jueves, 7 de abril de 2011

Del llanto a la risa.

   M. llegó llorando. Su cuerpo tenso no dejaba lugar a la relajación que allí se pretendía. "No quiero, quiero irme de aquí", decía en susurros inaudibles mezclados con su llanto. 
Y entonces Ella le cogió las manos, y le llamó por su nombre. Al principio M. no miraba, estaba demasiado perdid@, demasiado preocupad@ por encontrar la salida de aquel lugar. Entonces ella, con voz muy suave le dijo por tres veces "Mírame a los ojos". Al fin M. la miró. En cuanto se estableció el contacto visual, Ella le dijo, de nuevo con una voz suave y tranquila para transmitirle confianza: "No pasa nada, estoy aquí contigo; no te voy a dejar sol@, estoy aquí...". Y M. relajó su cuerpo, dejándose llevar un poco sujet@ de las manos de Ella. Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas, mezcladas con el agua del entorno, pero ya no temblaba porque estaba relajad@. La voz de Ella le siguió hablando, cantarina, animándol@ a hacer eso que no quería y que tanto miedo le daba. Y tras varios minutos, M. comenzó a reír, a hablar: ¡no paraba!. Para asombro de ella y de otros, M. dejó a un lado ese llanto y reía feliz. Una sensación indescriptible trazó el alma de Ella ante este suceso. La confianza, la seguridad y la calma habían hecho que M. dejase a un lado sus temores.

   M. tenía que marcharse: ya era la hora. Pero lo haría riendo. Antes de irse, Ella le hizo prometer que el próximo día que se viesen no vendría llorando, y que si no lloraba, si no lo hacía, jugarían junt@s. M, segur@ de sí mism@, lo prometió, y salió corriendo feliz dirección a la salida. Ella se quedó unos segundos ensimismada, pensando en aquella pequeña criatura a la cual había tranquilizado en apenas 10 minutos y en otros 30 jugaron; Ella se quedó soñando despierta con su vocación real, y con lo que este encuentro suponía: el reafirmar lo que quiere ser y hacer; Ella deseó con todas sus fuerzas que la promesa que M. le había hecho fuese cumplida, para volver a ver en su carita de dos años y medio esa preciosa sonrisa.


3 comentarios:

  1. que decir cuando las palabras sobran, que decir cuando una mirada es lo único capaz de decirlo todo, y es que no cabe duda que mas que tu vocación, lo que quieres ser, ese sueño que rozas con la punta de los dedos y que se que pronto agarrarás con fuerza, es lo que eres realmente, porque has empezado por la parte complicada, por esa que no se cura con ungüentos de ningún tipo, por esa parte que solo una caricia o una mirada cura;
    porque has empezado sanando el interior de aquellos que pasan por tu vida, y es que se que pronto, cuando tu sueño deje de ser un sueño serás el sueño de muchos, y es que será muy duro, pero se que marcarás muchas vidas, porque simplemente eres tu.

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  2. Nos da felicidad ver a otros reir ^^ y mas aun si nosotros somos la causa de su sonrisa
    =)

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  3. Vale Ángel, hazme llorar ='( !!! me has emocionado. Pero en el fondo sé que tienes un poquito de razón...que tal vez las cosas sean así por algo y haya empezado por lo difícil, pero es que como mi hermana soy terca y masoca a veces jajaja ^^

    Sí Patri! Esa mirada, esa risa limpia de niñ@ pequeño...será la fuerza que tendré cuando me falte voluntad para Mi Sueño =) nunca olvidaré a esa criaturita!

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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)