domingo, 1 de abril de 2012

Gran Azul

   Te miraba desde la distancia, cada pocos minutos. Cuando apartaba la mirada oía tu murmullo, que sonaba como una invitación para que fuese hacia ti. El Sol en lo alto del cielo azul brillaba, creando ese efecto tan peculiar sobre ti. A lo lejos, los niños jugaban riendo. Un poco más allá, una pareja se daba mil y un besos. Cerca de mi, una familia merendaba unas ricas galletas de la abuela. Y yo...yo te miraba, y quería zambullirme en tu azul sereno, perderme por un momento...
   Poco a poco la tarde fue cayendo, y me quedé sola frente a tí. Decidí entonces hacer aquello que durante la tarde había dudado hacer. Me levanté y caminé para acercarme un poco más...para que me rozases con tu espuma. Estabas frío. Me obligué a no pensar, y como una autómata reanudé andar, adentrándome en tí. Cogí aire mientras contaba hasta tres y me sumergí.
   Entonces fue cuando sentí millones de agujas en mi piel, tu frescor recorriendo cada centímetro de mi anatomía, las burbujas en la punta de mi nariz....Sentí esa paz que tanto necesitaba encontrar, una paz que en ocasiones solo puedes darme tú. Cuando notaba que el oxígeno se me estaba acabando, salí a la superficie. Eché mi cabeza hacia atrás y tomé una bocanada de aire. Abrí los ojos, y te contemplé, ahora tan cerca...
Volví a perderme en tí, sintiendo el vaivén de tus olas, las piedrecillas bajo mis pies. Tras unos instantes, de nuevo aire. Y tú, rodeándome. Por ese entonces ya no sentía frío. Me sentía relajada, tanto como para permanecer en tí hasta que se me arrugase la piel.
   Finalmente decidí salir, y cuanto más me alejaba de tí más me decía a mi misma que debía volver pronto, porque no podría soportar otros seis meses sin perderme en tu profundidad. Me marchaba contemplándote, mirándote desde la lejanía. Y ahora, que ya ha anochecido, veo desde mi ventana la luz de un gigante que vela por la seguridad de aquel que en tus aguas navega...y pienso en que la próxima vez que te visite será en aquel lugar que considero mi paraíso...Será entonces cuando la mezcla de tu sal y la roca de cierto lugar me transporte hacia ese mundo en el que todo es perfecto, será tu olor y el tacto de la arena lo que haga que el tiempo se detenga. Y será entonces cuando ese gesto que no abunda tanto últimamente se dibuje en mi cara: una sonrisa.

http://www.youtube.com/watch?v=4JjjzlrdtgA

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