Un guerrero de la luz jamás hace trampas, pero sabe distraer a su adversario.
Por más ansioso que esté, juega con los recursos de la estrategia para alcanzar su objetivo. Cuando percibe que está llegando al fin de sus fuerzas, hace que el enemigo piense que no tiene prisa. Cuando tiene que atacar por la derecha, mueve a sus tropas hacia la izquierda.
Si tiene la intención de iniciar la lucha inmediatamente, finge tener sueño y prepararse para dormir. Los amigos comentan: "¡Hay que ver cómo ha perdido su entusiasmo!" Pero él no da importancia a los comentarios, porque los amigos no conocen sus tácticas de combate.
Un guerrero de la luz sabe lo que quiere.
Y no necesita estar explicándolo.

Coelho, un grande, nada más que decir ;)
ResponderEliminarSí! es un crack!
ResponderEliminar