Todo pasa por algo, dicen. Y
creo, a cada nueva experiencia que me lo intenta demostrar, que es más que
cierta esta frase. Supe cuando me crucé con mirada que no me dejarías
indiferente, tu inteligencia me sorprendió y la rapidez con la que entendías
todo aquello que te decía, a pesar de no habla entendías la energía. Era como
si algo nos conectase, algo que no se puede ver pero que se siente.
Intenté por todos los medios
tenerte conmigo, porque desde que te tuve en mis brazos y te miré más
profundamente entendí que tenía que protegerte, como si fueses una parte de mi
o como si en otra vida nos hubiésemos cruzado. Y no sabes, ni sabrás, lo que
lloré cuando entendí que no podríamos estar cerca. Creo que hacía mucho tiempo
que no sentía ese tipo de dolor, el de una pérdida que te deja sin sentido y con
un vacío intenso en el alma. Sé que intuías algo, porque no querías marcharte;
me mirabas con ese particular destello verde que surge desde lo más profundo de
tus ojos…hablando un lenguaje que va más allá de las palabras…
Todo pasa por algo, dicen. Desde
el segundo uno de tu partida deseé que no te fueses lejos, que encontrases el
hogar definitivo y que te quisiesen tanto o más como hago yo. Y tuve que
contarle a los mosqueteros lo que ocurría, contarles que mi “D’Artacán” no
podría quedarse a mi lado… lo que dolía y mi anhelo de no perderle la pista.
Entonces ocurrió; la determinación de S, el decir que algo haría…y así fue.
Ayer ansiábamos una
respuesta, después de casi una semana, mientras las aguas cristalinas
murmuraban, mientras el viento silbaba, mientras el sol nos quemaba… Llegó el
mensaje, llegó la noticia: vendrías.
Si no lloré de alegría fue
porque hay que mantener las formas, más allí donde tantos desconocidos nos
rodeaban. Pero mi voz temblaba, y en mi interior algo se agitaba, gritando “yuju!”
mientras en mi cara se dibujaba una enorme sonrisa.
Cuando te ví…no pude evitar
correr a abrazarte. Tus ojitos brillaban, pero estabas temblando. Desde que te
tuve en mis brazos dejaste de hacerlo, como si entendieses que no te iba a
ocurrir nada malo, que estabas a salvo… Y así es, mi pequeña. Así es: estás
donde mejor podrías estar, con S. y su familia, que te querrán más que a nada,
serás su consentida… Y yo, siempre cerca. Más de lo que hubiese podido desear.
“Lo imposible solo tarda un poco más”
“Ojitos bonitos, la llamabas…”
“Porque hay veces que las medias naranjas no son de la misma especie”
Teníamos que cruzarnos, para no poder olvidar tu mirada. Tenías que venir conmigo, para entender que no podía ser. Tenía que reaprender a ser paciente; me reencontré con mi yo más anhelante y que desea "imposibles"...y al final, todo pasa por algo. Porque teníamos que cruzarnos y ocurrir todo lo que ocurrió para que te quedases donde ahora estás. Bienvenida a tu nueva vida, pequeña mía... Velando por tí, estaré cerca...


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