulsos, aún sabiendo de sobra que así es más fácil equivocarse. Nox, en cambio, medita mucho...muchísimo más; antes de dar un paso, ha estudiado todas las posibilidades. O al menos, lo intenta.

Lux a veces medita también. Y observa. Casi tanto como Nox. Pero calla. Guarda para sí cada pequeño detalle, que se imprime en su memoria a fuego lento, para luego escribir sobre ello. Y hablando de escribir, cuando lee lo que Nox a veces redacta...a veces, siente que esos sueños que se le repetían de pequeña no son casualidad. Que la cara que no vio de aquella criatura que usualmente vestía de negro, como si de la Noche más oscura se tratase, tiene dueño. Con nombres y apellidos. Duda, porque sabe que existe la posibilidad de equivocarse. Pero por otro lado, siente como alguien le susurra que no... Se tapa los ojos, no quiere mirar. Es más fácil hacerse la loca.

Nox es tan profundo como un pozo. No ves su fondo. Puedes intuirlo, como cuando dejas caer una moneda y al escuchar el sonido sabes que ha llegado al  final. La distancia es abismal. No existe red de seguridad. Si caes, es tu perdición. Por eso, a su entrada tiene un gran letrero de prohibido el paso, cuidado. Nox es de esas personas que no deja que cualquiera vea su interior. Su fondo oscuro. Donde no hay nada de Luz.

Lux no deja de pensar en el helio azul. Porque a su vez, eso le lleva a recordar mil colores, y una casa volando. Y la frase que acompañaba a esa imagen... "...siempre encontramos a esa persona con la que podemos soñar. Pero...¿y si los sueños no son simples sueños?".  La primera vez que se dio de bruces contra estas palabras, volvió al pasado. Regresó a aquellos tiempos en los que se despertaba con la curiosidad de saber quién era ese niño; más tarde quién era ese muchacho; más tarde quien era ese "hombre"... Siempre soñó con esa persona a la que podía encontrar. Sus sueños no eran más que eso: sueños. Porque decidió que el mundo es muy grande como para encontrarle. Y ella, muy pequeña...

Nox ignora demasiadas cosas de Lux, y viceversa. A veces, a ella le encantaría preguntarle si él también pensó ciertas cosas alguna vez. Porque siente que no son tan diferentes como parece, que en el fondo buscan lo mismo. Porque los dos son unos soñadores. Y, aunque se empeñen en decir lo contrario, les encantaría creer. Creer en un sueño. 

Por experiencia, sé que los imposibles se cumplen. Que no hay sueño que no se pueda cumplir, si te atreves a ello. La constancia, la paciencia...son algunas de las claves. Una vez tuve un Sueño, del cual antes hablé por aquí. Y llegué. ¿Por qué ustedes iban a ser diferentes? Y si es posible, ¿se quedarán con la duda? De momento, no hay prisa. Si no, siempre es posible robarle un poco de tiempo al tiempo. 

Si siempre te frenas, nunca vas a llegar a alcanzar lo que sueñas. 
Si nunca te arriesgas, siempre vas a permanecer en el mismo sitio.

Estas dos criaturas son muy difíciles de definir. Lux es amanecer, Nox es ocaso. Blanco y Negro. Yin y Yang. Irónico. Y tú, si sabes de lo que hablo, posiblemente hayas llegado a la misma conclusión que yo. O, al menos, has dibujado una sonrisa en tu cara y, de un modo u otro, pensado algo similar. Un pensamiento indefinido, al cual no se le quiere terminar de dar paso. Un sí y no a la vez. El punto medio que ha sido creado para este Momento. 

   Tal vez...otro día, otra noche...vuelva para contar un poco más de historia de L&N. Siento que hay bastante por escribir acerca de ellos, pero las palabras han de ser medidas con exactitud. Han de ser buscadas a conciencia...porque no puede ser de otro modo. 

Suena en mi aleatorio un piano. Michael Whalen con su "I have loved you for a thousand lifetimes". Vuelve a ser muy irónico. O casualidad.. Vuelvo a sentir como alguien invisible quiere decirme que no. Cierro los ojos. Es hora de irse a dormir, porque intuyo que las señales quieren decir eso. Y últimamente, esta bruja no se equivoca. 






- Hasta mañana
+ Pensé que dormías
-Yo pensé lo mismo de tí...
...
+Buenas noches.