lunes, 7 de mayo de 2012

LaLuna

Me contó un secreto la otra noche, susurrando que fuese hasta donde te hallabas; no en vano era la noche en la que más cerca estaba de la Tierra, más llena, más grande y brillante...
No me decidí a ir a buscarte, porque en cierto modo sabía que no me recibirías en la puerta de tu casa... Pero desde las alturas, mientras contemplaba las luces y a esa Luna imponente sobre el valle hice algo; no sé si te llegó aquel beso volado que mandé en tu dirección...
Y con la intención de acercarme más a la Luna, de encontrar al menos una respuesta para mis millones de preguntas...llegué cerca de ese bosque en el que tanto adoro perderme, y me planté en medio del camino, con las luces apagadas y solo la Luna brillando sobre mi cabeza, junto con alguna que otra estrella que, tímida, se atrevía a titilar al compás de mis latidos, mientras te pensaba...


3 comentarios:

  1. Los secretos son la salsa de la vida. Sin ellos seríamos seres insulsos, sin ningún tipo de atractivo y me niego en redondo a pasar al rango de ser mediocre. Pongo a dios por testigo que nunca contaré mis secretilllos, podrán utilizar los más avanzados métodos de extorsión pero no lo lograrán. Seré fuerte, resistiré temporales y tempestades y no sacarán ni un solo sonido de mi boca sellada por el convencimiento y la determinación de llegar a ser un ser humano extraordinario.

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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)