De madrugada, en medio de un cálido lugar, alguien estaba a punto de irse a bailar con unos amig@s...pero se detuvo por un momento y miró el reloj. Eran aproximadamente las 00.08 de la madrugada. Ella supo que estabas a su lado. A cierto Guardián le dijo que era tu día, aquel que elegiste o eligieron por tí para que partieras a ese lugar donde siempre la joven había pensado que te necesitaban. Porque, como bien le recordaron no hace mucho... "Mami, no estés triste. Seguro que Dios necesitaba una Abuela...". Palabras de una niña de seis años a su madre de treinta, en medio del mayor inexplicable dolor que se pueda sentir al perder a un verdadero ángel terrenal, a una madre. Porque sí, porque sé que para esa niña su abuela era su Madre, con M mayúscula. No por menospreciar a la verdadera, si no porque si tal vez ella es como es, como persona y físicamente, incluso si ella tiene la vocación que tiene, se la debe a esa hermosa dama de cabellos oscuros que una noche partió hacia el infinito, para fundirse con el polvo de estrellas. Porque aquella niña siempre pensó que vivía en la estrella más brillante, y cuando tenía miedo o necesitaba fuerzas corría hasta su ventana en busca de aquel punto de luz, para que la guiara. A día de hoy quizá no lo haga tanto, porque no es una niña que crea que los ángeles viven en el cielo, entre nubes de algodón. Esa "niña" aprendió a sentir esa ligera brisa cada vez que piensa en ella y realmente está cerca, aprendió que sutilmente desde el infinito una de sus tres ángeles le cuenta cuentos al oído mientras duerme, y le pinta sonrisas para el día siguiente...sonrisas como la de esa perfecta foto en blanco y negro, esa en la que dicen que tanto se parecen las dos: mismos ojos, misma sonrisa, misma expresión...
Mientras escribo esto es imposible que no se me llenen de lágrimas los ojos. Siempre que la echo de menos ocurre. Y quizá sea porque siento que no ha pasado tanto tiempo, pareciendo que fue ayer cuando cantábamos en la cocina "la primera soy, al colegio voy...si me aprendo bien los números, al parque me llevarán". Parece que fue ayer cuando me aburría por las tardes y te decía "Tati me aburro, ¿que hago?" y tú, tan sonriente me decías "Pinta un mago", hasta que llegó el día que lo pintamos las dos: un mago merlín que está perdido pero al cual recuerdo perfectamente, como a tí.
Sí, por si no ha quedado claro la niña de seis años fui yo. A veces cuando la recuerdo sigo sintiéndome una niña, porque regreso a esos recuerdos y me pierdo en ellos. Quizá por pensarla tanto parece que fue ayer cuando se fue. Incluso hubo un tiempo que llegué a pensar que tenía que ir a su casa, a contarle lo que me había pasado ese día en clase, con las amigas, con ese primer amor... Pero no estaba físicamente. En cambio sí que está de otro modo. Que me llamen loca o lo que quieran, pero yo la siento siempre cerca. Sobre todo cuando pido ayuda en medio del mayor desespero...o viene ella, o aquel GC tan serio pero tan guapo, mi P.A.
Ocho de abril....catorce años sin tí...pero también contigo, siempre en mi corazón. Te quiero Tati.
Tu canción...una vez al año la escucho. Y me permito el lujo de llorar extrañándote.
"Pasearé en un cielo sin estrellas esta vez, tratando de entender quien hizo un infierno el paraíso...
Si tu no estás aquí, me quema el aire"
Y sólo Dios entendió en su momento por qué te fuiste.
Como dicen que dije, necesitaba una abuela. Y por suerte o desgracia, se llevó a la mejor.
Entiendo cada una de tus palabras. Ayer escribí algo en mi blog, dedicado a mi guía desde las alturas también. Sólo puedo decir que siguen estando siempre con nosotros y nos guiarán por el buen camino, de hecho, creo que ya lo estan haciendo. Un abrazo!
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