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jueves, 2 de julio de 2020

Lucerito

Hola pequeña. ¿Cómo estás? 
Sin querer tus grandes ojos color miel están hablando. Otra vez. Brillan mucho, ¿quieres llorar? 
Sabes que conmigo siempre puedes contar. Estamos juntas en esto. Puedo abrazarte hasta que de verdad sueltes todo eso que sé que se te atora en tu barriguita y la garganta. 
Una lágrima. Vaya, bien. Déjalas salir, seamos sus amigas.
¿Qué tienen que contarnos? Quizá hoy no saben muy bien por donde empezar, pero dejarse ver es un buen comienzo. Que salgan, que salgan a jugar con nosotras. Que acabaremos riendo. Porque tu, pequeñita, eres una artista de las sonrisas. Y lo sabes bien. Así que hemos de aprovechar cualquier atisbo de una, como si fuese un rayito de sol que se cuela entre las nubes. 
Te sientes algo mejor, ¿verdad? No estás sola. Puedes sentirte así, pero es eso, un sentimiento. Por ejemplo, yo estoy aquí. Acompañándote. 
Quizá sea normal, tantas veces te has encontrado perdida y sin rumbo; tantas veces has sido tu la que ha tirado del carro de otros y se ha levantado después de una dura caída... resiliencia... Te admiro por todo ello. Porque a pesar de todo, en ocasiones tu inocencia brilla y crees. Y cuando eso pasa, todo es posible. Brillos y purpurina, muchas luces. Y tu girando, bailando, riendo en medio de esa fiesta.
Lucerito, te adoro infinito. 



viernes, 22 de mayo de 2020

Volver


Volver.
Qué bonita palabra, ahora que lo pienso.

Llevo mucho tiempo con ganas de retomar el blog. Como hace algunos años, que escribía a cualquier hora de la madrugada. Ahora es que no aguanto despierta: a las 11-12 estoy ya KO. ¿Los años? Seguramente.

Siempre he pensado que escribir es una terapia. Sin realmente pensarlo mucho, a loa 6 años escribí mi primer poema. Algún día lo compartiré por aquí.
Sobre los 8 años, empecé mi primer diario. Cuántos más escribiría, contando mis aventuras en clase y mis penas de amores. Era (y creo que aún lo soy) muy romanticona. Aunque las experiencias a lo largo de la vida me hicieron menos ñoña. Me costó muchas caídas, muchos resquebrajos de cristal, muchas lágrimas y muchas horas aprender. Heme aquí. En el que defino como "mi año" (que no sé tu, pero en mis planes no entraba una pandemia) y en el que quiero hacer mil y una cosas. Y la primera es mostrarme al mundo como verdaderamente siento que soy.

Estudié enfermería. Es mi vocación. Lo redescubro cada día que voy al trabajo, y me sorprendo a mi misma hablándole dulcemente a un paciente. Explicando dudas en un lenguaje sencillo. "Jale por el resuello" es una de mis frases top. Y vaya que si me entienden. Inspire, señora (traducción al castellano correcto, porque el canario del norte dudo que muchos lo entiendan)

Adoro la danza. Quien me conoce bien sabe que me pierdo entre las notas de música de una melodía, interpretándola y viviéndola hasta el final. Me queda la espina clavada de algo más de ella; aunque quizá debería atreverme... todo es intentarlo. Creer para crear.

La música. El violín. Mi otro gran amor.  Midori me acompaña desde, más o menos, los 12 años. Y le he dejado algo abandonado por la enfermería. Este año me he propuesto hacerle sonar de nuevo. Intuyo que pueden salir cosas hermosas de los dos, al volvernos a juntar.

Dibujar. De niña pasaba horas y horas entretenida, dibujando casas, bosques, animalitos... Y tan feliz. ¿Dónde estará mi carpeta de dibujos? Quien sabe. Es un misterio que aún no he logrado resolver.

Escribir. Aprendí a leer con 4 años y a escribir con 5. Con 6, como dije un poco más atrás, recuerdo escribir una poesía. Se me rompió la punta del lápiz, la tiré por la ventana...y surgió la rima. Curioso, ahora que lo pienso, siendo tan pequeña y no saber de poemas. Ay, puntita de lápiz...
Desde aquel día, comencé a escribir. He tenido temporadas de enganche máximo, y temporadas de olvidarlo por completo. El verano pasado, no me quedó más remedio que retomar los diarios (terapéuticos) sin elegirlo yo. Pero gracias a ello, se encendió en mi la chispa de volver a juntar letras. Me quede bonito o no, es un buen comienzo. Así que aquí estoy.

Viernes 22 de mayo. Las 18.30h. Too Brodie sonando de fondo. Balto jugando. Los gatos, durmiendo.
Y yo...siendo.

domingo, 18 de octubre de 2015

Con los míos no se juega.

De nuevo...
Me vuelven a tocar lo que más quiero.



Por mi sangre mato, por mi sangre muero.




"Ándate con ojo, que pronto posiblemente sepas de mi".





domingo, 4 de octubre de 2015

m.a.




Me encanta cuando vienes sin esperarte. Como esos escalofríos que me hacen saber que andas cerca. 
Me encanta porque, sin buscarlo, pretendes seguir enseñándome. Mostrándome el camino. Hacerme saber que no estoy sola. 

Siempre te he dicho que eres mi ángel de la guarda. Porque lo sabía, desde el minuto uno de tu partida. Supe desde siempre que te irías un tiempo, y en ese tiempo no te sentía. Pero estabas conmigo, en mi corazón y en mis recuerdos...

Y un día de repente, quizá fue a partir de aquel sueño... Te he sentido. Aunque no te entendía, y hasta día de hoy me cuesta hacerlo a veces... Al menos, ya sé que eres tú. 

Que cuando se me eriza la piel, y no es de frío, algo quieres decirme.
Tú, y últimamente creo que también él.

Sonrío.
Me hacéis sonreír.
Porque os imagino...cantando canario, para que la niña baile.



Donde quieran que estéis...cierro mis ojos y os abrazo.
(qué calorcito en los brazos de repente...energía...)



miércoles, 25 de marzo de 2015

Una más.

No soy lo que se dice precisamente bonita. Pero tampoco me considero un troll. Del montón, podría decirse.


Mis ojos son tan comunes que no llaman para nada la atención. No son un cielo, no es la hierba. Son tierra.


Quizá mi boca pueda parer fresa si roja la ves, pero tampoco es algo excesivamente llamativo. Porque como la mía, pueden haber millones más.


Mi cuerpo tampoco es de escándalo. Eso sí, funciona correctamente: mi corazón late, mis pulmones intercambian oxígeno, mi cerebro manda órdenes y todo funciona como una orquesta. Al son de un vals.


Tal vez mi piel no sea suave, pero estoy segura de que mis manos son capaces de dar las caricias más dulces. Sin raspar. Con la punta de los dedos.

En mi cuello un lunar. Lo puedes besar, si quieres. O anclarte en mi clavícula (como prefieras)

Ni torso llamativo, ni piernas largas. Ya dije que del montón.



Los pies fue algo que nunca acepté, hasta ahora porque me he dado cuenta de que sin ellos no puedo bailar. Ni entrar de puntillas en tu vida, si me dejas pasar.

Me miro en el espejo y pienso que no solo es lo de fuera, que también es lo de dentro. Que a poco que deje salir un poquito de luz, tal vez rellene las sombras que conforman mi universo.

No soy una chica modelo. No pretendo serlo. Tan sólo intento ser yo. Y...que te acuerdes un poquito de mi alguna noche, antes de irte a dormir... Y que me eches de menos ahí, contigo.









lunes, 16 de marzo de 2015

El sabor de las cosas.


¿Cuál es el sabor de un primer beso en medio del gentío? 
Beso en ese momento en el que todos bailan intentando ocultar su esencia.


¿A qué sabe el café que prepara tu cafetera?
Café cualquier mañana de febrero, aleatoria.


¿Cómo sabe tu piel después de recorrerla con mis labios?
Tan suave, tan rica, tan apetecible 
desde el momento
en el que dejo de transitarla.


ilustración de Sara Herranz.



Resuélveme.
Como si de un problema matemático me tratase.
Ojo, que hay muchas incógnitas por despejar.
Si no te importa, si tienes tiempo...
Si te gustan los retos.
Averíguame. 

Y si no...siempre puedo
buscarte solución
yo a ti.


Tal vez, te pueda descifrar
besando cada lunar con el que me encuentre
mientras recorra centímetro a centímetro tu geografía.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Hace frío fuera.



Hace mucho frío fuera, cariño. No salgamos, quedémonos bajo el nórdico jugando a hacer hogueras con dos piedras, jugando a conseguir que el calor que desprendemos se mantenga. 

Si los soñadores no mueren mientras mantienen su sueño, larga vida a ellos. 

No quiero perder la razón, quiero seguir siendo cuerda. No me interesa para las manecillas del reloj, porque eso no me permite parar el tiempo así que...a seguir, adelante, caminante. Sentir con la cabeza y no pensar con el corazón. 

Hace frío fuera. 
Y yo no quiero salir de debajo de mi manta.






miércoles, 26 de noviembre de 2014




poco a poco.
paso a paso.


Que las casualidades no existen: está escrito. Y el Hilo rojo entre nosotros Dá mucho de sí.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aprendí a sonreírle a los Lunes.

Hace unos cuatro años venía por aquí a "vaciar mi mente", y uno de los puntos eran los Lunes. No me gustaban para nada. Supongo que porque tenía que enfrentarme a aquellos contra los que no podía; o mejor dicho: aquellos contra los que CREÍA que no podía. Porque sí que les pude. 

Y aquí estoy, pensando en que durante estos cuatro últimos años, en los que se ha ido desarrollando Mi Sueño, much@s me preguntaban cómo era capaz de poner una sonrisa en mi cara a las 8 de la mañana nada más llegar al lugar. Y que durase toda la jornada. 

Este año no ha importado tanto que fuese lunes o no, porque sigo un horario diferente para el resto de los mortales. Hay muchas noches en las que se supone que todos duermen, pero yo estoy despierta, junto a otros que se dedican a lo mismo que hago y haré yo, para velar por los que lo necesiten. Y hay días en los que se supone que el ocio prima y no existen obligaciones, que para mí son como Lunes...y no pierdo mi sonrisa. 

Quizá hayan días en los que se note mi mirada más apagada. O mejor dicho, hubieron días. Semanas atrás era muy evidente, tanto que aquellos a los que cuidaba me lo decían. ¿Cómo podían ver el dolor de mis ojos? Hasta que, poco a poco, han ido recuperando la luz. He tenido que hacerlo, ir aceptando y luchando pequeñas batallas. Aprender de nuevo que hay decepciones, y aprender por primera vez que no todo es por algo que yo haga; los demás también eligen, son quienes deciden si mantener su propio orgullo y alejarse, o quedarse...Ellos también son los que deciden si le sonríen a un Lunes, o no. 

Yo elijo sonreír TODA LA SEMANA. Y nadie me lo va a impedir.
Atte...Lunn

jueves, 9 de octubre de 2014

Inna

Todo el día revoloteando los recuerdos en mi mente.
Y hay Luna llena. Osea que sé que acierto.
Porque no es la primera vez que los sueños me susurran...
Y sé que vendrás, Inna.

Y yo bailaré al son de las agujas, posiblemente tratando a quien venga de Vega.






martes, 10 de junio de 2014

Lunn vuelve.

   Sinceramente, hacía tiempo que estaba algo perdida. Reconozco que he estado buscándome, junto mi otra "yo", esa que siempre sonríe (y que últimamente no lo hacía tanto). Admito que han sido meses duros. Con sus más o sus menos, siempre he pensado que no debemos quejarnos de "boberías", porque hay personas que están peor...o, simplemente, no están. Pero a veces...necesitamos que nos escuchen. Porque nuestras "boberías" sumando al final son grandes losas que aplastan a uno. Y vaya que si son pesadas, ya que no hay peor carga que la responsabilidad. O eso pienso.
Me he perdido entre el asfalto de mi tierra, en un afán de intentar encontrarme. Y en una de esas tantas madrugadas, crucé mi mirada con una criatura que se me ha vuelto vital desde entonces...porque me hizo pararme en seco y entender muchas cosas. Siempre estuvo ahí, siempre, siempre...de un modo u otro, como mis Tananás cuando he necesitado "señales"... Desde aquella Madrugada, con eme mayúscula, me acompaña a modo de amuleto. Estoy aprendiendo...y terminaré por ser libre de todo aquello que me pesa porque esa es una de sus características: la libertad.

No hace mucho que reaprendí algo, porque me volvieron a recordar que he de hacer lo que quiero y sienta que es bueno para mi. Que viva, el momento y mis días como quiera y sin preocuparme por lo que no debo. Sentir... Cosa más bonita, no hay. Y gracias a la ilusión y buenas vibraciones que sentí cuando vi unos ojos brillar, he recargado pilas. Que la vida es muy bonita como para perder el tiempo estando triste, porque un día sin sonreír es un día perdido. Y sin bailar, que no me olvide yo de la danza, que también ayuda a descargar...



He tardado en escribir esto. He desconectado con la música, dejándola fluir y sonriendo... Porque quería sentarme a plasmar algo y no sabía qué, y esta noche encontré la excusa perfecta. Espero que sirva de algo y ayude, el fin para el cual antes de venir por aquí me enfrasqué en la tarea de encontrar palabras para intentar expresar lo que un alma quiere. Puse todas mis ganas, mi mejor intención...y ahora estoy agotada. No vacía, ojo. Estoy totalmente llena, de una extraña alegría, quizá la satisfacción de poder haber contribuído en algo bonito. No lo sé....es tarde ya, la medianoche llega y el sueño me invade. Así que ya que Morfeo me llama para que vaya directa a sus brazos, lo haré. Pero, aunque me vaya esto es solo temporal. Porque Lunn vuelve...y quiere quedarse. 




jueves, 20 de marzo de 2014

Soy yo.

Os encuentro. Sin quererlo a veces. Y os miro. Os veo. Esas sonrisas, más o menos ciertas. Vuestras vidas, cada día. Con o sin alguien caminando al lado. Instantes. Y sonrío.

A veces me digo "no te acuses porque sí". Pero es inevitable. No es victimismo. Es realidad. O falsa realidad, la que quiere creer mi mente. No lo sé.

Pero es que no puede ser casualidad, que siempre...siempre, siempre... sea por mi. (¿?)

Ya una vez lo dije, y (últimamente) lo he vuelto a pensar: soy yo la que no encaja en este lugar.






lunes, 10 de marzo de 2014

No elegimos...

No elegimos dónde nacer. Ni quiénes serán nuestros padres. Ni nuestra familia. LLegamos y ¡boom! Hola mundo. Lo vemos todo borroso y vamos aprendiendo por el tacto que nos rodea, hasta que enfocamos la sonrisa de mamá, si  es que tenemos la suerte de poder hacerlo...
No elegimos el curso de nuestra vida, pues aunque creamos que con nuestras decisiones controlamos el destino estamos muy equivocados: pienso que el nos controla a nosotros. La ilusión de control solo es eso, una simple ilusión que creemos tener a la hora de elegir qué camiseta ponernos y a dónde salir a pasear. El resto de cosas, como que al lugar al que has ido a pasear haya decidido ir medio pueblo, o que alguien se fije en tí por esa camisa roja tan llamativa que te has puesto, no lo controlas tú. 

No elegimos de quién nos enamoramos. A veces intentamos racionalizar un poco eso que llaman "amor", sobre todo después de malas experiencias. Creemos que la persona que sea así o asá será aquella que nos conviene. Pero a veces no es así; a veces no importa que sea guapo o guapa, no importa que tenga estudios universitarios, no importa que tenga infinita paciencia o que se le dé el jardín; no importa que un día pareciese que te entendías con él o ella... Porque a veces necesitamos que nos den un poco de guerra; no necesariamente te completa aquel o aquella con un trabajo y buen sueldo, quizá sea la persona más cafre del universo pero...si te da aquello que te falta, ES. Y entonces surgen las dudas, de si haces bien o mal, de si te vas a volver a equivocar, y el miedo asoma por tus ojos como queriendo escapar... No elegimos que el corazón entre en una taquicardia sinusal al ver a alguien, no elegimos pasar noches en vela por el café de unos ojos, no elegimos el momento en el que aparece alguien y te recoge los pedazos esparcidos por el suelo, que otro olvidó atrás.

No elegimos el momento de la muerte, ni tampoco cómo será. A veces llega de repente, y otras avisa. Y para quien no haya sentido su presencia cerca, solo puedo decir que es un frío helado que te roza suavemente, como para recordarte que la vida es tan efímera como un suspiro, como para decirte que no te pierdas nada ni un solo minuto en el que tu corazón lata y tus pulmones intercambien oxígeno...


jueves, 13 de febrero de 2014

Escribir y contarlo


[...Mantener secretos tiende a provocar que rumiemos ciertos pensamientos (Wegner y Lane, 1995). Las personas que guardan secretos suelen pensar a menudo en cómo evitar que se les escape información de forma no intencionada. Cuando están con personas que no conocen el secreto, los que intentan ocultarlo pueden llegar a creer que “cualquier pensamiento relativo al secreto puede quedar reflejado en lapsus o en su comportamiento no verbal” (Wegner y Lane, 1995). Esto les lleva a intentar suprimir dichos pensamientos. Lamentablemente, el esfuerzo de supresión tiende a provocar que se introduzcan de forma involuntaria en la conciencia.

Tal como ha demostrado Pennebaker en numerosos estudios, revelar un secreto a alguien o escribir sobre el mismo tiene efectos positivos objetivos sobre la salud. Asimismo, las personas que revelan secretos rumian menos y mejoran su autoestima, aunque sólo cuando la reacción de los que escuchan tales secretos es positiva3. En este sentido, la escritura constituye una alternativa que evita los riesgos de contar a otras personas lo que nos preocupa. La escritura reduce la frecuencia de pensamientos indeseados y ayuda a mejorar el estado de ánimo.]



lunes, 10 de febrero de 2014


Quizá, solo quizá...no sea un sueño. Abre los ojos, y atrápalo. No lo roces con la punta de los dedos. Despierta...ve a por ello...

 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Insomnia

Y, por una vez, no es por algo malo =)
Sonreír, y reír, de vez en cuando está bien.


Que se lo pregunten si no a las libélulas!!

Pero ahora te pregunto, ¿tu sonrisa es arma o escudo?

lunes, 23 de diciembre de 2013

Ángeles


Quería tener una escusa para escribir, pero no esta. No quería venir por aquí dar malas noticias...


Esta tarde, sin razón ninguna, lloré. Echando de menos a mi particular ángel de la guarda, pidiéndole que bajase un ratito del cielo para sentirla cerca e imaginar un abrazo... Tanto te echo de menos...

Cuando las lágrimas surcaban mis mejillas, sin dejar de mirar al cielo buscándola, me acordé de otros ángeles que están allá arriba también. Mandé besos volados para todos y cada uno de ellos, incluso para aquellos que jamás conocí pero sé que no están... Y cuando más lloré, en ese momento sentí que me faltaba alguien por saludar, por mandarle un beso de feliz navidad... Y no sabía quién me faltaba, no lo supe hasta unas horas después...

LLegué a casa, y mi madre me dice "tengo que darte una mala noticia". Mi mente enseguida pensó "¿quién se murió?", pero no esperaba que fuese... una Ángel con mayúscula, igual que dice su nombre...
- ¿Cuándo murió?
- Esta tarde.

Escalofrío.

- ¿Se le paró el corazón?
- No lo sé, llevaba días malita...


Y entonces comprendí quien me había faltado cuando lloraba sin cesar, a quien me faltó darle un beso. Perder a una abuela es lo peor que hay, y lo sé por experiencia. Y más cuando ha sido madre, más que abuela. 

Fuimos allí, donde todos la velaban. El frío era insoportable, como si allí tuviese que hacer más que en cualquier otro lugar. No quise verla, a pesar de que mis ojos aguados se dirigieron a su cama de madera... Y a pesar de haber aguantado estoicamente cuando abracé a sus nietas, no pude seguir aguantando cuando abracé a su hija, una gran mujer que en ese momento se me antojó frágil como una hoja de árbol de otoño, a punto de caer. 

Ninguna fecha es buena para perder a un ser querido, porque siempre te acuerdas por muchos años que pasen. Pero creo que estas fechas son las peores, porque siempre recordarás que en Navidad no está, que eligió esos días para marcharse...

No tengo mucho más que decir, solo que no hay palabras para describir sentimientos, ni mucho menos para consolar. Por eso, para mi gusto, un abrazo es suficiente. Y la presencia.

DEP "Abuela".


lunes, 26 de agosto de 2013


Esas noches en las que no puedes dormir, te dedicas a navegar entre páginas mirando un poco de todo: manualidades, recetas de cocina, mascotas... Y entonces, sin saber muy bien cómo encuentras a MaerAeng. Nooo, ¿enserio? ...

Internet, arma más peligrosa nunca habida...

viernes, 19 de abril de 2013

Se acerca su primavera...

Se sienta a escuchar la melodía del piano que de trasfondo suena. Afuera, la ciudad en movimiento: los coches, la gente, los aviones que pasan sobre su cabeza... El piano la transporta lejos, a un bosque, a las montañas... Quizá, por su expresión, casi que roza con la punta de los dedos las nubes, esas en las que se esconden sus ángeles. Sonríe triste. La echa demasiado de menos, como todas esas veces en las que pierde fuerza y necesita sus abrazos. 

Sacude la cabeza, e intenta dejarse llevar por la música. In creccendo... Su estómago se revuelve con cada stacatto, con cada trémolo de las cuerdas que acompañan al teclado. Mira la tecla "esc" con cierto anhelo... 

Se pregunta qué pasará la próxima semana, dónde estará el lunes... Y de ser así, cómo tendrá que afrontarlo. La duda la mantiene en vilo, pero a la vez tiene ganas... Se contradice, pero en el fondo quiere volcarse en ellos, para olvidar un poco al resto del mundo que tanto le daña. Ellos, indefensos, se merecen lo mejor. Lo sabe, y sonríe: quiere estar en ese cielo. 

En semanas pasará otra más: se acerca su primavera. Otra más para sumar...o restar, según se mire. Ella prefiere las sumas porque implica el signo "+" que le recuerda a ser positiva, a ir hacia delante. Mira al cielo, sonríe y decide que hoy también se vestirá con sonrisas y no preocupará al resto del mundo. Lo intentará...porque ella sí es capaz de luchar por lo que cree. Un reto...contra sí misma.


jueves, 4 de abril de 2013

"El definitivo"

Las palabras de La Casi Enfermera resuenan aún en mi mente. Soy capaz de ver su cara, su sonrisa cuando me dijo eso mientras hablábamos un poco de todo, en ese ratito que pasé por la cruz. Aparejando apuntes, esos que ella utilizó en su día, nos contamos un poco cosas del día a día: de sus prácticas, los pacientes... Y la verdad que admiro como lo relata porque se denota esa pasión por la profesión como aquel curso 2005-2006 en el que la conocí y ambas dijimos que queríamos serlo con todas nuestras ganas. Quizá esa pasión haya aumentado, porque al ir conociendo El Sueño, más y más te enamoras... Por que sí, esto es así: te enamoras cada día que estudias un poco más, cuando haces prácticas y lo vives... Lo sabes, sabes que está para tí y es lo tuyo. Y ella es de esas, de las que hace las cosas porque le nace, con la delicadeza que se presta, con una sonrisa no solo en la boca sino tambien en la mirada; ella es una enfermera nata. Y repito, la admiro. Ojalá algún día coincidamos en un equipo de trabajo, pues estoy segura que será un lujo trabajar con ella. 

Me desvío del tema, pero La Casi Enfermera lo merece. Retomando...mientras nos contábamos anécdotas y reíamos un poco comiendo chocolate y almendras, se unió a nosotras La Casi Física, otra chica increíble que tengo la suerte y placer de conocer. Las tres hablamos durante un rato...y, de forma casi inevitable, Le nombré. Casi Enfermera sabía de Él porque días atrás nos vimos y le conté un poco como iba todo. Y como no, parte de razón por la que no se me caiga la sonrisa que llevo por vestido es Él, que forma parte de mi vida. Le conté muy poco...pero hoy le vio en fotos. Hablé de su forma de ser, de tratarme, de aguantar mis estallidos cuando todo se me desborda, la manera en la que cocina, cómo es con los niños pequeños... Y algo en mi cambiaba mientras decía todo esto, todas y cada una de las cosas de él que me remueven por dentro, a la vez que pensaba en sus defectos que también me enamoran porque le hacen ser como es, y yo no le cambio por nadie. Las chicas, tras ver sus fotos, se quedaron extrañadas porque no les sonaba de nada. En cambio al ver a su hermana ambas supieron: las dos la conocían, una del colegio y la otra de las prácticas de primer curso. ¡El mundo es un pañuelo! Les dije que yo tampoco sabía en un inicio de Él, y es verdad. No le recordaba para nada. Es más cuando al fin le ubiqué y supe dónde le había visto por primera vez...mis recuerdos volvieron a aquellos años en los que bailaba sin que me preocupase otra cosa, aquellos años en los que al terminar la danza Él y otros llegaban reclamando espacio para botar un balón. Eran aquellos años en los que no me preocupaba por chicos, y mucho menos por uno que era tan mayor para aquel entonces, con el mar en su mirada además.

Tras hablar un poco de todo, no recuerdo en que parte de la conversación, Casi Enfermera me dijo que el sería el definitivo, que sí. Y tan segura y convencida lo dijo que, una hora después aquí sentada frente a la pantalla, sonrío como no lo hice cuando lo dijo: tonta perdida. Y en mi mente rezo "ojalá". Porque cansa el camino y el caer una y otra vez. Porque nos encontramos de casualidad y posiblemente sea por algo. Porque no me gustaba el mar tanto como ahora. Porque las zarzas se están enredando. Porque son siete los años. PORQUE NO ENCONTRARÉ A NADIE MEJOR QUE ÉL.