Cuando me encuentres.
En ese momento, en el que
sepas que soy yo, posiblemente yo no sepa que eres tú. Así que espero que,
cuando seas consciente, vengas a decírmelo sin miedo porque lo más probable es
que yo no tenga ni idea de que compartes conmigo ese sueño.
Cuando me encuentres, por
favor, no me dejes ir a pesar de que a veces te entren ganas de matarme, de no
saber nada de mí en esos días en los que ni yo misma me soporto. Porque sé que
no soy nada fácil. Pero si logras ver más allá sabrás mi verdad: que si
consigues que ponga mis ojos en ti, difícilmente los apartaré. Necesito una
razón de peso para ello, y si tú sumas en lugar de restar, poco probable sea
que me quiera apartar de la vereda de tu camino.
Quiero creer que en algún
momento has pensado como yo, y quieres encontrarme. Que no sabes aún como me
llamo ni de qué color son mis ojos, ni si tengo las manos suaves o cómo suena
mi voz dándote los buenos días.
Ojalá. Ojalá alguien que vea
más allá. Demasiada superficialidad, sin darle la importancia que merecen a los
pequeños detalles…
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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
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