...bailaba bajo la lluvia, sin que importase nada...
Creía que esa noche no se encontraría de frente con sus ojos, pobre ilusa. Cuando menos lo esperaba, apareciste de la nada. Y ella no pudo evitar que por un momento su cuerpo y su mente se bloquease, "¿por qué ahora, aquí, hoy...?" se repetía.
No creyó que fuese el momento, ni el lugar. Pero nunca podemos elegir los instantes para que ocurra lo que deseamos. Lo intentó asimilar lo más rápido posible, y al final... La noche transcurrió. Ella no le recordaba tan guapo. No recordaba que esos ojos pudiesen brillar tanto, menos recordaba que no quisiesen mirar de cerca. Había olvidado la calma que le transmitía su sonrisa.
Se atrevió a contarle algo. Aunque posiblemente él lo supiera ya.
Ella recuerda fragmentos de esa noche, de menos a más, en los que intercambiaron dos o tres palabras...y no olvida sus gestos, sus miradas perdidas en el infinito, cuando apretaba la mandíbula o se mordía el labio. Algo le ocurría.
Y no olvida aquel momento en el que supo que él se encontraba lejos, muy lejos de allí. Él mismo lo reconoció...y ella pensó que mejor sería no decir nada más, pues todo sobraba. Y él acabó marchándose calle abajo. Si ella hubiese sido otra hubiera ido tras él pero...algo le dijo "déjale". Ella no quiere molestarle...
Muchas fueron las sorpresas aquella noche, sobre todo porque ciertas personas demostraron algo que no se creía posible, además otras dijeron cosas que jamás Ella esperó escuchar salir de su boca y al final...tuvo que hacerle caso a quien le dijo que no la dejarían sola. Y terminó por regresar a casa junto a ellos. Pero no quería...no quería volver a encontrárselo a Él frente a frente. No sabía que ocurría, y simplemente no quería...no quería meter de nuevo la pata, porque siempre que intenta hacer algo bien acaba estropeándolo todo.
LLegó a casa al fin...
Dio las gracias y pidió disculpas...
Anotó los mil y un detalles de la noche, las mil y un cosas que se guarda para sí y no reflejará en ningún otro sitio que no sea en esa hoja de papel guardada en su libreta de frases... Ni si quiera podrás leerlo aquí. Lo que ocurrió y vio con sus ojos...guardado en su mente está. Sólo saben quienes allí estuvieron, Ella...y yo.
Tras cuatro hojas escritas, se zambulló en su cama para abandonarse al sueño, que poco a poco la vencía... Durmió durante horas, soñando cosas con y sin sentido. Y al final de la tarde, una voz la despertó. Fue entonces cuando abrió los ojos y se encontró con lo último que le apetecía ver.
No creyó que fuese el momento, ni el lugar. Pero nunca podemos elegir los instantes para que ocurra lo que deseamos. Lo intentó asimilar lo más rápido posible, y al final... La noche transcurrió. Ella no le recordaba tan guapo. No recordaba que esos ojos pudiesen brillar tanto, menos recordaba que no quisiesen mirar de cerca. Había olvidado la calma que le transmitía su sonrisa.
Se atrevió a contarle algo. Aunque posiblemente él lo supiera ya.
Ella recuerda fragmentos de esa noche, de menos a más, en los que intercambiaron dos o tres palabras...y no olvida sus gestos, sus miradas perdidas en el infinito, cuando apretaba la mandíbula o se mordía el labio. Algo le ocurría.
Y no olvida aquel momento en el que supo que él se encontraba lejos, muy lejos de allí. Él mismo lo reconoció...y ella pensó que mejor sería no decir nada más, pues todo sobraba. Y él acabó marchándose calle abajo. Si ella hubiese sido otra hubiera ido tras él pero...algo le dijo "déjale". Ella no quiere molestarle...
Muchas fueron las sorpresas aquella noche, sobre todo porque ciertas personas demostraron algo que no se creía posible, además otras dijeron cosas que jamás Ella esperó escuchar salir de su boca y al final...tuvo que hacerle caso a quien le dijo que no la dejarían sola. Y terminó por regresar a casa junto a ellos. Pero no quería...no quería volver a encontrárselo a Él frente a frente. No sabía que ocurría, y simplemente no quería...no quería meter de nuevo la pata, porque siempre que intenta hacer algo bien acaba estropeándolo todo.
LLegó a casa al fin...
Dio las gracias y pidió disculpas...
Anotó los mil y un detalles de la noche, las mil y un cosas que se guarda para sí y no reflejará en ningún otro sitio que no sea en esa hoja de papel guardada en su libreta de frases... Ni si quiera podrás leerlo aquí. Lo que ocurrió y vio con sus ojos...guardado en su mente está. Sólo saben quienes allí estuvieron, Ella...y yo.
Tras cuatro hojas escritas, se zambulló en su cama para abandonarse al sueño, que poco a poco la vencía... Durmió durante horas, soñando cosas con y sin sentido. Y al final de la tarde, una voz la despertó. Fue entonces cuando abrió los ojos y se encontró con lo último que le apetecía ver.

A esto le queda mejor de titulo LA REGALADA DE LA NOCHE.
ResponderEliminarRegalada de la noche? Sólo se me ocurre con esa frase una cosa que hicieron que los ojos de cierta persona se abriesen como platos. Pero ah, eso lo puedes saber tú? acaso estuviste allí?
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