martes, 5 de mayo de 2015

La bruja.

A veces suceden cosas que no entiendes. Quizá porque la niñez impide que con claridad lo veas... Aunque, por contrapuesto, es la etapa en la que más inocentemente puedes llegar a advertir ciertas situaciones que de mayor...has dejado de sentir.

Desde hace años, al principio con miedo y ahora con mucho respeto, rondan. Rondan en sueños, rondan a modo de escalofrío y piel erizada, aún con toda la casa cerrada y tapada con mantas...

Saber quienes son no siempre implica saber qué quieren contar. A veces es difícil entenderles. Pero sus llamadas de atención, como de repente cruzarte con la mirada de un lobo a medianoche, despertarte a la misma hora que hace siete años por esa persona, una estrella que surca el cielo más segundos de lo habitual, un reloj que se cae y para a una hora concreta, un reflejo en los azulejos... A veces, esas cosas, hacen saber que están ahí, que su energía sigue en movimiento... 

Dicen que Madre también presiente. Sobre todo si la Dama de la Guadaña viene de repente. Madre tiene un sexto sentido, de esos que no se pueden explicar. Pensamientos repetidos, de otros tiempos, de personas que a veces hace tiempo que no ve....y luego, sabe de ellas. Y se cumple, lo bueno y malo. 

También cuentan que mi Dama de los Cabellos Negros también era así. Es más, me atrevería a decir que con creces su habilidad superaba a la de Madre y a la mía. Su sensibilidad innata, su capacidad de ver más allá, su dulzura, su prestación a siempre ayudar... Quizá en otra vida, ella también fue pelirroja. 

Casualidades o no, hace dos días días predije algo que se ha cumplido. Tan simple como decir "vas a soñar en un par de días, y lo vas a recordar". Y para bien, tal vez ese sueño sea la seña de que todo va a mejorar. De que algo está cambiando. 

Ojalá fuese tan sencillo ver lo que para uno mismo está escrito. De todos modos, a veces prefiero no saber. Aún así, las intuiciones, el sexto sentido de la Bruja del Norte late dentro de este fisco cuerpo, al compás de un Tajaraste que marca el inicio de los tiempos...






sábado, 2 de mayo de 2015

"Have a little Patience"

"Es una pena", me dijo seriamente.
"¿Qué lo es?, pregunté, curiosa como siempre.

"Es una pena que por terceros, por vivencias, por dios sabe que...dejemos pasar ciertas cosas". Suspiró. Y no fue un suspiro que me gustase...

"Tal vez lo que se necesita es tiempo". Me miró y puso los ojos en blanco. "¿Dónde está tu paciencia?" le cuestioné, con algo de enfado.

Resopló fuertemente antes de contestarme. "Mi paciencia está en el mismo lugar de siempre. Solo que...hay cosas que me parecen injustas. No me importa seguir como estoy y esperar, dejar al tiempo correr y simplemente vivir el momento. Solo digo eso...que es una pena. Una puta pena...". Sus palabras se convirtieron en un susurro inaudible...




No entiendo tal pena, no como ella la plantea. Pero aún así, creo que comprendo ambas partes. Desde fuera, las cosas se ven diferentes. Pero bien es verdad que el coraje, o la rabia, es algo que siento tan bien cuando otra energía me lo pasa, que es muy duro sobrellevarlo. No apetece comer, solo dormir... Como si mi intento de darle energía a otra luz fuese mi perdición, mi oscuridad. Y así estás tú. Por eso así estoy yo.

Siento decirte que esto es algo a lo que hace años debiste enfrentarte y no lo hiciste. Siento decirte que huiste, lo esquivaste como la mejor, escondiéndote y dejando pasar la tormenta. Ahora la tienes sobre tí. En tus propios ojos. Así que te voy a dar un consejo a mi manera, que me dijeron a modo de frase hace unos días: no pretendas todo ya. Ya, ya lo sé y no me sigas mirando así o me agujereas la cabeza. Ya sé que posees una paciencia infinita, como yo. Pero ambas sabemos que sólo en lo referente a los demás, no a una misma. Estás desesperada por tí, por no poderte controlar. ¿Y por qué has de hacerlo? Me respondes tan tangente, tan clara, que no puedo rebatírtelo... "Por respeto, por cariño, por empatía"
Aún así, me pregunto hasta qué punto es bueno que calles. Al final, ambas sabemos lo que ocurre. Tú misma, ya eres mayorcita. Por ahora, no pienso decirte más. 


Por una vez, no escribo para nadie. Así que no se aludan. Solo para mí misma. Bueno, y para ella... Que me lee a la vez que escribo esto y no deja de fulminarme con la mirada. (Te aguantas)
Te entiendo tan bien, tanto... No lo imaginas. Por eso acepto muchas cosas. Tal vez tú deberías hacer lo mismo. Déjate llevar, y no pienses tanto. Deja de machacarte (aunque reconozco que es difícil) y sonríe. ¿Quieres ser tu misma? Adelante. Olvida la contención, pero tampoco te desboques. Busca el equilibrio. Sé que eres más que capaz.

Me preguntas que si sale mal, que harás. Pues cariño, lo mismo de siempre: levantarte y seguir. Pero por una duda, por un miedo...no vas a perder vivir el momento, el ahora. Stay Strong, always. 


miércoles, 29 de abril de 2015

te odio.

Ya lo dice Luis Ramiro, "te odio como nunca quise a nadie". 

Anoche me volvió a ocurrir: volví a abrir los ojos y mirarte por un rato. Como sube y baja tu pecho cuando respiras, tu carita morena en un intento de relajarse durmiendo. El calor de tu cuerpo, tu corazón latiendo.
Y de repente se me antoja darte un beso en la frente y surrurarte... [...] Pero solo resuena el eco en mi mente. 

Y miedo.

Y ganas de abrazarte y no soltarte.

Pero vuelvo a besarte 
y desear
que duermas plácidamente
porque tienes algo muy importante que hacer
y aunque no te pueda ver
deseo con toda mi alma
que te salga bien.



te odio. infinitamente.


y una vez leí que "odiar a alguien es darle demasiada importancia"
Pues blanco, y en botella...Gota.

martes, 28 de abril de 2015

Cuidar su sueño.

Mientras un rap suena, ella piensa...
Veo como se le va la mirada a la nada, perdida.
Tal y como ella se siente ahora mismo.



Vuelve a querer solo dormir, pero cuando duerme se despierta asustada y a veces, llorando.
Está volviendo a hablar en sueños.


Por eso, por esas pesadillas que la persiguen, le dan las tantas sin dormir, acompañada por el insomnio. Ese que una vez fue quien le hizo sentarse a escribir en la medianoche, cuando a pesar del cansancio no era capaz de entregarse a los brazos de Morfeo.




Me cuenta que, muy a su pesar, está siendo consciente de que la única forma para dormir, o al menos dejarse ir en la madrugada al mundo de los sueños, es si siente que él respira a su lado. Sólo cuidando su sueño es cuando siente que es capaz de reposar, aunque no sea del tirón porque no sea su cama. Me dice que le da igual, que le vale mil veces más abrir los ojos y verle sonreír en sueños, sentir el calor de su piel cerca de la suya como de una hoguera se tratase...


Ella piensa...
Demasiado.

[no pienses tanto]



Quiere dejar que todo fluya, que la pasión que la caracteriza cuando algo la remueve por dentro aflore. Y al fin me ha confirmado que su mayor miedo es la reacción de él. Se siente cobarde por no arriesgarse, pero es que me reconoce que le importa más de lo que en su momento pensó. Se le ha escapado de las manos la situación, se siente vulnerable a sus propios sentimientos y... Y yo no sé que aconsejarle.



domingo, 29 de marzo de 2015

Vuelven otras vez esas ganas de irme, de marcharme, de escaparme. Mi instinto de huida se activa por momentos...


No sé si tal vez quiera perderme por mis tierras, en busca de un cielo despejado y el olor a tierra mojada.
O quizá quiera mezclarme con el agua, en el océano que me rodea.



Puede ser que quiera volar lejos (o no tan lejos), para ver algo diferente. Para respirar otros aires. Para sentir diferente. Para coger fuerzas... Porque en cuestiones de olvido, ya sé que no va a suceder tal como me gustaría. Es lo que tiene la buena memoria (para algunas cosas)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Una más.

No soy lo que se dice precisamente bonita. Pero tampoco me considero un troll. Del montón, podría decirse.


Mis ojos son tan comunes que no llaman para nada la atención. No son un cielo, no es la hierba. Son tierra.


Quizá mi boca pueda parer fresa si roja la ves, pero tampoco es algo excesivamente llamativo. Porque como la mía, pueden haber millones más.


Mi cuerpo tampoco es de escándalo. Eso sí, funciona correctamente: mi corazón late, mis pulmones intercambian oxígeno, mi cerebro manda órdenes y todo funciona como una orquesta. Al son de un vals.


Tal vez mi piel no sea suave, pero estoy segura de que mis manos son capaces de dar las caricias más dulces. Sin raspar. Con la punta de los dedos.

En mi cuello un lunar. Lo puedes besar, si quieres. O anclarte en mi clavícula (como prefieras)

Ni torso llamativo, ni piernas largas. Ya dije que del montón.



Los pies fue algo que nunca acepté, hasta ahora porque me he dado cuenta de que sin ellos no puedo bailar. Ni entrar de puntillas en tu vida, si me dejas pasar.

Me miro en el espejo y pienso que no solo es lo de fuera, que también es lo de dentro. Que a poco que deje salir un poquito de luz, tal vez rellene las sombras que conforman mi universo.

No soy una chica modelo. No pretendo serlo. Tan sólo intento ser yo. Y...que te acuerdes un poquito de mi alguna noche, antes de irte a dormir... Y que me eches de menos ahí, contigo.









lunes, 16 de marzo de 2015

El sabor de las cosas.


¿Cuál es el sabor de un primer beso en medio del gentío? 
Beso en ese momento en el que todos bailan intentando ocultar su esencia.


¿A qué sabe el café que prepara tu cafetera?
Café cualquier mañana de febrero, aleatoria.


¿Cómo sabe tu piel después de recorrerla con mis labios?
Tan suave, tan rica, tan apetecible 
desde el momento
en el que dejo de transitarla.


ilustración de Sara Herranz.



Resuélveme.
Como si de un problema matemático me tratase.
Ojo, que hay muchas incógnitas por despejar.
Si no te importa, si tienes tiempo...
Si te gustan los retos.
Averíguame. 

Y si no...siempre puedo
buscarte solución
yo a ti.


Tal vez, te pueda descifrar
besando cada lunar con el que me encuentre
mientras recorra centímetro a centímetro tu geografía.

domingo, 15 de marzo de 2015

"Nunca Nadie"

Nunca Nadie Nada. 

Nunca Nadie va a volver a tocarme el corazón. Le he puesto una alambrada de espinas.
Nunca Nadie pasará más allá de mi armadura. No me la quito ni para dormir.
Nunca Nadie sabrá que pasa por mi cabeza, porque no lo pienso contar.
Nunca Nadie obtendrá de mí un amor al 100% (salvo que sean mis hijos, si llegan)
Nunca Nadie recibirá una carta escrita a mano diciéndole mil cosas bonitas. (Hay que ganárselo)
Nunca Nadie me hará el amor. Follar puede ser, pero nada más.
Nunca Nadie vivirá conmigo. La soledad elegida es luz.
Nunca Nadie dejará a un lado su cabezonería por mi. Ya ninguna persona hace esas cosas.
Nunca Nadie conseguirá que yo deje de ser cabezona. Ya no hago esas cosas.

Nunca digo Nunca. Ni tampoco siempre. Porque "nunca" se sabe.


Pero es que no quiero a Nadie, por eso Nunca. 
Duele demasiado querer. 


sábado, 14 de marzo de 2015

A cachitos.

Respiras a mi lado, siento tus latidos: tu pálpito.
Desprendiendo calor por cada poro de tu piel, es imposible pasar frío a tu lado.

Tu mano, con mezcla de timidez y ganas, acaricia mi piel. Se me eriza, haciendo amagos de escalofrío.

Y en medio de la oscuridad, decidimos que es buena idea compartirnos, repartirnos a cachitos el uno al otro. Tu me das un poco de tí, yo te doy un poco de mí. Aunque no queramos confiar, en ese momento creo que nos olvidamos un poco de todo. Al menos yo, lo consigo...

Como si hubieses sido hecho a mi medida, encajas perfectamente tu cadera con la mía, sin duda ninguna. Sigues desprendiendo mucho calor, y yo intento retener un poco para no morir helada en medio de la noche. Tus manos se mueven por mi anatomía, reconociendo cada recoveco como si ya hubiesen estado allí desde mucho antes. Y mi corazón se acelera. 

Me envuelves, y te noto en todas y cada una de las esferas posibles. Te escucho. Te toco. Y adentro, me llenas. 

No intentes acallar lo que produces. No vale la pena que intentes ahogar los sonidos que se me escapan en el momento en el que más ahondas. Me agarras tan bien, como para que no me escape, y no sabes que no me quiero ir... A ninguna parte. Porque tienes un puto imán, tú y tu cama, que no me dejan marchar. Y es que ahí, me siento como en casa.



domingo, 1 de marzo de 2015


"No te fíes de nadie; ten cuidado."

Resuenan en mi mente esas palabras. Tanto que golpean una y otra vez mi cabecita, y pienso que es verdad, que mejor no hacerlo. Que luego "pum", y duele. 

Siempre fui de pensar que no todo el mundo es tan malo. Pero es que ultimamente me he dado cuenta de que tampoco es tan bueno. Es un 50-50 que aunque parezca equilibrado, no lo está para nada. ¿Cuándo es el momento para dejar de estar a la defensiva y relajarse? Quizá cuando menos lo esperas. El caso es saber reconocer el momento. Y aunque a veces sea evidente, no nos quitamos la armadura que nos hemos puesto. LLámese miedo, llámese ganas de no volver a pasar por lo mismo, llámese X. 




Me ajusto la armadura, para que no se me caiga en el momento menos pensado. El yelmo sobre mi cabeza, la lanza sujeta por mi puño. Y en el otro lado, el escudo. Siento que estoy preparada para no dejar que nada ocurra, aunque espero que la graja se equivoque por una vez.