Se sienta a escuchar la melodía del piano que de trasfondo suena. Afuera, la ciudad en movimiento: los coches, la gente, los aviones que pasan sobre su cabeza... El piano la transporta lejos, a un bosque, a las montañas... Quizá, por su expresión, casi que roza con la punta de los dedos las nubes, esas en las que se esconden sus ángeles. Sonríe triste. La echa demasiado de menos, como todas esas veces en las que pierde fuerza y necesita sus abrazos.
Sacude la cabeza, e intenta dejarse llevar por la música. In creccendo... Su estómago se revuelve con cada stacatto, con cada trémolo de las cuerdas que acompañan al teclado. Mira la tecla "esc" con cierto anhelo...
Se pregunta qué pasará la próxima semana, dónde estará el lunes... Y de ser así, cómo tendrá que afrontarlo. La duda la mantiene en vilo, pero a la vez tiene ganas... Se contradice, pero en el fondo quiere volcarse en ellos, para olvidar un poco al resto del mundo que tanto le daña. Ellos, indefensos, se merecen lo mejor. Lo sabe, y sonríe: quiere estar en ese cielo.
En semanas pasará otra más: se acerca su primavera. Otra más para sumar...o restar, según se mire. Ella prefiere las sumas porque implica el signo "+" que le recuerda a ser positiva, a ir hacia delante. Mira al cielo, sonríe y decide que hoy también se vestirá con sonrisas y no preocupará al resto del mundo. Lo intentará...porque ella sí es capaz de luchar por lo que cree. Un reto...contra sí misma.

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