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martes, 28 de abril de 2015

Cuidar su sueño.

Mientras un rap suena, ella piensa...
Veo como se le va la mirada a la nada, perdida.
Tal y como ella se siente ahora mismo.



Vuelve a querer solo dormir, pero cuando duerme se despierta asustada y a veces, llorando.
Está volviendo a hablar en sueños.


Por eso, por esas pesadillas que la persiguen, le dan las tantas sin dormir, acompañada por el insomnio. Ese que una vez fue quien le hizo sentarse a escribir en la medianoche, cuando a pesar del cansancio no era capaz de entregarse a los brazos de Morfeo.




Me cuenta que, muy a su pesar, está siendo consciente de que la única forma para dormir, o al menos dejarse ir en la madrugada al mundo de los sueños, es si siente que él respira a su lado. Sólo cuidando su sueño es cuando siente que es capaz de reposar, aunque no sea del tirón porque no sea su cama. Me dice que le da igual, que le vale mil veces más abrir los ojos y verle sonreír en sueños, sentir el calor de su piel cerca de la suya como de una hoguera se tratase...


Ella piensa...
Demasiado.

[no pienses tanto]



Quiere dejar que todo fluya, que la pasión que la caracteriza cuando algo la remueve por dentro aflore. Y al fin me ha confirmado que su mayor miedo es la reacción de él. Se siente cobarde por no arriesgarse, pero es que me reconoce que le importa más de lo que en su momento pensó. Se le ha escapado de las manos la situación, se siente vulnerable a sus propios sentimientos y... Y yo no sé que aconsejarle.



jueves, 20 de marzo de 2014

Soy yo.

Os encuentro. Sin quererlo a veces. Y os miro. Os veo. Esas sonrisas, más o menos ciertas. Vuestras vidas, cada día. Con o sin alguien caminando al lado. Instantes. Y sonrío.

A veces me digo "no te acuses porque sí". Pero es inevitable. No es victimismo. Es realidad. O falsa realidad, la que quiere creer mi mente. No lo sé.

Pero es que no puede ser casualidad, que siempre...siempre, siempre... sea por mi. (¿?)

Ya una vez lo dije, y (últimamente) lo he vuelto a pensar: soy yo la que no encaja en este lugar.






miércoles, 6 de marzo de 2013

Muchas cosas por decir.

  Últimamente escribo mucho, quizá demasiado para lo que acostumbro. ¿Será por que tengo mucho que decir? Desde luego. Soy consciente de muchas cosas que me guardo, preguntas que a veces temo hacer y sentimientos que no consigo terminar de expresar... Y es raro. Quien me conozca un poco sabe que soy de soltarlo todo, hablarlo y luego meditarlo. Pues bien, no sé que me pasa pero estoy dándome cuenta de que lo estoy haciendo al revés. 

  Sé que no me hace nada bien callarme, y ojalá pudiera decir todo lo que me pasa por la mente como hacía antes, de forma ordenada y clara. Resulta que de claro poco, y de ordenado mucho menos. Siento que el caos se adueña de esa parte de mí, Esa con mayúsculas. De mi yo más básico, ese que tiene que ver con mi personalidad y carácter. Y no me mola. Porque de un modo u otro afecta a mi comportamiento y...yo no soy así. 

   Creo que todo empezó hace cosa de un año. Y no es por echarle culpas a nadie, pero la situación fue el desencadenante. No supe hacer ciertas cosas conmigo misma. Y ahora me pasan factura. Más que lo que no supiera hacer supongo que también las experiencias me marcan un poco el paso, aunque no quiera. De repente tuve la posibilidad de ser yo y en cierto modo me recuperé. Pero por otro lado...me freno a mí misma. Antes me frenaban y ahora soy yo la que me obstaculizo. Es ridículo. 

   El problema más evidente que veo es que no soy capaz de decir las cosas a quien he de decírselas en el momento que he de hacerlo. A veces no existe oportunidad, pero eso no es escusa: puedo crearla. Cuando me veo en esa encrucijada sobre si decir o no decir algo, me freno en seco y no avanzo. Miedo. Con eme mayúscula. Y ahora al escribirlo maldigo y sonrío, que tenga que ser así...es irónico. Es cosa mía, y no sé ni explicarla, pero sé que va en mi. Alguna explicación tendrá...sólo tengo que encontrarla. Y sólo espero que no dure mucho la búsqueda, porque cada día que pasa sin quererlo me voy autodestruyendo, creciente dolor de pecho. Jodido dolor ciego.

Suspiro. 


Y no se me ocurre nada más que decir, por ahora.


sábado, 2 de marzo de 2013

Demasiado complicado.

Para llegar y escribirlo. Porque es caos. Y aunque en parte se haya disipado esa jodidas nubes de tormenta que llevaban ya su tiempo formándose...los charcos siguen. Poco a poco se absorberá esa agua, se evaporará. No encuentro palabras, al igual que anoche cuando ellos pararon y el verde preguntó. Y eso es lo más simple de todo: el detalle de. Porque, aunque "estén para ayudar" y sea su trabajo...no todo el mundo  lo hubiese hecho. Porque conozco uno que NO lo hace, uno que a pocos kilómetros de allí se supone que dormía. Quizá por eso escaparon lágrimas de mis ojos porque es irónico que un desconocido lo haga y quién me conoce haga más de un año que no sabe de mi, ni yo de él. 
CRÍA CUERVOS, QUE TE SACARÁN LOS OJOS. 

Y luego esas cosas...esas cartas que no te envié, esas cartas con aquello que no te dije. Y los miedos de mi mano. Y los fantasmas, que no se van y hacen daño. Y de nuevo pequeños detalles, palabras...que matan, que hacen daño. No quisiera ser alguien que no soy pero...me bloqueo en mi y no salgo. Y tal vez todavía no sabes lo grande que es esto. No, no lo sabes.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Mmm...algo no cuadra.

No me gusta cuando un pensamiento me martillea la mente, incesante. No augura nada bueno, por norma general. Acude a mi cabecita una persona...y sé que hace unos meses no estaba bien. Y ahora...quizá la época y las fechas más me la recuerdan. ¿Casualidad que hace unos días la fuese a buscar y no la encontrase? No lo creo... Y esto cada vez me gusta menos.

martes, 4 de diciembre de 2012

STAND BY.

    Me llaman por teléfono. Y me lo dicen. Me quedo en stand by, notando como mi temperatura corporal baja y mi tensión también desciende; siento mareos y al mirarme en el espejo en mi cara se refleja eso que siento. No sé si es miedo, o que simplemente me he paralizado al recibir una información e intentar procesarla. Aunque tal vez ya lo supiera, incluso desde hace años lo esperaba...fuck intuitions.

Lo sabía, claro que lo sabía. Con ocho años lo ví, joder. Intuí que esto avanzaría. Pero, ¿y los adultos? ¿por qué en todos estos años no han hecho nada? ¿por qué algunos miraron hacia otro lado cuando debieron actuar? Yo era una niña. Y ahora, ahora que lo sé, hasta donde ha llegado...joder.

Curioso, muy curioso. Hace unos días l@ pensé, y hablé de su persona. Y en las clases, en Esas Clases, también por mi mente pasaron algunos pensamientos dedicados a esos comportamientos que una vez ví o me contaron...y lo que una vez creí que no estaba bien en ese momento lo confirmé...

Y quizá por eso no me sorprendió la noticia, porque años atrás lo vaticiné...solo era cuestión de tiempo. Y hoy...me quedé helada, y no por el frío que hace, sino porque aquello que una vez pensé y quise rechazar de mi mente...se ha convertido en realidad.

Después de una hora de charla con S19, intentando apartar de mi cabeza las preocupaciones, sentía la necesidad imperiosa de escuchar música. Música clásica. Un piano... Y la primera canción que escojo de forma aleatoria resulta ser Fairytale, de Ludovico....un piano, y acompañándole, un violín. No puedo, sencillamente no puedo retenerlas...y por mis mejillas escapan, a prisa, las lágrimas que contenía desde hacía rato...

Miro al cielo, y en mi mente se repite"no l@ dejes sol@"...y como respuesta a mi plegaria se escucha a lo lejos un "tananá". Gracias.

Lo que más me duele es la sensación de no poder hacer nada...y de sentir, en el fondo, que sé que esos pensamientos en forma de intuición o predicción...acaban por cumplirse. 






jueves, 29 de noviembre de 2012

..

   Descubrí por casualidad a un cantante que se llama Alex Ferreira, y decidí poner en modo aleatorio mi reproductor algunas de sus canciones. Entonces..."Tengo mis dudas". Al principio no le prestaba atención, pero allá por el minuto 1.11..."tengo mis dudas, si la voy a olvidar".  Por un momento fue como si le escuchase a él cantando, porque sé que, al menos, hubo un día en el que le costó seguir, como a todos los que alguna vez nos desarman y nos dejan el corazón roto a nuestros pies. 

   Y de nuevo, esa pregunta rondando mi cabeza... Una parte de mí me dice que no, que ya no. Pero la otra tiene ese resquemor, ese pequeño miedo a que, a los seis meses, le diga lo mismo que ya una vez le dijeron. Porque ella también se llama M.