sábado, 30 de mayo de 2015

"La posibilidad de Soñar"

El ser humano sueña. Dormido, usualmente, aunque a veces no se recuerde. Pero, la mayoría de las veces, lo hace despierto... 




No he venido precisamente a escribir acerca de dormir, o de qué podemos llegar a soñar en medio de la noche, cuando nos abandonamos a los brazos de Morfeo en un intento de búsqueda de descanso o tal vez escape de la realidad. No. Estoy aquí porque...he venido a (intentar) contar la historia de unos sueños repetidos, de una niña que ya no lo es tanto... Una niña que hace tiempo dejó olvidada esa fantasía, pero que hace no mucho la vuelve a visitar y no la deja tranquila. 








Últimamente, Lux siente que aquellos sueños que se le repetían de pequeña no son casualidad; que tal vez querían contarle algo que en ese momento no supo entender y que tal vez ahora le haga falta saber. En ellos, siendo muy pequeña, seguía a un niño que vestía completamente de negro. No recuerda por qué iba tras él, porque de eso hace mucho tiempo... Y siguió creciendo, y otra vez de nuevo, él la visitó en sueños. Recuerda vagamente que le extendía la mano, que le pedía que la siguiese sin articular ni una sola palabra...y no le veía la cara. O si tal vez lo hizo, fue de forma borrosa. Y el paso del tiempo ha hecho que no sea capaz de recordarle. Esa noche, otra vez el muchacho vestía de negro. Delgado, moreno. Y manos de pianista. Eso sí que lo recuerda muy bien. 

La última vez que le vio recuerda que fue un sueño en el que le pedía que no siguiera tras él, porque era un sicario. Y todos sabemos lo que hacen los sicarios... No quería que le siguiese, porque al final le iba a ocurrir algo a ella, y él no quería que le pasase nada malo. Lux recuerda despertarse asustada, con miedo por ese chico que, desconocido como era, tenía la ligera sensación de que le conocía. Y no de esta vida. 

Lux olvidó, con el paso del tiempo, esos sueños. Aunque siguieron latentes en su mente, porque ahora me cuenta que acuden en ocasiones. Ha vuelto a verle en sueños, de negro (para no perder las costumbres). Y a sus ojos. Nada más, ni un ápice de su cara. Pero sí a su mirada. Y está segura de que no anda muy lejos. 
Ella sabe que no le sueña, por más que ella si lo haga con él. Pero ni a mí ni a Lux no sorprende...porque este tipo de sueños solo le pertenecen a las meigas como nosotras. 

Hasta entonces, hasta que tal vez se crucen y se reconozcan, seguirá la duda flotando en el aire. El interrogante sobre su cabeza, y el no querer volver a equivocarse cuando siente el pálpito (frase que no es de ninguna de nosotras y espero que a su dueño no le importe que la usemos), cuando siente ese latido diferente al encontrarse con el segundo sexto signo de su vida, el cual quizá ha servido para darse cuenta de que no se equivocó aquella vez...y tal vez esta sea la oportunidad de no cometer el mismo error. Tal vez, sea la oportunidad de no solo tener la posibilidad de soñar, si no que sea esta la oportunidad de convertir un sueño en realidad. 






Lux no tiene prisa. 
Cree que él también lo sabe.
Donde quiera que esté.
Cerca, lejos.

Mientras tanto...
sonreír, y vivir.
Y dejar que el tiempo (que bien sabe)
ponga a cada cosa en el sitio que cabe.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)