domingo, 29 de marzo de 2015

Vuelven otras vez esas ganas de irme, de marcharme, de escaparme. Mi instinto de huida se activa por momentos...


No sé si tal vez quiera perderme por mis tierras, en busca de un cielo despejado y el olor a tierra mojada.
O quizá quiera mezclarme con el agua, en el océano que me rodea.



Puede ser que quiera volar lejos (o no tan lejos), para ver algo diferente. Para respirar otros aires. Para sentir diferente. Para coger fuerzas... Porque en cuestiones de olvido, ya sé que no va a suceder tal como me gustaría. Es lo que tiene la buena memoria (para algunas cosas)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Una más.

No soy lo que se dice precisamente bonita. Pero tampoco me considero un troll. Del montón, podría decirse.


Mis ojos son tan comunes que no llaman para nada la atención. No son un cielo, no es la hierba. Son tierra.


Quizá mi boca pueda parer fresa si roja la ves, pero tampoco es algo excesivamente llamativo. Porque como la mía, pueden haber millones más.


Mi cuerpo tampoco es de escándalo. Eso sí, funciona correctamente: mi corazón late, mis pulmones intercambian oxígeno, mi cerebro manda órdenes y todo funciona como una orquesta. Al son de un vals.


Tal vez mi piel no sea suave, pero estoy segura de que mis manos son capaces de dar las caricias más dulces. Sin raspar. Con la punta de los dedos.

En mi cuello un lunar. Lo puedes besar, si quieres. O anclarte en mi clavícula (como prefieras)

Ni torso llamativo, ni piernas largas. Ya dije que del montón.



Los pies fue algo que nunca acepté, hasta ahora porque me he dado cuenta de que sin ellos no puedo bailar. Ni entrar de puntillas en tu vida, si me dejas pasar.

Me miro en el espejo y pienso que no solo es lo de fuera, que también es lo de dentro. Que a poco que deje salir un poquito de luz, tal vez rellene las sombras que conforman mi universo.

No soy una chica modelo. No pretendo serlo. Tan sólo intento ser yo. Y...que te acuerdes un poquito de mi alguna noche, antes de irte a dormir... Y que me eches de menos ahí, contigo.









lunes, 16 de marzo de 2015

El sabor de las cosas.


¿Cuál es el sabor de un primer beso en medio del gentío? 
Beso en ese momento en el que todos bailan intentando ocultar su esencia.


¿A qué sabe el café que prepara tu cafetera?
Café cualquier mañana de febrero, aleatoria.


¿Cómo sabe tu piel después de recorrerla con mis labios?
Tan suave, tan rica, tan apetecible 
desde el momento
en el que dejo de transitarla.


ilustración de Sara Herranz.



Resuélveme.
Como si de un problema matemático me tratase.
Ojo, que hay muchas incógnitas por despejar.
Si no te importa, si tienes tiempo...
Si te gustan los retos.
Averíguame. 

Y si no...siempre puedo
buscarte solución
yo a ti.


Tal vez, te pueda descifrar
besando cada lunar con el que me encuentre
mientras recorra centímetro a centímetro tu geografía.

domingo, 15 de marzo de 2015

"Nunca Nadie"

Nunca Nadie Nada. 

Nunca Nadie va a volver a tocarme el corazón. Le he puesto una alambrada de espinas.
Nunca Nadie pasará más allá de mi armadura. No me la quito ni para dormir.
Nunca Nadie sabrá que pasa por mi cabeza, porque no lo pienso contar.
Nunca Nadie obtendrá de mí un amor al 100% (salvo que sean mis hijos, si llegan)
Nunca Nadie recibirá una carta escrita a mano diciéndole mil cosas bonitas. (Hay que ganárselo)
Nunca Nadie me hará el amor. Follar puede ser, pero nada más.
Nunca Nadie vivirá conmigo. La soledad elegida es luz.
Nunca Nadie dejará a un lado su cabezonería por mi. Ya ninguna persona hace esas cosas.
Nunca Nadie conseguirá que yo deje de ser cabezona. Ya no hago esas cosas.

Nunca digo Nunca. Ni tampoco siempre. Porque "nunca" se sabe.


Pero es que no quiero a Nadie, por eso Nunca. 
Duele demasiado querer. 


sábado, 14 de marzo de 2015

A cachitos.

Respiras a mi lado, siento tus latidos: tu pálpito.
Desprendiendo calor por cada poro de tu piel, es imposible pasar frío a tu lado.

Tu mano, con mezcla de timidez y ganas, acaricia mi piel. Se me eriza, haciendo amagos de escalofrío.

Y en medio de la oscuridad, decidimos que es buena idea compartirnos, repartirnos a cachitos el uno al otro. Tu me das un poco de tí, yo te doy un poco de mí. Aunque no queramos confiar, en ese momento creo que nos olvidamos un poco de todo. Al menos yo, lo consigo...

Como si hubieses sido hecho a mi medida, encajas perfectamente tu cadera con la mía, sin duda ninguna. Sigues desprendiendo mucho calor, y yo intento retener un poco para no morir helada en medio de la noche. Tus manos se mueven por mi anatomía, reconociendo cada recoveco como si ya hubiesen estado allí desde mucho antes. Y mi corazón se acelera. 

Me envuelves, y te noto en todas y cada una de las esferas posibles. Te escucho. Te toco. Y adentro, me llenas. 

No intentes acallar lo que produces. No vale la pena que intentes ahogar los sonidos que se me escapan en el momento en el que más ahondas. Me agarras tan bien, como para que no me escape, y no sabes que no me quiero ir... A ninguna parte. Porque tienes un puto imán, tú y tu cama, que no me dejan marchar. Y es que ahí, me siento como en casa.



domingo, 1 de marzo de 2015


"No te fíes de nadie; ten cuidado."

Resuenan en mi mente esas palabras. Tanto que golpean una y otra vez mi cabecita, y pienso que es verdad, que mejor no hacerlo. Que luego "pum", y duele. 

Siempre fui de pensar que no todo el mundo es tan malo. Pero es que ultimamente me he dado cuenta de que tampoco es tan bueno. Es un 50-50 que aunque parezca equilibrado, no lo está para nada. ¿Cuándo es el momento para dejar de estar a la defensiva y relajarse? Quizá cuando menos lo esperas. El caso es saber reconocer el momento. Y aunque a veces sea evidente, no nos quitamos la armadura que nos hemos puesto. LLámese miedo, llámese ganas de no volver a pasar por lo mismo, llámese X. 




Me ajusto la armadura, para que no se me caiga en el momento menos pensado. El yelmo sobre mi cabeza, la lanza sujeta por mi puño. Y en el otro lado, el escudo. Siento que estoy preparada para no dejar que nada ocurra, aunque espero que la graja se equivoque por una vez.