Estábamos juntas, disfrutando de una agradable brisa y una rica merienda, cuando vimos lo que vimos. Fue cómico, bastante gracioso, coincidente. Pero "eso" no nos vio. Y entonces sí que la ví. No sabía si era o no, pero me giré. De repente sentí que era lo más sensato dar la espalda a ese mundo aparte del nuestro. Nos concentraríamos en nuestra merienda, ajenas a todo y todos, en nuestra propia burbujita...
D. sonrió, porque le vio acercarse. Por inercia miré, y antes de encontrarme con lo que se acercaba, mis ojos chocaron con Esa Mirada. Instintivamente aparté los ojos, porque sentí una descarga. Fue una mirada cargada de sentimientos que no sabría explicar, fue como algo de desconfianza y...no sé. Es difícil explicar lo que refleja una mirada. Lo que sí puedo decir es que Esa Mirada no me gustó nada.
Que digan lo que quieran, pero ultimamente mi "sensor" no se equivoca, está acertando más de lo inesperado (quizá tras tanta experiencia acumulada recientemente) y si me transmitió eso, le hago caso.
Por ello, me mostré algo indiferente, quizás más bien algo esquiva...porque no quería seguir sintiendo esos ojos sobre nosotr@s, observando cada movimiento milimétricamente...
Aún ahora, unas cuantas horas después, recuerdo esos ojos y me estremezco, porque si hubieran sido cuchillos tan igual hubiesen cortado el aire entre el visitante, D y yo...
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