Veo como se le va la mirada a la nada, perdida.
Tal y como ella se siente ahora mismo.
Vuelve a querer solo dormir, pero cuando duerme se despierta asustada y a veces, llorando.
Está volviendo a hablar en sueños.
Por eso, por esas pesadillas que la persiguen, le dan las tantas sin dormir, acompañada por el insomnio. Ese que una vez fue quien le hizo sentarse a escribir en la medianoche, cuando a pesar del cansancio no era capaz de entregarse a los brazos de Morfeo.
Me cuenta que, muy a su pesar, está siendo consciente de que la única forma para dormir, o al menos dejarse ir en la madrugada al mundo de los sueños, es si siente que él respira a su lado. Sólo cuidando su sueño es cuando siente que es capaz de reposar, aunque no sea del tirón porque no sea su cama. Me dice que le da igual, que le vale mil veces más abrir los ojos y verle sonreír en sueños, sentir el calor de su piel cerca de la suya como de una hoguera se tratase...
Ella piensa...
Demasiado.
[no pienses tanto]










