Abrió los ojos aquella mañana, con la sensación de falta oprimiéndole el pecho. Se revolvió en su cama, aún media dormida y abrazada a la almohada, buscando su olor entre las sábanas. Allí estaba, dulce fragancia llegada de tierras áridas y desiertas, pero con vida en ellas: latir de volcanes, que bajo sus lavas esconde un corazón... Tan cerca y a la vez tan lejos, dicen...
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| Muuuuuuuuaaaaack!! |

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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)