miércoles, 25 de marzo de 2015

Una más.

No soy lo que se dice precisamente bonita. Pero tampoco me considero un troll. Del montón, podría decirse.


Mis ojos son tan comunes que no llaman para nada la atención. No son un cielo, no es la hierba. Son tierra.


Quizá mi boca pueda parer fresa si roja la ves, pero tampoco es algo excesivamente llamativo. Porque como la mía, pueden haber millones más.


Mi cuerpo tampoco es de escándalo. Eso sí, funciona correctamente: mi corazón late, mis pulmones intercambian oxígeno, mi cerebro manda órdenes y todo funciona como una orquesta. Al son de un vals.


Tal vez mi piel no sea suave, pero estoy segura de que mis manos son capaces de dar las caricias más dulces. Sin raspar. Con la punta de los dedos.

En mi cuello un lunar. Lo puedes besar, si quieres. O anclarte en mi clavícula (como prefieras)

Ni torso llamativo, ni piernas largas. Ya dije que del montón.



Los pies fue algo que nunca acepté, hasta ahora porque me he dado cuenta de que sin ellos no puedo bailar. Ni entrar de puntillas en tu vida, si me dejas pasar.

Me miro en el espejo y pienso que no solo es lo de fuera, que también es lo de dentro. Que a poco que deje salir un poquito de luz, tal vez rellene las sombras que conforman mi universo.

No soy una chica modelo. No pretendo serlo. Tan sólo intento ser yo. Y...que te acuerdes un poquito de mi alguna noche, antes de irte a dormir... Y que me eches de menos ahí, contigo.









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