miércoles, 23 de noviembre de 2011

Dame tu mano

Aquella mañana llovía. 
Ella prefería quedarse en su cama, abrigada hasta las cejas con su manta de lana...pero debía levantarse.

   Cuando salió a la calle la fría brisa invernal le golpeó la cara, pero ella cerró los ojos e inundó sus pulmones con el aire húmedo de la mañana, con ese olor a tierra mojada. Echó a andar autómatamente, en dirección a su escuela. Iba sin pensar en nada, soñando despierta; estaba como ausente...
La lluvia comenzó a mojarla, pero no abrió su paraguas. Iba tan sumida en su mundo que olvidó todo lo demás. Al llegar a su destino despertó de su hipnosis, pero quedó en un estado de ensoñación momentáneo: se vio junto a Él, buscando su mano para sentirse segura. Porque desde hacía días tenía miedo. Desde hacía días le echaba demasiado de menos.


1 comentario:

  1. Quizás tengas que plantearte que en la vida, naces sola, mueres sola. En tu camino, largo y tedioso en algunos tramos, sorprendente y romántico en otros, te verás asumida en plena soledad, recorriendo la experiencia que acontece tu vida. La gente, Él, Ella… sólo son árboles que te darán sombra y quizás algún fruto. Es doloroso, pero es bello, porque eres tú quién marca las pautas a seguir, el que vaya a tu lado, las sigue o no.

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"Habla para que yo te conozca", esto lo dijo Sócrates.
Deja un comentario (me encantará leerlo) pero no seas de esos que habla sin antes pararse a pensar...Y recuerda que no importa lo que yo escriba, sino lo que tu entiendas. =)