No sé si será casualidad o es causalidad (más bien me parece más lo segundo) el hecho de que alguien hable sobre algo que resulta importante para tí y tu lo escuches, aunque estés al otro lado de la habitación distraid@ en otras cosas, con otras personas...escuchas la palabra clave y no puedes evitar sentir ese bombazo en el estómago. Igualito como cuando voy conduciendo y al mirar por mi retrovisor veo dos lucecitas amarillas parpadear a lo lejos, al final de la recta...sé lo que es. En cero coma la escucho sonar, fuerte, dos toques o seguida, pidiendo paso...y en menos de lo que puedo imaginar está ya a mi lado, pasando fugaz como una estrella amarilla, vista y no vista, en dirección a un destino con el fin de ayudar, de salvar, de curar...
Es curioso, o no, lo que despierta en mi este tipo de situaciones. Lo escribo porque hoy me ocurrió: escuché la palabrita mágica y no pude evitar sonreír, a la vez que me alejaba de las personas que hablaban de ello. Me supera el querer y de momento no poder. Pero podré, lo sé. Está escrito en algún sitio que lo seré. =)
...tananá,tananá...
Los pelos de punta...(L)
ResponderEliminarLo tuyo con las luces amarillas es vamos… el día que salgas con los amigos que tengo del SUC… jejeje!!!! Sigue luchando por ese sueño…
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