lunes, 28 de abril de 2014

Chica problemática.

STOP. Que la vida es muy bonita. 
Te lo están recordando y piensa, la suerte que tienes de poder respirar por tí misma, de ver y sentir.
Aunque no siempre sean cosas buenas. 


SONRÍE. 

jueves, 20 de marzo de 2014

Soy yo.

Os encuentro. Sin quererlo a veces. Y os miro. Os veo. Esas sonrisas, más o menos ciertas. Vuestras vidas, cada día. Con o sin alguien caminando al lado. Instantes. Y sonrío.

A veces me digo "no te acuses porque sí". Pero es inevitable. No es victimismo. Es realidad. O falsa realidad, la que quiere creer mi mente. No lo sé.

Pero es que no puede ser casualidad, que siempre...siempre, siempre... sea por mi. (¿?)

Ya una vez lo dije, y (últimamente) lo he vuelto a pensar: soy yo la que no encaja en este lugar.






jueves, 13 de marzo de 2014

Stop thinking, start living

Momento pensar: y llego a la conclusión (lo siento asi) de que aquello que escribi tanto tiempo atras fue a destiempo... Que es ahora cuando debe ser dicho, porque lo leo y acude a mi mente.. Quizá en mi afán de aferrarme, de encontrar esa proteccion que siempre me faltó, confundí. Y creo que le debo hacer caso a S19, que ella sabe más de esto que yo y sí... Tal vez el camino elegido que sigo sea el que me lleve a descubrir si acerté en mi elección. Y pido al cielo, al cosmos, a las estrellas, a quien sea qe me escuche que, por una jodida vez, salga bien. Por mí, y por él.. 


Cómo cambian las cosas...

 Hoy decidí darme un paseo por mis escritos, a estas horas intempestivas. Algo me decía "léete". Y me he sorprendido al encontrar que en este último año y medio le he escrito mucho a mi ángel de la guarda particular. También recordé con mucha pena ciertos momentos que resquebrajaron mi muralla de seguridad. Y descubrí que aquello que me bañó en lágrimas aquel lluvioso febrero ya lo había intuído unos meses atrás, ya sabía que a los seis meses ocurriría... He sonreído al ver que puse ilusión y ganas en algo que dejaron morir, como quien deja de regar a una flor y esta se seca... Tuve miedo y lo intenté, y no voy a negar que deseé un para siempre. Y claro, ahora pago esa incredulidad y mis "no quiero" porque a nadie le gusta sufrir porque sí. Aunque por mucho que a veces nos empeñemos en luchar contra nosotros mismos los sentimientos crecen, y no se pueden frenar tan fácilmente. Intento ser clara y expresar lo que siento como lo siento, en el momento. Y consecuente: con lo que digo y hago, por eso de a lo hecho, pecho. 

Mañana...mañana pensaré. Ahora, a soñar...con el desierto, y la mirada color café. Dulce, chocolate...

 

lunes, 10 de marzo de 2014

No elegimos...

No elegimos dónde nacer. Ni quiénes serán nuestros padres. Ni nuestra familia. LLegamos y ¡boom! Hola mundo. Lo vemos todo borroso y vamos aprendiendo por el tacto que nos rodea, hasta que enfocamos la sonrisa de mamá, si  es que tenemos la suerte de poder hacerlo...
No elegimos el curso de nuestra vida, pues aunque creamos que con nuestras decisiones controlamos el destino estamos muy equivocados: pienso que el nos controla a nosotros. La ilusión de control solo es eso, una simple ilusión que creemos tener a la hora de elegir qué camiseta ponernos y a dónde salir a pasear. El resto de cosas, como que al lugar al que has ido a pasear haya decidido ir medio pueblo, o que alguien se fije en tí por esa camisa roja tan llamativa que te has puesto, no lo controlas tú. 

No elegimos de quién nos enamoramos. A veces intentamos racionalizar un poco eso que llaman "amor", sobre todo después de malas experiencias. Creemos que la persona que sea así o asá será aquella que nos conviene. Pero a veces no es así; a veces no importa que sea guapo o guapa, no importa que tenga estudios universitarios, no importa que tenga infinita paciencia o que se le dé el jardín; no importa que un día pareciese que te entendías con él o ella... Porque a veces necesitamos que nos den un poco de guerra; no necesariamente te completa aquel o aquella con un trabajo y buen sueldo, quizá sea la persona más cafre del universo pero...si te da aquello que te falta, ES. Y entonces surgen las dudas, de si haces bien o mal, de si te vas a volver a equivocar, y el miedo asoma por tus ojos como queriendo escapar... No elegimos que el corazón entre en una taquicardia sinusal al ver a alguien, no elegimos pasar noches en vela por el café de unos ojos, no elegimos el momento en el que aparece alguien y te recoge los pedazos esparcidos por el suelo, que otro olvidó atrás.

No elegimos el momento de la muerte, ni tampoco cómo será. A veces llega de repente, y otras avisa. Y para quien no haya sentido su presencia cerca, solo puedo decir que es un frío helado que te roza suavemente, como para recordarte que la vida es tan efímera como un suspiro, como para decirte que no te pierdas nada ni un solo minuto en el que tu corazón lata y tus pulmones intercambien oxígeno...


And You let Her go.


martes, 18 de febrero de 2014

Doce horas de sueño.

Late fuerte, tanto como para salir del pecho por la boca, e irse corriendo lejos...
Late fuerte, fuerte, fuerte... Tan fuerte como yo cierro los ojos para no ver lo que viene...
Miedos e inseguridades, hola de nuevo.
Pero esta tarde-noche, cuando entre por esa puerta vestida de Sueño, tocará olvidar que existe ese miedo, dejarlo atrás en la acera de enfrente y que mire, que vea lo bien que lo hago.


jueves, 13 de febrero de 2014

Escribir y contarlo


[...Mantener secretos tiende a provocar que rumiemos ciertos pensamientos (Wegner y Lane, 1995). Las personas que guardan secretos suelen pensar a menudo en cómo evitar que se les escape información de forma no intencionada. Cuando están con personas que no conocen el secreto, los que intentan ocultarlo pueden llegar a creer que “cualquier pensamiento relativo al secreto puede quedar reflejado en lapsus o en su comportamiento no verbal” (Wegner y Lane, 1995). Esto les lleva a intentar suprimir dichos pensamientos. Lamentablemente, el esfuerzo de supresión tiende a provocar que se introduzcan de forma involuntaria en la conciencia.

Tal como ha demostrado Pennebaker en numerosos estudios, revelar un secreto a alguien o escribir sobre el mismo tiene efectos positivos objetivos sobre la salud. Asimismo, las personas que revelan secretos rumian menos y mejoran su autoestima, aunque sólo cuando la reacción de los que escuchan tales secretos es positiva3. En este sentido, la escritura constituye una alternativa que evita los riesgos de contar a otras personas lo que nos preocupa. La escritura reduce la frecuencia de pensamientos indeseados y ayuda a mejorar el estado de ánimo.]



lunes, 10 de febrero de 2014


Quizá, solo quizá...no sea un sueño. Abre los ojos, y atrápalo. No lo roces con la punta de los dedos. Despierta...ve a por ello...

 

viernes, 31 de enero de 2014

La armadura.

   A veces nos ponemos encima mil y una capas para contraatacar lo que nos viene de fuera, normalmente lo malo...pero olvidamos que también dejamos fuera lo bueno, al aislarnos. Queremos evitar por todos los medios las heridas que nos causan los cuchillos que nos lanza, y olvidamos que las heridas que la soledad nos causa, que nos causamos nosotros mismos, son tan malas o incluso peores que las que otros nos causan. 

Nos atacamos, no somos indulgentes y nos flagelamos. "Somos lo peor", pensamos. Y así, bajo nuestra armadura, nos debilitamos... Nos vamos quedando a oscuras, porque nos vamos matando poco a poco entrando en ese pozo oscuro y profundo, y no dejando que nuestra piel reciba el cálido abrazo de los rayos del sol. 

Pero entonces...damos con alguien que deja caer su armadura, tal vez por una corazonada que sintió al mirar bien adentro de nuestros ojos y ver cosas que una olvida que puede ser que tenga dentro: luz... Y es entonces, cuando se te sinceran en medio de una penumbra de ese lugar compuesto de mármol blanco y frío, a las tantas horas de la madrugada, sintiendo la sal nacer desde las pestañas, sintiendo un corazón latiendo un poco más rápido...

Hágase la luz, pero afuera está oscuro. Los resquicios de la armadura dejan ver los rayos tímidos que alumbran, para ver esos ojos que fueron tan valientes de decir su verdad. Y la sal, corrosiva para ese material del escudo, fue terminando de rajar las rendijas por las que se escapaba ya un poco ese nuevo ser despierto...

Por un momento la respiración se detiene, porque escucha su tambor...y el de quien tiene a escasos dos cm de distancia. LLevan el mismo ritmo, laten en sincronía. Y entonces, sonríe. La armadura ya no existe.