viernes, 19 de abril de 2013

Se acerca su primavera...

Se sienta a escuchar la melodía del piano que de trasfondo suena. Afuera, la ciudad en movimiento: los coches, la gente, los aviones que pasan sobre su cabeza... El piano la transporta lejos, a un bosque, a las montañas... Quizá, por su expresión, casi que roza con la punta de los dedos las nubes, esas en las que se esconden sus ángeles. Sonríe triste. La echa demasiado de menos, como todas esas veces en las que pierde fuerza y necesita sus abrazos. 

Sacude la cabeza, e intenta dejarse llevar por la música. In creccendo... Su estómago se revuelve con cada stacatto, con cada trémolo de las cuerdas que acompañan al teclado. Mira la tecla "esc" con cierto anhelo... 

Se pregunta qué pasará la próxima semana, dónde estará el lunes... Y de ser así, cómo tendrá que afrontarlo. La duda la mantiene en vilo, pero a la vez tiene ganas... Se contradice, pero en el fondo quiere volcarse en ellos, para olvidar un poco al resto del mundo que tanto le daña. Ellos, indefensos, se merecen lo mejor. Lo sabe, y sonríe: quiere estar en ese cielo. 

En semanas pasará otra más: se acerca su primavera. Otra más para sumar...o restar, según se mire. Ella prefiere las sumas porque implica el signo "+" que le recuerda a ser positiva, a ir hacia delante. Mira al cielo, sonríe y decide que hoy también se vestirá con sonrisas y no preocupará al resto del mundo. Lo intentará...porque ella sí es capaz de luchar por lo que cree. Un reto...contra sí misma.


lunes, 8 de abril de 2013

15.

Once upon a time...
You and Me.
Together.


...Ca...

I cried thousand tears.

And finally I learned that I can't do anything

I know you never come back.
But I know that you live in the stars.
You live in Me.




15
years
without 
YOU.






my angel.

jueves, 4 de abril de 2013

"El definitivo"

Las palabras de La Casi Enfermera resuenan aún en mi mente. Soy capaz de ver su cara, su sonrisa cuando me dijo eso mientras hablábamos un poco de todo, en ese ratito que pasé por la cruz. Aparejando apuntes, esos que ella utilizó en su día, nos contamos un poco cosas del día a día: de sus prácticas, los pacientes... Y la verdad que admiro como lo relata porque se denota esa pasión por la profesión como aquel curso 2005-2006 en el que la conocí y ambas dijimos que queríamos serlo con todas nuestras ganas. Quizá esa pasión haya aumentado, porque al ir conociendo El Sueño, más y más te enamoras... Por que sí, esto es así: te enamoras cada día que estudias un poco más, cuando haces prácticas y lo vives... Lo sabes, sabes que está para tí y es lo tuyo. Y ella es de esas, de las que hace las cosas porque le nace, con la delicadeza que se presta, con una sonrisa no solo en la boca sino tambien en la mirada; ella es una enfermera nata. Y repito, la admiro. Ojalá algún día coincidamos en un equipo de trabajo, pues estoy segura que será un lujo trabajar con ella. 

Me desvío del tema, pero La Casi Enfermera lo merece. Retomando...mientras nos contábamos anécdotas y reíamos un poco comiendo chocolate y almendras, se unió a nosotras La Casi Física, otra chica increíble que tengo la suerte y placer de conocer. Las tres hablamos durante un rato...y, de forma casi inevitable, Le nombré. Casi Enfermera sabía de Él porque días atrás nos vimos y le conté un poco como iba todo. Y como no, parte de razón por la que no se me caiga la sonrisa que llevo por vestido es Él, que forma parte de mi vida. Le conté muy poco...pero hoy le vio en fotos. Hablé de su forma de ser, de tratarme, de aguantar mis estallidos cuando todo se me desborda, la manera en la que cocina, cómo es con los niños pequeños... Y algo en mi cambiaba mientras decía todo esto, todas y cada una de las cosas de él que me remueven por dentro, a la vez que pensaba en sus defectos que también me enamoran porque le hacen ser como es, y yo no le cambio por nadie. Las chicas, tras ver sus fotos, se quedaron extrañadas porque no les sonaba de nada. En cambio al ver a su hermana ambas supieron: las dos la conocían, una del colegio y la otra de las prácticas de primer curso. ¡El mundo es un pañuelo! Les dije que yo tampoco sabía en un inicio de Él, y es verdad. No le recordaba para nada. Es más cuando al fin le ubiqué y supe dónde le había visto por primera vez...mis recuerdos volvieron a aquellos años en los que bailaba sin que me preocupase otra cosa, aquellos años en los que al terminar la danza Él y otros llegaban reclamando espacio para botar un balón. Eran aquellos años en los que no me preocupaba por chicos, y mucho menos por uno que era tan mayor para aquel entonces, con el mar en su mirada además.

Tras hablar un poco de todo, no recuerdo en que parte de la conversación, Casi Enfermera me dijo que el sería el definitivo, que sí. Y tan segura y convencida lo dijo que, una hora después aquí sentada frente a la pantalla, sonrío como no lo hice cuando lo dijo: tonta perdida. Y en mi mente rezo "ojalá". Porque cansa el camino y el caer una y otra vez. Porque nos encontramos de casualidad y posiblemente sea por algo. Porque no me gustaba el mar tanto como ahora. Porque las zarzas se están enredando. Porque son siete los años. PORQUE NO ENCONTRARÉ A NADIE MEJOR QUE ÉL.





miércoles, 3 de abril de 2013

Escuché su voz cuando dijo...

“cuando llegue tu hora te estaré esperando; 
pero hasta entonces niña: vive la vida tanto como puedas” 


viernes, 29 de marzo de 2013

"Deberías leerlo"

Pero no tengo manera de hacértelo llegar. 
Espero que todavía frecuentes este sitio...y lo encuentres.



it's time..


Now don't you understand
That I'm never changing 
who I am?


lunes, 18 de marzo de 2013

imu.


Echo mucho de menos el tener un momento para tí, para mí: para los dos; extraño el tumbarme a tu lado sin tener preocupaciones, tan sólo la de contar cada subida y bajada de tu pecho cuando respiras... Sólo quiero preocuparme del tacto de tu piel, de su calor. De las caricias que me das. Del latido de tu corazón.


te echo de menos.

jueves, 14 de marzo de 2013

lunes, 11 de marzo de 2013

Ganas de vomitar.

Que yo no sé si son los nervios.
O si tal vez es lo que callo.
Puede ser que sea el pasado,
que cuando le apetece venir a saludar
embiste en la boca del estómago
y me deja sin aire para respirar.