sábado, 31 de marzo de 2012

Va a doler.

No he saltado aún, aunque estoy dispuesta a hacerlo. O al menos, eso creo. Y presiento que va a doler lo inimagible. Además, me da miedo que no haya vuelta atrás. Un abismo que saltar da respeto, más si lo tienes delante de tí, negro como la peor noche sin estrellas y profundo como el océano. Impone. No tengo forma de protegerme, de asegurar que no caeré. No tengo ni una triste cuerda a la que agarrarme. Este salto es cosa mía. Sólo puedo hacerlo yo. Tengo que afrontarlo. Pero mi conciencia, burlona, me susurra "va a doler, va a doler, va a doler...". Espero resistir, que mis huesos no se estillen y lo más importante: que mi corazón no se pare.



Angustia.

Ese dolor en la boca del estómago. Latidos, tan fuertes. No saber que pasa. Y simplemente sentir angustia...




Y...quién sabe, en realidad...?

viernes, 30 de marzo de 2012

Heart VS Mind

Para saber a dónde pertenece tu corazón, ve a dónde tu mente se distrae.



jueves, 29 de marzo de 2012

Si realmente me conoces sabes de lo que soy capaz, que si quiero, puedo saberlo. Mide tus palabras, un paso en falso y podré saber cualquier cosa.
El secreto está en los pequeños detalles.



miércoles, 28 de marzo de 2012

Running.

   Hace un par de horas me decidí a salir a la calle, a correr. Encendí mi mp3 y me coloqué los cascos, en un intento de abstraerme del mundo y solo concentrarme en dar un paso detrás de otro, a un determinado ritmo acorde a mi respiración, para ajustar cada latido... Comencé muy suave, porque aún no tengo la resistencia que me gustaría. La música que reproducía mi mp3 me animaba a acelerar el trote, con su ritmo y alegría. Acabé haciéndolo, y mantuve el ritmo durante un par de minutos, hasta que sentí esa punzada en el costado. Me costaba respirar, así que eché a andar a paso veloz; detenerme: jamás. A poco me recuperé eché a correr de nuevo, fijando la mirada en el horizonte y con la firme idea de llegar hasta el final. Y lo hice. En mi reproductor sonaba entonces una de tantas canciones que últimamente escucho, la cual me hizo recordar cosas que hasta ese momento no había evocado en mi mente. Apreté los dientes, deseché pensamientos y seguí mi camino, corriendo sin parar, sintiendo la brisa fresca en la piel de mi cara, los labios algo resecos y pequeñas punzadas en mis piernas. Daba igual, no pensaba parar al menos en un rato. Me marqué mi objetivo, fui a por él. Lo logré, y de vuelta a casa pensé en que debo coger esta costumbre como un ritual, ya que me libera de todas las cargas que pueda llevar en el momento que corro y no pienso en nada más. 

(Runaway)

martes, 27 de marzo de 2012

¿Piensas dejar de suspirar alguna vez?

Me basta...

...con una sonrisa a medianoche.
No necesito nada más. No pido excesos. Con ese pequeño detalle...soy feliz.

lunes, 26 de marzo de 2012

Soñar.

Y sonreír  (porque te roban una sonrisa)
Y encontrar esas fotos de quinceañeros enamorados (suspiras)
Y pensar que por qué no duermes. (Son las 2.57 de la mañana...)
Porque como bien dice J. Acosta "cualquier tonteria, seguir hablando un rato más" (dicen que cualquier escusa es buena) 
Y finalmente pensar...que tienes un problema. (es esa letra del abecedario!)



Y vuelve...

Y sonrío como una idiota.
Mal Lunn. Muy mal.



Y dice aquello. Y tú...tú no sabes ni qué pensar.

Tú.

Ya estás otra vez.
No puede ser.



Mejor dicho, no debe ser.