miércoles, 19 de agosto de 2015

Con C de Coincidencias.

Hace casi un mes, la niña del café escribía acerca de ojos cerrados, concretamente de un “ciego” que no quiere ver, y cielos llenos de estrellas. Hace unas noches, apenas dos o tres, la niña del café miraba, cerca de aquel llano en el cual las meigas bailaban, un cielo estrellado. Con aquel “ciego” particular.  

…había magia en esos bosques…


Anticiparse. Otra de las cosas acerca de las que Miss Cafeína escribió. Y es curioso. Porque aquello que vaticinó, se ha “cumplido”. Quizá sea verdad eso que alguien no hace mucho le dijo, acerca de su extremada sensibilidad...para ver más allá. 

Todo aquello que no la concierne a ella, se va sucediendo.

Y lleva días presintiendo de nuevo a ese ángel que su reloj detuvo cierta noche.  No sabe por qué, pero según le leo en la mirada entiendo que lo que transmite es bueno.  La palabra que parece que susurra el viento es Calma.

Esa y no otra.


Pues ojalá aciertes. Algo me dice que pronto nos veremos en sueños. Como aquella noche de abril. Veremos qué es lo que me tienes que contar esta vez. Cantando una Isa te espero, recordando...


martes, 30 de junio de 2015

sábado, 20 de junio de 2015

prefiero ser tus alas a ser clavo en tu pared.


why do you cry?

Well, I know my English isn't good, but it doesn't matter. Because I don't really want that you know...

At first, you aren't ready to know about it.
Secondly, I think that you don't wanna know...
And third, I prefer that all keep going like always.

A.O.S.

lunes, 1 de junio de 2015

Después de las 2 am no pasa nada bueno...

Ya decían que no, que después de cierta hora no puede pasar nada bueno. Que las dos de la mañana es el punto de inflexión. Si bebemos, decimos burradas sin sentido y esos mensajes que jamás debieron ser enviados aparecen en la bandeja de entrada de aquella persona que nos rondaba la mente en el momento de lanzarlos. O de repente puede ser que sea la hora que marque una conversación inesperada con quien menos te imaginas, y acerca de temas más inimaginables aún. Puede ser que te halles estudiando para un examen y te descubras extrañando a algún alma que te remueve por dentro...y no lo quieras reconocer. Y quizá te hacían ya durmiendo, pero una imagen vale más que mil palabras y llega tanto o más como un beso volado servido de desayuno a los ojos que lo contemplen la mañana siguiente. 
Puede ser que odies infinitamente, pero odiar significa dar demasiada importancia. Tú eliges qué la tiene. 



Tiempo... gracias por darme la razón.
Junio empieza interesante...







domingo, 31 de mayo de 2015

Cuando me encuentres.

Cuando me encuentres.

En ese momento, en el que sepas que soy yo, posiblemente yo no sepa que eres tú. Así que espero que, cuando seas consciente, vengas a decírmelo sin miedo porque lo más probable es que yo no tenga ni idea de que compartes conmigo ese sueño.

Cuando me encuentres, por favor, no me dejes ir a pesar de que a veces te entren ganas de matarme, de no saber nada de mí en esos días en los que ni yo misma me soporto. Porque sé que no soy nada fácil. Pero si logras ver más allá sabrás mi verdad: que si consigues que ponga mis ojos en ti, difícilmente los apartaré. Necesito una razón de peso para ello, y si tú sumas en lugar de restar, poco probable sea que me quiera apartar de la vereda de tu camino.

Quiero creer que en algún momento has pensado como yo, y quieres encontrarme. Que no sabes aún como me llamo ni de qué color son mis ojos, ni si tengo las manos suaves o cómo suena mi voz dándote los buenos días.


Ojalá. Ojalá alguien que vea más allá. Demasiada superficialidad, sin darle la importancia que merecen a los pequeños detalles… 

Cuando te encuentre.

Cuando te encuentre.
En ese momento en el que sepa que tú también los quisiste. Que no existieron, pero que los deseabas. ESE mo-men-to. Cuando te encuentre... Espero saber que tú también les soñabas (a tu manera). Yo siempre les quise. 

Sé que tres son multitud, pero no deseches a mis niños y la pequeña. Nuestra. Tuya. Ella, que te va a adorar por encima de todo. Hasta de mí. Lo sé... 

Ojalá te encuentre. Lloro por no saber si estás cerca, o lejos. O por si nunca te encontraré. Siempre les quise. A nuestros pequeños... 

Ojalá tú. Algún día. Yo. Algún día, también. 


Siempre os he querido, mis querubines. Mamá os echa de menos, aún sin existir. Y está buscando a papá...