Cuando sus ojos se encontraron, Lunnaris sintió un escalofrío. Ya se había cruzado con esos dos iris antes.
La mirada de Yandrak era mágica, sobrecogedoramente brillante. Y transmitía millones de cosas.
Ella no pudo evitar sentir la energía que él desprendía. La primera vez que se encontraron por casualidad la sintió, sin saber su verdadera identidad... Pero lo sintió. Y ahora, a la luz de las tenues farolas del parque, pudo ver en el fondo de su mirada ese fuego que tanto le caracterizaba... pues, no en vano, era un dragón...
Ella se percató que a la vez que la miraba fijamente a sus pupilas, el no dejaba de observarle los labios sutilmente. Sintió como si antes, en otro tiempo, ya hubiese vivido ese momento. Como si ya le conociera.
Y, curiosamente, como si el joven dragón supiese que se le pasaba por la cabeza a la pequeña unicornio, habló.
"No sé qué habrá pasado antes, pero no entiendo como te han dejado escapar"
Asistolia breve, taquicardia intensa.
¿Qué?, pensó ella, y apartó la mirada de aquellos profundos y brillantes ojos verdes que tan hondamente la exploraban. Se sintió completamente desnuda frente a aquel joven, que parecía conocer sus más profundos secretos. Como si él fuese una parte de ella...o ella misma en sí.
Entonces él le dijo aquellas cosas que jamás pensó escuchar de boca de nadie; le habló de una Lunnaris que ella no creía que fuese visible a ojos de ninguna otra criatura. De luz, de magia, de amor. Le contó aquella vez que por casualidad se encontraron, sin saber el uno del otro... Y de cómo se percató de la existencia de aquella pequeña niña, que no llamaban la atención de nadie pero que a él no le dejó indiferente. Porque vio más allá de lo que cualquier mortal normal era capaz de ver.
Lunnaris no pudo evitar sonreír, porque recordó aquel momento en el que sin saber que era él, que era el famoso Yandrak del que tanto le habían hablado. Recordó el instante en el que algo la impulsó a mirar en su dirección, el instante en el que sintió la energía que le conectaba a él. Porque sí, aunque ellos no lo supieran, algo les unía. Tal vez un pasado en otra vida, quizá el presente que ahora vivían; o un futuro que aún no conocían.
Cuando ella por fin habló, lo único que fue capaz de decirle al dragón fue:
"¿Dónde has estado todo este tiempo?"
(to be continued)

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