Ahora que duermes y no puedo tenerte a mi lado, ahora que te sumes en tus sueños y yo me quedo al otro lado del teléfono...enciendo mi reproductor de música y me dedico a escribir. Estrujo mi mente un poquito, para encontrar las palabras que expresen todo lo que quiero decir, porque quiero escribirte, quiero describirte.
Últimamente no dejo de sonreír, ¿por qué será? =) Estando contigo es imposible no hacerlo, porque provocas que en mi cara se forme una gran sonrisa, reflejo de lo bien que me siento a tu lado. Y eres capaz también cuando no estás de hacerlo, porque recuerdo cada momento contigo e igualmente nace en mi esa sensación indescriptible, que deriva en que en mi mirada se refleje que algo en mi interior se remueve...y mi sonrisa termina de contar el secreto que guardo tan celosamente: Tú.
En menos de tres días han sucedido acontecimientos que, por mucho que quiera, no soy capaz de relatar por completo. Sólo sé que los pienso y tiemblo, presa de la sensación, ESA sensación que tú provocas en mí.
He de decir (y no puedo callar) que adoro improvisar contigo. Me gusta no tener un plan bien definido, y sobre la marcha inventar qué hacer. Como esa tarde en la que teníamos en mente ir al paraíso y acabamos en busca de aquello que necesitaba arreglar, terminando al final del día en una preciosa playa de cayados en la que me enseñaste un poco de mar, disfrutando entre las aguas seguidos por los pececitos tan curiosos que jugaban entre nuestras aletas...y al final, una puesta de sol increíble, que invitaba a imaginar. Lo increíble e inesperado fue al caer la noche, con un perfecto cielo estrellado sobre nuestras cabezas y escuchando al mar: sucedernos; bucear en tu mirada y tu también, quizá, perderte un ratito en la mía, con un poco de lluvia de besos y tormentas de caricias...
Bailar. Adoro bailar contigo, en cualquiera de los contextos que podamos imaginar. En la plaza, riendo y dando vueltas, aunque no fuésemos al ritmo de la canción, ¿qué más da? Estamos juntos y para mí eso es lo verdaderamente importante: el compartir contigo esos momentos. Cómo no, volviendo a decidir improvisadamente qué hacer, fuimos hasta donde el esqueleto de ballena se encuentra y durante un rato hablamos de todo un poco...y luego nos fuimos allí donde poca gente nos conocía a bailar =) a dar vueltas sin sentido, pero a disfrutar. Y de vuelta...shh. La vuelta es cosa nuestra. Sólo decirte que gracias por la conversación en aquel muro de piedra, no sé si eres capaz de imaginar lo importante que es para mí el que hablemos todas esas cosas.
Sabes que me encantaría abrazarte mientras duermes; me muero por mirarte mientras sueñas. De momento no puedo, por lo que una pequeña dosis de paciencia no me viene mal =). Duerme mi mar, descansa después de esta intensa semana de oleaje y deja que sus aguas se calmen. Te mando mi abrazo para que te arrope, y un suave beso en tus labios para que te haga soñar.