martes, 24 de agosto de 2010

Impotencia



Arg! pero por qué...otra vez? por qué a mi?


Qué malo es sentir impotencia. Se siente por muchas causas, que a veces escapan de nuestro control. Por mucho que queramos, no puede ser monitorizada, reducida...nada. Toca aguantarse.

Yo me considero una persona activa, con mil y un planes por hacer a cada momento...y de pronto me toca estar quietecita por unos días. ¡¡No quiero!!
Puede parecer una rabieta de niña pequeña pero quien sea como yo entenderá que no me pueden decir que frene en seco; no pueden ponerme un STOP gigantesco, en mayúsculas y lucecitas de neón porque...lo único que me apetece es saltármelo. Y ahora mismo, muy a mi pesar, no puedo.

Lo gracioso es que tenía planes (claro, soy activa y siempre tengo algo por hacer) y estaba muy ilusionada con uno de ellos en concreto. Pues se acabó: despierta, no podrás ir. Podré llorar, patalear, sentirme fatal...que no, que no voy a ir. Además, ir sería...pasar un mal rato. No podría bailar (que es una de las cosas que más me gustan) y no estaría a gusto ni en el lugar ni conmigo misma. Pero por mucho que quiera, algo dentro de mi se niega a resignarse, me hace sentir esta maldita impotencia...me enfado y me pongo triste. Pues ala, tienes dos problemas: el Problema, y la tontería (esta última tiene solución, y en tus propias manos, querida Lunn...así que déjate de bobadas)

De alguna manera tenía que echar fuera lo que siento...y esto que he escrito no es ni una cuarta parte de como puedo sentirme. Bueno, algo es algo, como dijo un calvo cuando encontró un pelo en la sopa...

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