domingo, 3 de marzo de 2013

amigO.

Lo descubrí hace un par de noches, y ahora al releer entradas antiguas me ha quedado más claro: amigo como él no voy a tener jamás; que me conociese tanto y supiese con una jodida mirada qué me ocurría. 
Y muy a mi pesar también sé cuál fue el error, el confundirse...porque no debimos ser nada más que amigos.
Echo de menos a mi amigo. No a lo que fue después. A-MI-GO. A ese que me llamaba y con el que podía hablar durante horas, y cuando me pasaba algo era el primero en saberlo; ese que perdí aquel mayo, cuando dimos un paso más. Porque después de eso desapareció. No volvió a tratarme igual, ni a escucharme. Cada día se alejaba más. Una pena...quizá si no hubiésemos sido, seguiríamos siendo. 


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