“Era una sonrisa que encerraba una tristeza profunda, quizás la pérdida de algunos sueños, un cúmulo de ilusiones rotas, algunas promesas quebradas y el dolor producto de cicatrices en el alma, con una nostalgia y melancolía tan palpalbles que traspasaban como dagas invisibles el rictus semi alegre de la boca; todo eso me lo revelaron esos ojos tristes que no acompañaban la sonrisa, su gesto incompleto y el semblante de quién está seguro que solamente esta de paso en esta vida, pero que sabe que se pueden hacer mejor las cosas.”
Yes, I need a break. Why? I can't explain, and I don't want do it. I only need time...but I don't know if it will be enough. I need...I don't know what I need. I'm so confused...
No se puede explicar. Porque para algo tan grande y que causa tanto dolor no hay palabras. De todos modos dará igual, seré yo la mala. Así de simple, dejémoslo en que soy lo peor, en que no tengo corazón. Así todo el mundo contento, ¿a que sí? Total, a nadie le interesa lo que a mi me ocurre, nadie escuchará de mi boca mi sufrimiento...porque, total, ¿para qué? Para qué preguntar...para qué empatizar... Osea, es impensable. ¿Cómo Ella, la de la sonrisa eterna, va a estar mal? No, que va...Ella es de piedra...psché!.
Además, siempre será más sencillo sonreír y aparentar que no ocurre nada. Así es mejor, y lo que es más guay aún es que no se nota. Quizá algun@s se den cuenta pero...voy mejorando con mis dotes de actriz. LLegará el día en que nadie, absolutamente nadie, sepa que ocurre. Porque lo que me pasa me pertenece solo a mi. Soy dueña de mi silencio.
...bailaba bajo la lluvia, sin que importase nada...
Creía que esa noche no se encontraría de frente con sus ojos, pobre ilusa. Cuando menos lo esperaba, apareciste de la nada. Y ella no pudo evitar que por un momento su cuerpo y su mente se bloquease, "¿por qué ahora, aquí, hoy...?" se repetía. No creyó que fuese el momento, ni el lugar. Pero nunca podemos elegir los instantes para que ocurra lo que deseamos. Lo intentó asimilar lo más rápido posible, y al final... La noche transcurrió. Ella no le recordaba tan guapo. No recordaba que esos ojos pudiesen brillar tanto, menos recordaba que no quisiesen mirar de cerca. Había olvidado la calma que le transmitía su sonrisa. Se atrevió a contarle algo. Aunque posiblemente él lo supiera ya. Ella recuerda fragmentos de esa noche, de menos a más, en los que intercambiaron dos o tres palabras...y no olvida sus gestos, sus miradas perdidas en el infinito, cuando apretaba la mandíbula o se mordía el labio. Algo le ocurría. Y no olvida aquel momento en el que supo que él se encontraba lejos, muy lejos de allí. Él mismo lo reconoció...y ella pensó que mejor sería no decir nada más, pues todo sobraba. Y él acabó marchándose calle abajo. Si ella hubiese sido otra hubiera ido tras él pero...algo le dijo "déjale". Ella no quiere molestarle... Muchas fueron las sorpresas aquella noche, sobre todo porque ciertas personas demostraron algo que no se creía posible, además otras dijeron cosas que jamás Ella esperó escuchar salir de su boca y al final...tuvo que hacerle caso a quien le dijo que no la dejarían sola. Y terminó por regresar a casa junto a ellos. Pero no quería...no quería volver a encontrárselo a Él frente a frente. No sabía que ocurría, y simplemente no quería...no quería meter de nuevo la pata, porque siempre que intenta hacer algo bien acaba estropeándolo todo. LLegó a casa al fin... Dio las gracias y pidió disculpas... Anotó los mil y un detalles de la noche, las mil y un cosas que se guarda para sí y no reflejará en ningún otro sitio que no sea en esa hoja de papel guardada en su libreta de frases... Ni si quiera podrás leerlo aquí. Lo que ocurrió y vio con sus ojos...guardado en su mente está. Sólo saben quienes allí estuvieron, Ella...y yo. Tras cuatro hojas escritas, se zambulló en su cama para abandonarse al sueño, que poco a poco la vencía... Durmió durante horas, soñando cosas con y sin sentido. Y al final de la tarde, una voz la despertó. Fue entonces cuando abrió los ojos y se encontró con lo último que le apetecía ver.
Al fin pude escuchar tu voz, me llamaste y compartimos más de una hora (que muy corta se nos hizo) de risas, bromas, anécdotas, un poco de aquí y un poco de allá...
No imaginé cuando apareciste en mi vida que te llegaría a apreciar tanto como lo hago hoy,
no soy persona de escribir dedicatorias así como así pero, amiga mia...tú la mereces. Desde un primer momento me transmitiste algo bueno, y realmente ahora meses después puedo comprobarlo, después de chatear todas las noches y contarnos mil y un cuentos. Sé que guardas en tu interior cosas muy buenas, sé que eres de lo más observador que existe y sé también que no necesitas estar aquí, viendo lo que ocurre, para darte cuenta de todo. Agradezco esas horas de charlas mudas: mudas porque no hablábamos, si no que escribíamos... Cuantas noches que no pude dormir y tu me leías, me aconsejabas desde el cariño...y así, te fuiste ganando un pedacito de mi corazón, por esa nobleza y bondad que tienes: porque te haces querer.
Espero y deseo verte pronto, no sabes las ganas que tengo de abrazarte (aunque ya te lo he dicho, que tengo muuuuuuuchas ganas de estrujarte). Mientras estemos lejos, siempre nos quedará...el teléfono.
Gracias por la llamada. La sonrisa, y la alegría por escucharte me durará varios días =D
Caminaban
bajo la luz de aquel atardecer, en el que el sol jugaba a esconderse entre las
nubes del horizonres, y llegaba un brisa
suave que traía consigo el olor a sal…
☆
- Algún día – dijo la joven de ojos color mar – llegará alguien que dé con la
tecla.
-
Eso te lo dejo para ti, que eres muy piano – respondió la de los ojos color
canela.
-
Bueno…siempre puede llegar alguien que sepa tocar las cuerdas… - dijo la primera,
enarcando una ceja y luciendo una media sonrisa-risa.
-
Sí, pero como bien sabes ese instrumento es de los más difíciles de tocar, es
muy difícil que suene afinado – contestó muy seria la segunda - Pueden intentar
tocarlo, incluso hacer que suene…pero si no saben cómo hacer que afine…es igual
que nada.
☆
Canela
estaba perdida. Como nunca antes. Mar se lo dijo. Y también que por su afán de
encontrarse más y más se perdía. O eso creyó entender Canela. …
ஐ
Canela
se sienta en la ventana. Mira hacia fuera, las luces, la vida. Por un momento,
cuando estaba con Mar, deseó algo que hacía tiempo que no deseaba, algo que
deseó una vez cuando era muy, muy pequeña: que la vida se detuviese, y que solo
ella siguiese en movimiento. Imaginó en aquel instante que, por un momento, los
coches se detenían en medio de la calzada, las personas que por allí paseaban se
quedaban heladas como si fuesen estatuas, la espuma blanca del oleaje quedaba suspendida
en el aire tras estrellar contra las rocas… Por un instante, deseó que el mundo
se detuviese, para echarse a dormir, sin que importase nada más. Como dijo
Mafalda, “Paren el mundo, que me quiero bajar”, piensa mientras cierra los ojos
y escucha el murmullo de la noche, en este mismo instante en el que escribo
estas palabras.
+ Te pasas el tiempo curando a la gente, pero ahogas tus heridas en el alcohol de tus propias lágrimas, ¿por qué?
- No te preocupes por eso, me parece que hoy tenemos que bajar a la ciudad, hay un cumpleaños que festejar, ¿verdad? - dice ella, esforzándose por sonreír.