domingo, 4 de octubre de 2015

m.a.




Me encanta cuando vienes sin esperarte. Como esos escalofríos que me hacen saber que andas cerca. 
Me encanta porque, sin buscarlo, pretendes seguir enseñándome. Mostrándome el camino. Hacerme saber que no estoy sola. 

Siempre te he dicho que eres mi ángel de la guarda. Porque lo sabía, desde el minuto uno de tu partida. Supe desde siempre que te irías un tiempo, y en ese tiempo no te sentía. Pero estabas conmigo, en mi corazón y en mis recuerdos...

Y un día de repente, quizá fue a partir de aquel sueño... Te he sentido. Aunque no te entendía, y hasta día de hoy me cuesta hacerlo a veces... Al menos, ya sé que eres tú. 

Que cuando se me eriza la piel, y no es de frío, algo quieres decirme.
Tú, y últimamente creo que también él.

Sonrío.
Me hacéis sonreír.
Porque os imagino...cantando canario, para que la niña baile.



Donde quieran que estéis...cierro mis ojos y os abrazo.
(qué calorcito en los brazos de repente...energía...)



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