miércoles, 31 de octubre de 2012

Dicen que el tiempo cura...

Por si acaso así no sea, siempre podemos probar con nuestros besos.


Your arms: home, sweet home.

    Hoy es uno de  esos días en los que apetece no salir de casa, y enroscarse bajo la mantita en el sillón, para ver una peli y hartarse a comer palomitas. O aún mejor: hartarme de tus besos. Acariciarte, sentir el calor que desprende tu piel; sentir la electricidad del contacto entre nuestras manos. Y besarte, hasta hartarme (cosa que dudo que suceda). ¿Y he dicho abrazarte? Um, no lo he dicho. Pues eso, abrazarte y no soltarte, darte millones de mimos y que me regales tu calor, ese que me hace sentir como en casa porque...cuando tú me abrazas siento que nada malo puede ocurrir, que estoy en mi refugio: eres mi hogar.



lunes, 29 de octubre de 2012

Sol.

Eres tan grande, tan bueno. ¿El mejor? No lo sé, aunque tienes bastantes papeletas para que la respuesta sea un sí. Eres brillante, como el Sol. Tanto...que a veces pienso que acabaré quemándome con tu calor. Ojalá que no, ojalá pueda volar a tu alrededor sin perder mis alas: esas que tu me regalaste aquella noche, cuando me robaste un beso; las alas para volver a creer.


Good MOM. Good Nurse.

   En mi mente da vueltas algo, de nuevo al escucharlo activó en mi esa parte que duermo con nanas  (que algún día le cantaré a Ellos), para que espere hasta el momento de despertar y será entonces cuando pueda brillar con su intensidad, esa que escondo siempre pero parece ser que con mis actos inconscientes dejo entrever...

  La primera vez que lo escuché fue hace algunos meses, a 3000 kms de casa, de la voz de unos pequeños de once y siete años. Nos lo dijeron a un buen amigo y a mí, pero concretamente la pequeña, cuando la fui a arropar y dar su respectivo besito de buenas noches, me lo dijo: que sería buena madre. En ese momento me quedé sin palabras, sin saber cómo actuar ni qué decir. ¿Cómo una niña tan pequeña puede decirme eso, si ni si quiera tengo hijos? Algo hubo de ver... Quizá, al echar de menos a su madre (que se encontraba algo lejos en ese momento) se aferraba a mí como su apego seguro. Es verdad que yo la cuidaba con todo mi amor, y hablaba con ella de millones de cosas, como si fuese una parte de mi...pero nacía solo. Al igual que con su hermano, ese saltarín de mente tan aguda y avispada. Fueron mis niños durante unas semanas. Y le echo mucho de menos.

   Pero volviendo al tema, hace tan sólo unos días...
Estaba en casa, estudiando (para variar) y llegó aquel de tierras lejanas, amigo de mi compañero, su antagonista en muchas cosas pero a la vez idéntico en casi todo. Se quejaba de un dolor en las lumbares, posiblemente relacionado con otra lesión que ya sufría. En mi mente se encendió esa bombillita que tengo, y se me ocurrió llevarle una bolsita de semillas que, al calentarla y colocarla sobre la musculatura, relaja y alivia bastante el dolor. Cuando se la llevé se sorprendió, y vi a mi compañero mirarme mientras me regalaba una media sonrisa; acto seguido dijo "serás buena madre". De nuevo, mi tiempo se detuvo. No sé cual fue mi expresión, pero los dos chicos me miraron con la verdad escrita en sus ojos, recordándome a mi pequeña niña andorrana. Sin pensarlo si quiera, pregunté por qué decía eso, a lo que su amigo respondió, como si fuese cosa evidente "Oh, porque te gusta cuidar; si no te gustase no estudiarías lo que estudias: serás buena enfermera". Más bloqueada no pude quedarme. Quizá para muchos sea una soberana tontería pero para mí...significa mucho más que un simple halago. Primero, porque deseo con todas mis ganas ser mamá, aunque shh...todavía no puede ser. Y segundo...porque el día de mañana, si dios quiere, vestiré de blanco para cuidar a todo aquel que no pueda valerse por sí mismo, o necesite mi apoyo en algún área que por sí sólo no pueda cubrir. Ah, y con suerte iré contigo, Tananá, en busca de aquellos que necesiten de tu luz y tu brillo: surcando las carreteras a la velocidad de una estrella fugaz. 

sábado, 27 de octubre de 2012

Al niño de la sonrisa le ocurre algo.

   Ella sacude la cabeza, tras haber visto dos imágenes que no la terminan de convencer. Siente que pasa algo, pero no tiene muy claro el qué. Tal vez sean cosas de su imaginación...y para intentar entenderlo, acude a aquellos escritos que una vez guardó, a modo de borrador. Los dos últimos textos le revelan más bien poco, ya que se remiten al pasado y para realmente llegar a saber, a conocer...debería ser ahora, en el presente, el instante de encontrárselo y así, estudiar su mirada y sus gestos. Ella resopla, consciente de que es algo bastante improbable el encontrarse con Él. Y además en toda esta historia hay un tinte contradictorio que lo único que provoca son ganas de olvidar; lo contradictorio es querer saber que le ocurre, y verle, en afán de asegurarse de...¿que todo está bien?¿de que es feliz?. Um...pero Ella no quiere verle tampoco, ¿para qué?. Ella sueña con el Mar, con las Estrellas, con Aquel que la enamora, Aquel con quien sabe que quiere estar. Pero al igual que sabe que quiere estar con quien le roba el sueño, le llena de caricias y la colma de besos...también sabe que es inevitable preocuparse, aunque sea un poco, por quien una vez estuvo hablando hasta la madrugada con ella, y que sin apenas conocerla, supo sin verla lo que le ocurría...

Ella espera, y desea...que esté bien, que no ocurra nada; que con suerte todo esto...sea cosa de su imaginación. 


p.d: por tu orgullo sé que no acudirías a mí si lo necesitases, pero si por alguna razón te apeteciese hablar creo que sabes dónde encontrarme. Al igual que deberías saber que no voy a juzgarte, como muy probablemente hicieron otros conmigo. Estés donde estés...un abrazo.



miércoles, 24 de octubre de 2012

Un "tengo ganas" que quiere decir "lo necesito".


Cansada.

De todas y cada una de esas personas a las que parece que hay que justificarles todo. Sí, sí, esas que dan por sentado algo, o lo dan por hecho sin preguntarse qué ocurre. Comienzan a actuar del modo en el que lo hacen de repente y claro, ellos a tí no te entienden pero tú a ellos si tienes que entenderles. Una mierda. Lo siento pero hoy estoy realmente enfadada. Y eso que no sé ni la mitad de la historia, pero...es lo que hay: así me siento. Estoy cansada ya. Y de paso citar la pena, penita, pena...que me da todavía cuando me cuentan (y confirmo con mis ojos) esas cosas tan .... (no encuentro adjetivo que las defina, ¿penosas quizá?) que escribes. ¿Madurez? Claro, claro...siempre yo la inmadura. Creo que no te has dado cuenta que con tus comentarios eres tú quien luce algo más niño. De nada ;) 


martes, 16 de octubre de 2012

La escalera.

   Hace algunas noches me sorprendiste, posiblemente sin tú mismo planearlo, diciendo dos palabras que se me clavaron en la mente y no salen de ahí. Recuerdo tu mirada, tu voz apagándose mientras lo decías...como si tuvieses miedo o no quisieras decirlo por algo. Pero supe que en el fondo lo sentías, del mismo modo que me paralicé porque yo en el fondo también lo siento. Cada día más y poquito a poco. 

   A la noche siguiente, atreviéndome un poco a romper esa contención que muchas veces me autoimpongo, te pregunté acerca de tu miedo. Y tú me contaste la historia de la escalera...


"Cuando uno cae por una escalera, la siguiente vez va con algo de miedo, por no querer volver a caer. Poco a poco, a base de subir y bajar escaleras, uno vuelve a coger confianza. Y, al fin, acaba por perder el miedo."

   Poco a poco confiamos, no solo tú si no yo también. Poco a poco creemos que sí, que puede ser. Y aunque una vez, o tal vez incluso dos, saliese mal...ahora no tiene por qué. 

   ¿Y sabes por qué sé que esta vez será diferente? Por todas esas veces en las que me dices que ojalá nos hubiésemos encontrado antes (aunque posiblemente de haber sido así no te hubieses fijado en mí), por cada vez que te miro y veo en tí algo que en nadie más encontré, por esa ternura y esa paz que me inspiras. 

♥.

miércoles, 10 de octubre de 2012

d.e.s.t.i.n.y


No es normal; nada de esto es normal.
Tú no eres normal, no lo que provocas...
¡¡Ojalá!!

¿Peeeerdona?

Oh dios...este mundo es un soberano pañuelo.
Tú, si tú...¿por qué me lees?
Uuummm...