sábado, 12 de marzo de 2011

Noche del ocho de marzo...

...amanecer del nueve de marzo.
Todo el día, y esa noche.
Y al día siguiente igual.

"Qué extraña sensación..."

   Y ayer noche...contradicción: no me sorprendió y me sorprendió. No me sorprendió nada de lo que me dijeron, porque de un modo u otro lo sabía ya, que tarde o temprano sucedería o si no ya me encargaría yo de que así fuese. La sorpresa fue esa intuición, que no es la primera (y posiblemente, tampoco será la última), esa extraña sensación de que algo va a ocurrir o que debes hacer algo para que ocurra...

   Da igual quién sea, dónde sea, cómo sea...si la intuición llega, no falla. Y eso, a veces, da algo de miedo. Aunque sé que de donde viene no hay que temerlo. No siempre es con personas concretas o con relación directa hacia mí; a veces es con gente que no conozco personalmente, sólo de vista. Gente que sólo he visto una vez, o incluso que jamás he visto y luego al tiempo, las conozco. Ocurre, y no puedo evitarlo. Porque es algo que me supera.

   A continuación, esa canción que ha rondado mi mente estos días. Es preciosa =) disfrútenla.



María sabe llenar mis horas,
me regala su sonrisa y su calor,
y si no está lo demás no importa,
se vuelve absurdo...

...

Es todo lo que me hace falta para caminar,
Es todo lo que necesito para no tropezarme,
la lluvia parará...
El fuego que me quema el alma en mi soledad,
el tiempo que me pesa tanto por no verla soñando,
aquí conmigo...

...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)