viernes, 17 de agosto de 2012

Home, sweet home.

   Al fin en casa. Dos días después, sigo mirando a mi alrededor extrañada por estar al fin aquí. Olores conocidos me llegan desde cada habitación, sonidos del ambiente que hacía un mes no escuchaba resonar en mis oídos...Y mi ventana, desde la cual veo a ese grandísimo Azul, al que también extrañé en aquellos días en los que me encontraba a 3500 kilómetros de casa. 

   Tengo muchas cosas que contar, que plasmar con palabras, pero no encuentro el momento de calma para hacerlo: ahora mismo he de salir, iré a pasear por el pueblo y ver qué ha cambiado en este mes que estuve fuera, ¡a ver si me sorprendo!. Prometo volver, y escribir no solo una, si no quizá dos y hasta tres entradas. Quiero y necesito hacerlo: necesito recordar cada día, para no olvidarlo. Para revivir sensaciones, aunque eso suponga volver a sentir que estoy dividida... (to be continued)

1 comentario:

  1. Dices algo que me llega muy hondo en este texto. Estoy muy intrigada por ver cómo continúa.

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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)