sábado, 25 de enero de 2014

Su olor.

Abrió los ojos aquella mañana, con la sensación de falta oprimiéndole el pecho. Se revolvió en su cama, aún media dormida y abrazada a la almohada, buscando su olor entre las sábanas. Allí estaba, dulce fragancia llegada de tierras áridas y desiertas, pero con vida en ellas: latir de volcanes, que bajo sus lavas esconde un corazón... Tan cerca y a la vez tan lejos, dicen...

Muuuuuuuuaaaaack!!

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