Hace casi un mes, la niña del
café escribía acerca de ojos cerrados, concretamente de un “ciego” que no
quiere ver, y cielos llenos de estrellas. Hace unas noches, apenas dos o tres,
la niña del café miraba, cerca de aquel llano en el cual las meigas bailaban,
un cielo estrellado. Con aquel “ciego” particular.
…había
magia en esos bosques…
Anticiparse. Otra de las
cosas acerca de las que Miss Cafeína escribió. Y es curioso. Porque aquello que
vaticinó, se ha “cumplido”. Quizá sea verdad eso que alguien no hace mucho le dijo, acerca de su extremada sensibilidad...para ver más allá.
Todo
aquello que no la concierne a ella, se va sucediendo.
Y lleva días presintiendo de
nuevo a ese ángel que su reloj detuvo cierta noche. No sabe por qué, pero según le leo en la
mirada entiendo que lo que transmite es bueno.
La palabra que parece que susurra el viento es Calma.
Esa y
no otra.
Pues ojalá aciertes. Algo me
dice que pronto nos veremos en sueños. Como aquella noche de abril. Veremos qué
es lo que me tienes que contar esta vez. Cantando una Isa te espero,
recordando...






