Hoy es uno de esos días que hace tiempo, mucho tiempo, que no ocurrían: luce el Sol fuera, corre una ligera brisa veraniega que invita a soñar y perderse por un rato en futuras historias que después de la noche mágica de 24 llegarán...pero yo no sueño, yo no me pierdo, yo no creo...tal vez sea que me he vuelto insensible, no lo sé. Tal vez sea mi mecanismo de autodefensa para no sufrir más, al menos para aparentar frente a los demás esa falsa alegría aunque realmente por dentro no me siento bien...
Hoy es uno de esos días en los que me doy cuenta de que estoy realmente desorientada, porque sé que a mi puzzle le hacen falta piezas extraviadas hace muchos años, piezas que no encuentro y que mucho me temo que jamás volveré a hallar. Lo único que sí tengo claro, a pesar de todo lo que ignoro, es este dolor que me abre poco a poco una herida que creí bien cerrada, bien cicatrizada. Y a pesar de tener al menos un motivo para sonreír, no lo consigo ahora mismo. Ahora sólo deseo llorar, echar fuera todo lo que guardo desde hace años y que por mucho que quiera no sé ni sabré expresar con palabras... Es ese tiempo perdido, momentos que se han ido y jamás van a regresar, aquellos años inocentes en los que comencé a creer en Mi Sueño, aquellos días en los que soñaba de mano de la ilusión y que ahora, después de casi siete años, echo tanto en falta no haber vivido como debí haberlo. A día de hoy no sé si me equivoqué, o es que debía ser así y me tocaba vivir lo que padecí. Sé que algunas vivencias no dependieron de mí pero aunque no dejarían huella en mi cuerpo sí que lo hicieron en aquel lugar donde no se ve a simple vista, aquel lugar dónde si realmente quieres conocer has de buscar muy bien...es en el fondo del alma. Nunca me arrepiento de nada de lo que he hecho, pero sí reconozco que me arrepiento de lo que dejé de hacer. Ahora no hay vuelta atrás, no se puede retroceder en el tiempo (ni quiero), ahora toca vivir el día que se presente, intentando dibujar sonrisas en el rostro propio y en el de los demás, pues ese será mi cometido el día de mañana: entre el dolor y el mal saber crear sonrisas de la nada, hacer sentir bien a aquel que no lo está, acompañar, comprender, abrazar, dar y regalar...y sobre todo, cuidar.
¿Para qué desear perderme un poco más, si ya no sé dónde estoy? Y mucho menos...a donde voy.
Y en ocasiones, cuando el recuerdo lo permite y no duele tanto pensarlo, me pregunto si algún día encontraré aquello que perdí cuando no era más que una chiquilla asustada, sin ningún tipo de experiencia. A día de hoy sé que sigo siendo la misma niña asustada, pero por lo menos tengo una base en la cual apoyarme (o al menos lo intento) a la hora de defenderme contra lo que venga sobre mí. El mundo es inmenso, y la gente no siempre es tan buena como desearíamos, eso ya lo sé. Por eso desde hace algún tiempo no sueño tanto, no río tan fuerte como para que acabe por dolerme la barriga, juego con la palabra y el doble sentido, no dejo saber en realidad que pienso ni siento. Pero si alguien se molesta en conocer el centro de mi pequeño universo quizá vea más allá, pues como bien dice una conocida frase "muchos ven lo que pareces, pero pocos saben lo que eres"
(Lunn llora...después de mucho tiempo, por fin una lágrima en sus ojos asoma...)
Sinceramente espero, algún día, dar con alguien que tenga la delicadeza de sentarse a mi lado a comprender la muda historia que cuento con mis ojos. Simplemente que se siente, sin hablar. Pura compañía, hasta el fin de los días... Sonrío al escribir esto, pero no es sonrisa alegre...más bien triste, al pensar que esta pequeña utopía que anhelo muy probablemente sea fruto del romanticismo infundido por aquellos cuentos que de niña leía. Porque sí, sé que la realidad no es como en los cuentos de hadas.
Sé que a lo que me enfrento he de hacerlo sola, a base de caer una y otra vez... Por lo menos ya sé de qué va esto, y como funciona, porque no es la primera vez que tropiezo y me tambaleo, no es la primera vez que caigo y me levanto. Esta vez toca luchar con ganas, es algo mucho más grande que las otras veces pero sé que puedo, o por lo menos eso creo. Y he de creer en mí misma, he de hacerlo yo porque sé que nadie más lo hará por mí. La estrella brilla, no sé exactamente con qué intensidad, pero sí sé que su brillo está ahí. Porque todos tenemos una estrella en la frente, que nos da fuerza para soñar un poco más, para desear el ser capaces de llegar hasta los confines del mundo si imaginamos que podemos hacerlo.
Luz y cristal; vuelve a su mundo.
Tal vez desaparezca, pero allí estará.
Búscala, tal vez se deje encontrar...

"Veo... algo hermoso. Como una estrella iluminando la noche. Hay algo en ti que brilla con luz propia. Algo que te hace diferente a todas las demas. Y lo veo tan claro que no me explico como hay gente que no se da cuenta."
ResponderEliminarmdi..
EliminarYo también dejé cosas atrás...
ResponderEliminarSé que soy casi una desconocida, pero te siento cerca, no sé muy bien por qué. Te mando un abrazo y ánimo para lo que sea que te tiene así. Fuerza, a tope!
ResponderEliminarGracias! =)
EliminarUn abrazo para tí también!